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En el nombre del padre

Escrito el: 01 Septiembre 2010 11:50 | Autor: Francisco Mayor | Archivado en: General | Sin comentarios »

Muchas lecturas se pueden sacar de lo vivido el pasado sábado, en la jornada inaugural de esta nueva temporada. La UD se presentaba profundamente renovada, con la aparición estelar de las nuevas promesas que nos hacen soñar; los nuevos fichajes, que en pocos minutos ya mostraron el nivel que pueden ofrecer (Barbosa, por dios…); un césped preparado para la ocasión, y un juego de salón en el aspecto ofensivo que me llevó a muchos años atrás.

El debut de los canteranos fue sensacional. En este equipo, al contrario que en los demás, la diferencia siempre la marca los de casa. La fluidez de Jonathan Viera, simplemente magistral, y la rapidez y contundencia de Vitolo por la banda izquierda, compensaron la endeblez defensiva, las carencias del equipo, y sirvieron para redimirse ante la afición después del lamentable episodio ofrecido semanas atrás en el Lanzarotegate, espectáculo en el que participaron los citados jugadores como el propio club, exponiéndolos ante la opinión pública. Pese a que muchos valoran conocer estos datos de la intimidad de un vestuario, discrepo de esa forma de actuar y, sobre todo, de quitarse del medio por parte de los responsables del club. Espero que cuando toque llevarse los méritos hagan exactamente lo mismo y no se cuelguen las medallas que no le corresponden.

Incidir en aquel incidente sólo sirve para estigmatizar a la cantera y a nuestros canteranos, y no todos los jugadores son iguales ni todos merecen el juicio desmesurado. Otros jugadores, como Aythami,  llevan estos colores en el ADN. Hace más de 25 años, su padre, Fernando Álvarez, Nandi, era el jefe de la defensa del equipo filial, cuando éramos grandes y de primera. A pesar de ser un gran jugador que se cuidó como un gran profesional, nunca tuvo la oportunidad de debutar y triunfar con nuestros colores.

Por ello, cuando marcó el gol el día de su debut, no pude evitar sentir un deja vu.  Me faltó el aliento durante unos segundos, me emocioné porque, de repente, me pareció ver a su padre en el campo celebrando el gol, en una imagen añeja de lo que no pudo vivir y su hijo hizo por él.

Y es que lo que puede transmitir un padre no se olvida en la vida. Yo también lo pude comprobar el pasado sábado, pero esa es otra historia.


Toma el dinero y…vete

Escrito el: 19 Agosto 2010 20:10 | Autor: Francisco Mayor | Archivado en: General | 3 Comentarios »

Ramírez ha tardado menos que nada en vender los únicos activos que quedaban en el club para cobrarse el dinero que, a fondo perdido, había invertido el año pasado para hacernos soñar a todos con el ascenso. Mirando ahora, con perspectiva, parece ridículo calificar el acierto de su inversión, ya que los resultados fueron nefastos.

Hace hoy poco más de un año, afirmó que arriesgaba dinero de su patrimonio personal para contrarrestar las duras críticas a su gestión deportiva. Acabada la temporada, y por arte de birlibirloque, convirtió esa promesa en una especie de préstamo que cobraría una vez la situación deportiva y económica estuviera desahogada. Pocas semanas más tarde, se ha visto la auténtica naturaleza de su gestión, cobrando el dinero que supuestamente había adelantado. Freire, Boluda y tantos otros estarán descojonados.

Si uno piensa qué criterio debe haber para ser presidente de una entidad como la UD, parece que una trayectoria profesional debe ser tenida en cuenta, sobre todo en momentos que pone en riesgo su capital. Pero hay otros aspectos, como la experiencia, la eficacia, y el saber manejarse en grupos de trabajo, que parecen definitorios y que a Ramírez le ha costado muchísima credibilidad. La mochila de uno es la experiencia y el bagaje: la de Ramírez parece la de un escolar caprichoso que llega al recreo con un balón nuevo el día después de Reyes.

