Toca hacer las maletas, comienza la travesía, por Norberto González

Redacción | 13 agosto, 2012 | 18:56 |  

Concluyen los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y lo hace una registro incuestionable para el deporte canario en general, y grancanario en particular. Que estamos ante una generación histórica de deportistas, así lo confirman las preseas que se han colgado al cuello Nicolás García, Thaïs Henríquez y Marta Mangué. Tres deportistas de enorme cualificación a pesar de las disparidad de los deportes que practican.

Eso no nos extraño en el fútbol, haciendo el paralelismo, estamos probablemente ante una de las mejores generaciones de las últimas décadas, con un ADN propio, el de la clase y categoría del fútbol grancanario.

Al igual que en los JJ.OO. hay motivos para cargar nuestras maletas de ilusión en esta nueva temporada donde la Unión Deportiva Las Palmas ha confeccionado una plantilla de neto sentido amarillo, con aquellos que hablan el mismo idioma del aficionado.

Con un objetivo claro e irrenunciable para una entidad de primer nivel como es la Unión Deportiva, la clave la encontraremos en la capacidad de coordinar una capacidad ofensiva, envidiada en medio España, con el cerrar la hemorragia de goles que ha sido el gran lastre que hemos arrastrado las última temporadas que han destrozado los ánimos del sentir amarillo.

Con la promesa de un fútbol vistoso, ofensivo, de descaro y sin racanería se presenta Sergio Lobera, hombre joven que ha mamado de una escuela que mima el balón y explota las virtudes ofensivas de sus futbolistas. Sin mucho currículum, el aragonés sabe que tiene una oportunidad única, sólo creyendo en su instinto y eludiendo el entorno podrá sacar provecho de ello.

Por último, la afición, que como siempre jugará un papel fundamental. Pero a ellos nada se les puede recriminar, han estado siempre, lo han dado todo y hay quienes han destrozado sus ilusiones. Los jugadores, como garantes de una forma de sentir el fútbol en nuestra tierra, tienen la clara obligación de reconciliarse con ellos. De demostrar que con actitud y aptitud se pueden conseguir los retos marcados. Con un poco que pongan, una vez más la voz incansable del respetable estará con ellos. Su obligación, no bajar los brazos y luchar hasta la extenuación.

Comienza nuestra travesía, y al igual que todos, yo cargo mi maleta de ilusión.

por Norberto González

redactor de Radio Nacional de España (RNE)