Bandas de porcelana, por Miguel HERNÁNDEZ

Miguel Hernández | 25 julio, 2012 | 22:00 |  

Iré al grano: con estas bandas difícilmente consigamos el objetivo de meternos en play-off. No hablo de la banda en posiciones de ataque, donde Sergio Lobera cuenta con numerosos futbolistas desequilibrantes en el apartado ofensivo. Me refiero a la retaguardia, en la que los laterales tienen la misión de atacar y defender a partes iguales. Un ejercicio lo bastante exigente para confiarlos a los actuales futbolistas que se empeñan en esas demarcaciones.

Corrales y Pignol parten, en teoría, con cierta ventaja sobre el resto de sus compañeros. La pasada campaña los amarillos sufrieron en estos puestos concretamente, posiciones que descompensaban un equipo más que competente —a pesar de la cobardía inmovilista de Juan Manuel—. No es irracional afirmar que una de las grandes razones por las que no se aspiró a más fue el escaso nivel de las bandas a nivel defensivo y los continuos errores cometidos en estas zonas.

El sistema de Lobera exprime al máximo los flancos. Obliga a los laterales a incorporarse hasta posiciones cercanas al área rival y regresar rápidamente a labores defensivas. Un continuo desgaste al que no veo capacitados a los teóricos titulares —uno de ellos, Corrales, fue suplente de un jugador que no fue renovado, Ruymán—. ¿El momento de confiar en los canteranos de perfil defensivo? ¿Son capaces David Simón, Aythami o Borja Vera de dar un nivel apto para luchar por las posiciones de privilegio?

Lo fácil sería mirar con la lente del positivismo y confiar a ciegas. Decir que es demasiado temprano para dudar. Tal vez cuando el objetivo era la permanencia fuera suficiente este pensamiento. Ahora que se emplea la defenestrada palabra del ascenso –perdón, play-off de ascenso– es el momento de acudir con solvencia a la meta de salida. Todo lo que sean dudas son pesados sacos de arena a cargar desde el inicio. Y señores míos, seamos francos, a quién no le ofrezcan dudas los teóricos laterales titulares tiene un problema serio de expectativas elevadas.

por Miguel Hernández

 @mhernandez

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