Hace cinco años, Ramírez señalaba el foro de esta web para decir que ahí estaba la esencia del auténtico aficionado: los que sentían los colores, los que seguían la actualidad día a día, unos fanáticos que se resistían a que este equipo muriera. En ese loor de reconocimientos a su persona, se sentía importante y reconocido.

Un lustro más tarde, Ramírez no es sino una sombra de aquella ilusión. Aquel ascenso en el primer año de su gestión queda como único galardón reseñable: el resto ha sido un auténtico desastre, con un equipo técnico donde se pisan la manguera; un vestuario que ha estado marcado por la polémica, a raíz de ese amiguismo que luego se ha negado; Una gestión de su comunicación lamentable a través de la radio que paga; y una afición más quemada que la pipa de un indio. Ahora no cree que en esta web la opinión tenga tanta validez: las tonterías que escribimos algunos no le gustan, las ve injustas y queda en evidencia su escasa capacidad de autocrítica.

Con esta actitud de recoger el dinero antes de que se tambaleen los cimientos, Ramírez prepara su salida. Resulta patético recordar que algunas perlas traídas, como la del propio Juanito, se pagaban con su bolsillo y por eso no tenía qué buscar la aprobación de  nadie. Me pregunto si cuándo veamos los balances, aparecen los pagos de este gestor tan excepcional.

Quizá sea lo mejor para la entidad. Que se cobre cuánto antes, y desde que pueda…que se vaya.


La UD, el fin y los medios

Escrito el: 27 Julio 2010 14:42 | Autor: Francisco Mayor | Archivado en: General | Sin comentarios »

Hace poco más de un mes que acabó la pesadilla de la temporada pasada,y si alguien pensaba que eran momentos de remansos de paz amarilla es que definitivamente no conoce a esta entidad y al entorno que medra de ella.

Siempre es bueno poner en tela de juicio lo que nos rodea. Entrar en debates que vayan en contra del pensamiento único, plantear otras opciones, pero sobre todo, debe primar siempre la idea sobre el autor de dicha idea. Así, parece que nuchos no logran acomodo en su asiento con sus sesudos análisis y posicionamientos sobre la realidad amarilla.

Así, tenemos, por ejemplo, a periodistas que como si un carro de combate se tratara, inician campañas de acoso y derribo sobre los actuales dirigentes amarillos. En unas casos, de forma lógica; en otros, de forma desmesurada; y tambien, como no, de forma delictiva en alguna ocasión en profesionales que no conocen o manejan el código deontológico de la profesión: entrevistar a un entrenador de los filiales despedido que acusa al inefable Juanito de mirarle de reojo; dar pábulo a semejante memez para atacar al entorno de la dirección del club: poner la foto de un niño de doce años en la portada de un diario para atacar a su padre es lo más mezquino que he visto desde hace mucho tiempo. ¿Ya no hay respeto a la intimidad de los menores? Me encantaría que hubiera respuesta judicial en forma de denuncia (desconozco si lo han hecho) para que obtengan cumplida respuesta y, si le quedan ganas y verguenza, que sigan en la profesión.

Lo mejor de todo este circo ha sido el “cara acara” entre el periodista de la casa, Ruyman Almeida, y el aspirante Rafa León. Vaya “par de dos”, que diría el Makinavajas. Así, el aspirante León escribió una crónica contra el otro, recordándole su condición de “hijo de papá” y de la contradicción que supone pasar desde el lado más crítico al más condescendiente de la crítica amarilla, por su rol de director de UD Radio. Como no podía ser menos, Almeida, haciendo uso de los micrófonos de la emisora que dirige, se dedica a descalificar  en antena a su antiguo compañero de emisora.

