El letargo de Juanpe, por Carlos TORRENT

Carlos Torrent | 19 agosto, 2012 | 12:55 |  

Ni siquiera se ha dado el pistoletazo de salida a la competición y ya tenemos el primer perdedor oficial de la temporada. Suena duro. Y más duro será asimilarlo para el protagonista que ve cómo un año más el club hace especial hincapié en reforzar su posición en el terreno de juego y, sin embargo, obstaculiza su salida. Y es que, también con Lobera, Juanpe se ha quedado fuera de la convocatoria a las primeras de cambio.

El de Arinaga es un central con porte imperial y refinado trato del balón, eso que tanto cuida el nuevo entrenador. Un canterano que agrada a la parroquia pero que no ha terminado de convencer a los tres mandamases del banquillo que ha tenido, que le han relegado al puesto de central de emergencia cuando las lesiones o sanciones lastran a la ya de por sí peor línea de la plantilla. Desde que Paco Jémez le diera la obligada alternativa en ese año en el que florecieron figuras de su quinta ya por todos conocidas, no ha podido más que resignarse viendo cómo le adelantaban por la izquierda fichajes como Lequi, Laguardia o Herner, agudizando la herida este curso con peticiones expresas de Lobera como Deivid y Murillo.

Muchos no entienden que un futbolista con sus cualidades no haya disfrutado de más continuidad. Que siendo del gusto de la afición jugase diez partidos menos que un Herner que siempre agitaba el pulso de los espectadores; o que incluso se recurriera a la reconversión de Javi Castellano al puesto de zaguero central antes que darle la oportunidad. Yo tampoco. Ni parecen entenderlo clubes de fuera de la Isla: desde que diera el salto al fútbol profesional, se han filtrado intereses de equipos extranjeros y nacionales, siendo el último de ellos el del revolucionario Alcorcón. Equipos no ajenos a la calidad de un defensa que, a sus 21 años, puede ver estancada una proyección que parecía meteórica si sigue quedándose en el ostracismo. Hoy, de momento, verá el partido por televisión. Inicia un nuevo letargo. El tercero.

por Carlos Torrent

 @ctorrent 

Más artículos de Carlos Torrent