Cambios exigidos tras los fracasos, por Carlos TORRENT

Carlos Torrent | 23 septiembre, 2012 | 18:26 |  

Era obligatorio modificar muchos aspectos y casi todos se hicieron para mejor. Lobera hacía funambulismo entre el precipicio y el desencanto y logró atravesar todo el cable gracias a los cambios. Notables en lo táctico; sobresalientes en la actitud. La famosa teoría de la evolución señala que no es el más fuerte quien sobrevive, sino quien es más adaptable al cambio. Y el técnico logró salir vivo gracias a que, esta vez, fue él quien se adaptó a sus jugadores y no el equipo quien se vio obligado a adaptarse a su filosofía.

El sistema de lo estético funcionó en pretemporada y en los dos primeros choques de competición, pero a partir de ese momento se agarrotó junto a la confianza de la plantilla. Cuando se entra en un bucle de horrores como en el que estábamos inmersos, los cambios drásticos son menester. Javi Guerrero enlazando a las mil maravillas con un Thievy pletórico de intensidad, potencia y precisión. Las bandas fijas para un todavía ausente Nauzet Alemán y un Vitolo que, sin tener su mejor actuación, pudo convertir hasta en tres ocasiones. Los laterales defendiendo y David González ordenando. Desaparecieron los pases horizontales que no servían para sumar, y el mejor ejemplo de ello fue que Barbosasacó todos los balones en largo. Todos en su sitio natural y el resto fue ambición, contagiada por un delantero que de seguir así logrará hacerse un hueco en el Espanyol.

Pero tanto fue el deseo que al final se volvió en contra de nuestros intereses. Reconocía Lobera que no es partidario de amarrar los resultados sino de intentar sentenciarlos, y teniendo contra las cuerdas a un poderoso de la categoría, por buscar el tercero nos metieron el segundo. Detalle a corregir en lo colectivo, aunque el estado de euforia que se vivía tras la remontada atenúa el disgusto. Muchos criticaban en estas fatídicas semanas la inexperiencia del entrenador. Quizás ésta se convierta en ventaja ya que en su margen de mejora entran fiascos con sus consiguientes maniobras de perfeccionamiento. Y no es cuestión de renunciar a sus principios, sino ponerlos al servicio de la entidad y el objetivo. Lobera puede crecer con Las Palmas y Las Palmas con Lobera. Es cuestión de adaptarse o morir.

por Carlos Torrent
 @ctorrent 
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