A estos dos, mediocres en su profesión, conviene recordarles su trayectoria. A León, que a esa puerta, la de los Almeida,tocó su papá para colocarlo a él . Seguro que posteriormente comprobaría la catadura moral de los que se creen los mejores; al Almeida cabría decirle que en la profesión hay que ser un caballero, dejar las ruindades a los mediocres, y que no utilice el micrófono de la emisora para atacar a los periodistas, aunque se lo pidiera Ramírez, porque hace un flaco favor a su profesión y , sobre todo, a la propia UD.

Ser hijo de papá no es ningún delito. En nuestro entorno deportivo hay muchos periodistas que trabajan en la misma profesión, y con idéntico prestigio, que sus padres: Martín Alonso, Alexis González, etc. La diferencia es que unos pasaron por la Facultad para formarse, y otros consideraron que no era necesario formarse: les bastaba con estar a la sombra de papá.

Esperemos que este culebrón estúpido acabe pronto, aúnen fuerzas porque la UD es la gallina de los huevos de oro: la que no puede morir para que ellos sobrevivan en la profesión.


Esto sí que es un pedazo de afición

Escrito el: 20 Junio 2010 01:23 | Autor: Francisco Mayor | Archivado en: General | 1 comentario »

29.132 espectadores se dieron cita hoy en el  estadio de Gran Canaria para demostrar que si la Unión Deportiva somos nosotros, hay una afición latente aunque no siempre presente, y que sigue siendo un referente sociológico en esta provincia. Un auténtico lujo  para esta entidad que, por otra parte, no ha cumplido las expectativas de la gran mayoría de aficionados.

Después de cuatro años manteniéndose a duras penas en la categoría, este equipo se veía aún en la tesitura de luchar en la última jornada por sobrevivir desde los puestos de descenso. El cuadro dibujaba a un presidente que parecía estaba en un funeral tal era el rictus que su cara ofrecía; una afición fantástica, que ha sabido ejercer su papel; un grupo de jugadores que vivían entre las prisas por ganar y los nervios de dudar en exceso y no rematar el resultado;  …y  un entrenador que dirigía al equipo  con un rosario en la mano.

Una vez acabado el partido, le faltó tiempo a Ramírez para querer convencer de  un cambio de rumbo, anunciando la renovación de Jémez, la salida de ocho o diez jugadores, casi todos con finalización de contrato o cesión, más algunos, como probablemente Josico y Guayre, a los que las lesiones han mermado considerablemente, y han acabado con la paciencia del cuadro técnico.

Con un presupuesto ajustado a nuestras limitaciones económicas: el fracasado intento de mejorar una plantilla a lo largo de esta temporada le ha costado a Ramírez dinero de su bolsillo, y eso le ha “legitimado” para volver a traer al hombre menos valorado de los últimos años: el flamante nuevo asesor, Juanito; un grupo del núcleo duro del vestuario que aportan muy poco pero además cargan con muchas críticas; una dudosa política de comunicación del club; la política de fichajes de los últimos años, de marcas blancas estilo Carrefour, un proyecto que pierde rápidamente su objetivo inicial, y sobre todo, la carencia de una identidad claramente definida, hace que uno se apunte al carro de los pesimistas.

Parece mentira que la novena ciudad de España no sea capaz de generar una entidad deportiva de primer nivel, que una institución como el Cabildo de Gran Canaria no haya cuidado las instalaciones como debían, sumados a nuestros malditos problemas estructurales ( este estadio nuevo y esas pistas  de atletismo), unos empresarios que huyen despavoridos de cualquier responsabilidad, un entorno que degrada rápidamente cualquier proyecto, una prensa que intenta hacer su papel pero no lo consigue salvo honrosas excepciones. Una mediocridad que habita en todos los estratos relacionados con el club, de una u otra manera.

Todo menos la afición. Tenemos una afición maravillosa: pero no por ir hoy en masa al estadio, no. Es maravillosa porque en días como hoy uno ha visto reír, llorar, saltar, abrazar, a muchos aficionados que no saben explicar de forma racional y sosegada su pasión. Estos, como diría Bretch, son los imprescindibles.

