No paremos la esperanza, por Valentín de Félix

Redacción | 21 agosto, 2012 | 20:23 |  

Mayé, jugador de la Unión Deportiva Las Palmas en los años ochenta, me hablaba este fin de semana de los buenos inicios, de las dinámicas en el deporte y de la construcción de los colectivos. Era un comentario de fútbol pero también de psicología. Me decía que cuando subieron a Primera con Roque Olsen apuntaban al palo del córner y les entraba el balón por la escuadra. Que ganaban un partido tras otro y cuando les preguntaban los periodistas no siempre sabían dar una respuesta exacta sobre lo sucedido. Era pura cuestión de confianza. En su época, batieron todas las marcas de la categoría: goles, puntos y unas cuantas semanas antes del final del torneo ya habían subido de categoría. La gasolina vital de aquel conjunto era el optimismo antes de salir a un terreno de juego. Ganaban porque estaban convencidos, porque no veían la derrota como una opción del juego.

Martin Seligman, probablemente el mayor especialista mundial en el estudio del optimismo (lleva más de 40 años investigando al respecto), defiende que hay dos formas de entender la vida, como un “sí” o como un “no”. Precisa que los optimistas creen que lo malo pasará pronto y que lo bueno va a durar, y los pesimistas, que lo bueno es muy provisional y lo malo es estable. Cada cual, dependiendo de su cultura y su estado, se encontrará más cerca de la visión optimista o pesimista de la existencia.

¿Cuál debe ser el pensamiento tras una victoria en El Sardinero? Es evidente que somos los arquitectos de nuestro propio destino, que se construye el porvenir cada día, que si no ganas partidos no tendrás opciones y que el fútbol es una industria que se retroalimenta de la ilusión. Siempre existirán los escépticos, están de moda; pero no paremos la esperanza. Los escépticos van y vienen sin nada. Y lo que es peor, sin nadie. Abrazan el pesimismo como único consuelo. Y como diría el gran Mario Benedetti inventan una tristeza sin lágrimas que dura como una mueca. Disfrutemos pues, aprendamos optimismo.

por Valentín de Félix

periodista del periódico La Provincia / Diario de Las Palmas