Esa afición que criticaba mucho, según algunos. Que parecía no tener paciencia con la mediocridad (ni que fuéramos el Olimpique de Marsella), la misma que se ha revolucionado esta semana, merece un respeto. Un respeto porque es el capital básico, que diría Punset, de nuestro equipo. Hoy lo volvió a demostrar y es lo que realmente nos alegró: estamos vivos, a pesar de todo.


No lo olvidemos

Escrito el: 17 Junio 2010 14:07 | Autor: Francisco Mayor | Archivado en: General | Sin comentarios »

Nuestro equipo se juega la vida este fin de semana, y la afición está dando muestras evidentes de que no va a dejar solo al equipo hasta el último aliento de apoyo. Las arengas que se ven plasmadas en las redes sociales y en los foros de opinión amarillos dan una idea del amor idealizado que sentimos mucha gente por estos colores. Todos son conscientes de lo que nos jugamos, y hemos entendido cuál es nuestro lugar para el próximo sábado.

No es una actitud triunfalista y verbenera. Tan claro tenemos el apoyo que se va a dar al equipo como la respuesta que la afición dará una vez terminado el partido y conseguido el objetivo (si se gana, claro).

Para los más veteranos no es una situación nueva. Hace poco recordaba una situación parecida, de jugarnos todo a una carta en la última jornada, que nos mandó a Segunda División. En aquella temporada, 87/88, se preparó un ambiente muy especial, lleno de banderas y afición volcada. Recuerdo llevar entonces a mi hermano menor, entonces un niño, para que viviera la fiesta, y al final lo que conseguimos fue bebernos las lágrimas del desconsuelo.

Hoy, más de veinte años después, se prepara este partido de la salvación con mucho esmero y muchos de los de entonces seguimos estando ahí, o en cualquier lugar del mundo como este hermano antes mencionado, que estará siguiendo el partido desde Australia (Feliz cumpleaños, “Hippy”, que sé que me lees). Los años nos van cambiando, pero el sentimiento amarillo sigue latente como aquella primera vez que pisamos el Insular y nos enamoramos perdidamente de este equipo.

La diferencia, bastante importante, respecto a aquella ocasión es que el equipo rival esta vez no se juega nada, por lo que todos esperamos que eso acabe influyendo en los ánimos de los nuestros y en la relajación de los visitantes. Pero no debemos olvidar que este ambiente que se prepara puede acabar en un descenso, por lo que nuestro papel no debe confundirse ni un solo segundo.

Nunca habrá agradecimiento suficiente a los aficionados por todo. La UD somos todos nosotros, pero el papel de gente como Ultra Naciente, de los miembros del foro del www.udlaspalmas.net , de los aficionados que hacen radio, como Mítica Fedora o Área.net será eternamente agradecido. Como ellos no viven de la UD sino para ella, no sacarán noticias maliciosas y malintencionadas esta semana. Los otros, “los profesionales”, entre los que hay mucho “meapilas”, no estarán nunca a la altura porque viven condicionados de lo que se vende para poder llevar el dinero a casa. Es la diferencia entre amar desinteresadamente y por interés, y por eso uno nunca ha de tomarlos en serio, salvo contadas excepciones.

Y cuando finalice el partido, si la megafonía nos lo permite, haremos un balance de la temporada. Entonces, sacaremos nuestra frustración. Pero después de que pite el árbitro.

Arriba d’ellos


Saber jugar el partido

Escrito el: 14 Junio 2010 06:42 | Autor: Francisco Mayor | Archivado en: General | Sin comentarios »

Con el desánimo por bandera, afronta uno estas horas con la convicción de que ésto es algo que, sencillamente, no merecemos. Ni lo merece esta ciudad, ni esta comunidad, ni mucho menos esta afición. Pero en lugar de lamernos las heridas o de hacernos la pregunta retórica de qué hemos hecho para merecer esto, quizá debiéramos todos empezar a jugar este partido.

Marquemos bien los tiempos. Esta semana toca animar a los jugadores que nos han colocado en el disparadero. No queda otra. Guardemos los reproches para dentro de una semana. Los pitos, pañuelos, aplausos…para después del final del partido contra el Nástic. Incluso, los reproches y autocrítica. Ya me cansa sobremanera esta descomposición que entra al equipo a final de temporada. Pero ahora, recuperemos el espíritu del Estadio Insular, aquel en el que el aficionado tenía un papel estelar. Aun a sabiendas de dejar guardado más de un reproche, no es el momento de exponerlo hasta que no se garantice la permanencia.

No podemos olvidar nuestra historia para no repetirla. Para la próxima temporada está previsto un cambio de timón en la forma de confeccionar el equipo: no por convicción, sino por falta de dinero. Pero, sea como sea, como la naturaleza es sabia, ya tenemos una hornada de canteranos que hace soñar a muchos. Abanderados por J. Viera y por otros, parece que el futuro está garantizado. Pero sería una pena terrible que estos tuvieran que hacerlo en 2ª B.

Ya nos ocurrió hace casi 20 años. Una de las mejores generaciones de canteranos vio truncada su evolución natural porque explotaron con el equipo en la categoría de bronce, y los convertimos en buques insignias casi antes de que les saliera el bigote. Una vez más, como dice el compañero bloguero Esteban Suárez, la UD parece que llega a contrapie al devenir de la historia: las mejores promociones, en el peor de los momentos.

Conviene recordar esto para decir que estamos a tiempo. A noventa minutos de cambiar un destino aparentemente inexorable. A partir de ahí, conviene hacer un análisis frío en el que entramos todos. Quizá, como miembros de esta sociedad y su manera de vivir este fenómeno hay algo de responsabilidad a la hora de evaluar el por qué de esta descomposición, cada vez más frecuente.

Pero eso es lo de menos en estos momentos, al menos esta semana. Ahora toca buscar la manera de decirle a estos jugadores lo que significa este escudo para esta sociedad, pero sin reproches, tratando de revertir el ánimo de unos jugadores que los necesitamos porque portan nuestro escudo en sus corazones.

Nosotros, los aficionados, también jugamos este partido. No lo olvides.


Año nuevo, la misma historia de siempre

Escrito el: 10 Junio 2010 14:46 | Autor: Francisco Mayor | Archivado en: General | Sin comentarios »

Dice el director de cine Milos Forman, creador de películas tan grandes como Amadeus, Man on the Moon o Alguien voló sobre el nido del cuco, que el hombre siempre repite la misma historia pero jamás aprende de su experiencia. Y uno tiene siempre la manía de reproducir ese pensamiento en la realidad que le rodea y, cómo no, me encuentro con nuestro equipo del alma, nuestra querida Unión Deportiva, que en estos años parece que está sujeta a la voluntad (o a la falta de ella) de algunos profesionales del fútbol que, a falta de calidad tampoco aciertan con la voluntad necesaria para salir de este atolladero clasificatorio.

Y es que han sido varias las ocasiones en las que uno ha tenido la sensación de que el equipo salía más relajado de la cuenta. Recuerdo el partido del Murcia en la primera vuelta( 0-3 en los primeros veinte minutos) y algunos otros, de los que el último ejemplo fue el patético Girona, que se llevan un premio sin haber siquiera comprado un décimo de lotería.

En años anteriores, se hablaba de conjura y de unirse ante la adversidad. A pesar de que nos hemos visto fuera de competición del fútbol profesional durante varios años, pese a que todos sabemos lo que significaría el descenso, no existe el ánimo suficiente para apoyar ciegamente a estos jugadores. No hay una palabra de cariño que no venga acompañada de algún calificativo contra estos profesionales que defienden nuestro escudo de forma tan irregular.

Pasado ya el efecto “Paco Jémez”, el equipo debe aprovechar, pese a la encerrona que le pueda esperar, esta oportunidad de jugar ante el peor conjunto de la categoría en su propio estadio. Y digo esto porque después nos visita el mejor equipo visitante de la categoría, con lo que la tensión no sería nada recomendable.

Tampoco hay que mirar de estadísticas para motivarse o asustarse. Baste recordar que este equipo ha ganado ante aspirantes de lujo como al Hércules en Alicante, o empatado en Anoeta, o en el Ciutat de Valencia, mereciendo ganar, sin duda. Por otro lado, apenas ha ganado en casa a cualquiera de los colistas: ni al Castellón, ni al Cádiz, ni al Murcia, ni al Huesca…sólo al Real Unión, y en el último minuto, y al Albacete. Somos los mejores contra los buenos, y los peores contra los malos.

Nuestro equipo se enfrenta a la misma sensación de todos los años, desde hace cuatro. Los dirigentes no parecen acertar en cómo dar sentido a este club para que resurja de las cenizas. Demasiados errores de gestión, un equipo descompensado, un cuadro técnico más descompensado aún, si cabe: mucha gente para hacer un trabajo que nadie sabe realizar con solvencia.

Como todos estos años atrás, de ello y de sus responsables, hablaremos a final de temporada. Pero antes deben dejar el trabajo bien realizado. Al fin y al cabo, se trata de mantenerse en una categoría en la que al principio pensábamos ser una de sus vedettes.


La afición de la UD

Escrito el: 05 Mayo 2010 14:03 | Autor: Francisco Mayor | Archivado en: General | Sin comentarios »

Uno de los recuerdos que guardo de mis primeras visitas al Estadio Insular, a principios de los años 70, era la capacidad del público para pasar del enfado a la alegría, y viceversa. Iba con la idea preconcebida de que el público estaría gritando y animando todo el tiempo, pero no. Desde el principio, cuando calentaban los jugadores, ya salían voces que protestaban en el calentamiento por la inclusión de determinado jugador en el equipo titular.

Era tal el grado de crispación que a veces se vivía, que hay grandes anécdotas al respecto. Recuerdo una que nunca podré olvidar, debido a sus connotaciones familiares. Un día, Pierre Sinibaldi manda calentar al equipo antes del partido, y entre ellos estaba Teodoro Fernández. Este jugador argentino, espigado, gran cabeceador y algo lento en el desplazamiento, no contaba con muchas papeletas para saltar entre los once elegidos, pero aquel día si estaba. De repente, llega un señor que se sienta justo detrás de mi, y empieza a dar una serie de alaridos. “Fernández, vete para tu tierra”, “No sirves para este equipo, paquete”, y así durante media hora. Era tal el grado de crispación que algunos aficionados le preguntaban que a qué se debía el enfado y quién pensaba que debía jugar en lugar del argentino. En el banquillo estaban Felipe y Pepe Juan, y el señor de los alaridos decía que le daba igual, que no le gustaba el argentino. Hasta que un señor que estaba al otro lado, le espeta: “Hombre, tú querrás que pongan a tu hijo, es lógico”. Descubrí con asombro que se trataba del padre de una de las mayores promesas del fútbol español, Pepe Juan, que meses atrás anduvo en medio de otra guerra entre Madrid y Barça.

Esa anécdota pretende simbolizar cuál ha sido el papel de esta afición a lo largo de su historia. En aquel bullicio que había en el viejo Insular, siempre había tiempo para tener a raya a los nuestros y explotar de alegría en los goles. Recuerdo que a Germán le llamaban “señorita” cada vez que tocaba la pelota en un partido raro, como respuesta a su fino estilo de jugar. León, Gilberto, Castellano… nadie se escapaba de la tollina de la afición. Había un portero, Cervantes, que no era muy brillante en su cometer, y sentía ese fino mascullar de la afición cada vez que el balón llegaba a sus dominios. Sólo recuerdo un respeto absoluto e inmaculado al gran Tonono, quizá porque de él no se esperara filigranas, sino que estuviera siempre atento al corte, como siempre sucedía.

Si los jugadores de la UD de aquella época hubiesen hablado, si se hubieran quejado más de una vez de aquellas arengas, gritos, que tenían que soportar, se habrían equivocado de pleno, porque un futbolista no puede elegir el tipo de público que pretende le vea. Eso no quitaba, en absoluto, que fuera una afición entendida que sabía jugar su partido. De hecho, nuestro estadio era uno de los mejores fortines de la primera división, y de la península rascaban poco.

Por eso me hace gracia escuchar a los nuevos generadores de la moral amarilla, los que son capaces no sólo de manifestar su descontento con la afición sino de echar la culpa a éstos de los resultados que se obtienen en muchos momentos. Menudos ignorantes. Hablar ex cátedra cuando no se tiene tiempo para entender que así ha sido siempre la afición, incluso cuando disputaba la liga al Madrid y al Barça. Forma parte de nuestra manera de entender el fútbol. Se vive con pasión: cantamos los goles como un triunfo personal, reprochamos los errores como maestros a sus alumnos, silbamos al que no está a la altura, y admiramos hasta las lágrimas a aquellos que murieron con la camisa amarilla puesta.

El carácter forma parte de nuestra idiosincracia. Discutirlo demuestra una falta de conocimiento, de entender el entorno en el que se mueve, que sólo cabría decirle que si no le gusta lo que ve, que coja la puerta. Provoca vergüenza ajena ver a futbolistas que no han empatado a nadie, o a periodistas que ni saben escribir querer dar lecciones sociológicas a nuestra afición, como queriendo elegir como nos debemos comportar. Menudos ignorantes.


El chocolate del loro

Escrito el: 04 Mayo 2010 16:00 | Autor: Francisco Mayor | Archivado en: General | Sin comentarios »

A pesar de que nos estamos jugando la vida, de que la eficacia en los últimos minutos de los dos partidos más recientes en casa ha evitado, de momento, caer en zona de descenso, el espectáculo mediático que genera nuestro equipo ha ofrecido, desde el día de ayer, un capítulo más que retrata nuestra idiotez permanente.

Dice Tadeo, aquel presidente que nos dejó tirado hace una década, que es posible rehabilitar el viejo Estadio Insular,y estas palabras ha provocado diferentes reacciones: desde aquellas que parecen hacer creer que, efectivamente, existen los Reyes Magos, hasta otras que hacen valer el contexto en el que se realiza las declaraciones: hay periodo preelectoral en la Cámara de Comercio de nuestra provincia y, para más inri, nuestro presidente Ramírez va en la misma plancha como vocal.

Evidentemente, no es necesario prometer lo que luego no se va a cumplir, puesto que no somos los ciudadanos de a pie, ni siquiera los aficionados a la UD, los que decidimos quién ha de dirigir esta entidad empresarial. Se puede decir que estas declaraciones son “un brindis al sol”, una declaración de intenciones de lo que se pretende realizar.

Pero no hay lugar para la duda: el mismo hecho de que Néstor Hernández, concejal de Urbanismo de la capital grancanaria, muestre su escepticismo al mismo tiempo que se pregunte donde estaban estos ciudadanos cuando estaba el plazo abierto para el estudio de ideas, da una ligera idea de la improvisación de la propuesta. Evidentemente, en la pregunta se haya la respuesta.

No dudo de la buena voluntad de estos empresarios, pero aún suponiendo que lo dicen con la mayor inocencia posible, no hay lugar para la demagogia ni la imporvisación. Si realmente se quisiera arreglar esta situación, donde habría que ir es a las instituciones a buscar apoyos. Si bien es difícil explicar que no queremos unas instalaciones que costaron casi 80 millones de euros, no es menos cierto que es imposible hacer cambiar una decisión de este calado para hacer contentar a ¿diez mil espectadores?

A pesar de todo, muchos aficionados se agarran a ese clavo ardiendo, tal es la inquietud que este debate genera. El mismo director de la radio oficial de la UD dice que Tadeo no va de farol (JA, JA, JA). No sé cómo somos capaces de aguantar esta sarta de intereses. Ese servilismo colectivo, hijos de la esclavitud, esperando que Papá Massa me arregle el estadio viejo para seguir alimentando la cultura del “Pan y circo”, como hacíanlos romanos.

Mientras tanto, el equipo jugándose la vida. Como si no hubiera suficientes preguntas que hacer, las propuestas van encaminadas en pulir nuestros sueños que en arreglar nuestra realidad. Así nos va.


Juramentarse

Escrito el: 26 Abril 2010 10:18 | Autor: Francisco Mayor | Archivado en: General | Sin comentarios »

Aquellos barros han dejado estos lodos. Una vez más, toca a la afición, jugadores y todo el entorno amarillo juramentarse, apoyarse y unirse para evitar el cataclismo del descenso, tal y como se hizo el año pasado, sin ir más lejos.

Como se dijo hace doce meses, a final de temporada, una vez conseguido el objetivo de la permanencia, hablaremos de quiénes han sido los culpables que nos han llevado a esta situación, que son muchos. Unos deliberadamente, otros, inconscientemente, han llevado a nuestro equipo a la deriva de la desilusión y el hartazgo, pero ahora toca olvidarnos de ello.

Esa frase famosa de que “El pueblo que olvida su historia es capaz de repetirla” tiene visos de ser una advertencia. No es la primera vez que nos jugamos una especie de final contra el Betis.

Fue en mayo del 88. La UD realizaba una de las temporadas más extrañas hasta entonces. Tras un comienzo titubeante, logró remontar posiciones en la tabla clasificatoria con la vuelta de Roque Olsen. Ese año se lograron gestas, como meter cinco goles al Sporting en media hora, cuatro al Valladolid, o ganar fuera de casa a Zaragoza o Español, y arrancar un empate en el Camp Nou. Pero, a raíz del partido contra Osasuna en casa, el equipo comenzó a tener la rutina de perder todos los partidos como locales, sacando algunos puntos fuera. De tal manera que se llegó a la última jornada, donde nos jugábamos todo contra el Betis, que estaba igual que nosotros.

A pesar de que se juramentó la afición, de que llenamos el campo, con banderitas, pintamos aquel día el estadio de color esperanza. Pero aquel manojo de nervios que era aquel equipo, víctima de una inseguridad aplastante, fueron un lastre grande. Un gol de Gay, ante un nervioso Manolo, y otro de Zafra, contrarrestaron el gol local de Narciso. Aquel día, bajamos a Segunda División. Aún recuerdo los nervios en el estómago subiendo, desilusionados todos, las escalerilla de la curva.

Este año ha sido, para variar, otro más que apuntar al carro de la desilusión. Íbamos a estar peleando por otros objetivos, pero nuestras contradicciones y nuestras carencias nos han puesto donde merecemos. Tal vez por ello, debemos ser consciente de lo que nos estamos jugando, y deberíamos hacer como hacíamos en el Insular, jugar nuestro partido. Olvidarnos de los sinsabores, de las contradicciones, de la falta de profesionalidad, dentro y fuera del campo, de algunos miembros de la entidad amarilla. Pasar otra vez por el umbral de la Segunda B puede ser la muerte definitiva de este club. Y eso si que no lo podemos permitir los que no podemos vivir sin estos colores.

Contra el Betis se inicia una serie de partidos que debe hacer ver a todos lo que nos importa este club. Dejemos la crispación y el ambiente enrarecido para el final, cuando no se pueda aprovechar de ello el rival. No demonicemos a jugadores, porque los necesitamos. Por nuestra ilusión, por aquellos que ya no están, salvemos entre todos a este equipo.