Navegando en la indefinición
Escrito el: 22 Noviembre 2009 12:42 | Autor: Francisco Mayor | Archivado en: General | Sin comentarios »La Unión Deportiva jugó en esta última jornada uno de los partidos más extraños de la temporada, navegando por una indefinición que dejó tocada a la afición. Si observáramos la evolución en el el juego del equipo, podríamos observar cómo el equipo aumenta de forma paulatina sus estadísticas en el ataque, pero, de forma incomprensible, una cierta autosuficiencia defensiva, como si fuéramos el Real Madrid en el Bernabéu, permite al colista hacerse, en fases del partido, con el balón en el medio campo, en una especie de rebumbio en el que salimos claramente perjudicados.
A pesar de todo, de esas carencias a la hora de ajustar la marca en el entramado defensivo, cualquier latigazo podía darnos los tres puntos. Los amarillos jugaron un primer cuarto de partido muy interesante. Armiche cogió su fusil el día de su reaparición, y como un soldado en el fragor de la batalla, cada vez que recibía, encaraba con cierta timidez pero autoridad, y dio varios pases de gol que se fallaron de forma clamorosa. La soltura de Javi Guerrero, antes de que se cansara, permitía cierta elasticidad en el juego de ataque que no se culminaba por culpa de unos errores en el remate incomprensibles. Al final, lamentablemente, lo acabamos pagando.
Tras ese comienzo eléctrico, se permite al colista que juegue hasta que nos empata, no sin antes recibir varios sustos: el empate se veía venir ya que se observaba desajustes en la defensa, donde parecía que nadie sabía exactamente cómo parar al colista en el juego cada vez que simplemente un jugador del Castellón tenía el balón en el medio campo. ¿Se había tomado el día libre el entramado defensivo?
Márquez parecía el mismo que esa sombra que lucha por encontrar a su dueño, justo hasta que encontró la jugada que todos sueñan para reivindicarse. Un buen control y mejor remate permiten una renta merecida y también que el propio Marcos se quitara la mochila llena de cargas emocionales. Y mi amigo Langue me miraba sonriendo.Durante varios minutos pareció que se rehabilitaba, en varias jugadas espectaculares, dejando cierto respiro en un ambiente claramente irrespirable. Todo en un suspiro, hasta que Lamas nos quitó lo que nos dió el otro día. Un gravísimo error, probablemente ayudado por el césped (cuyo color parece mejorar, pero ciertos botes lo desmienten) colocaron las tablas con la desesperación del respetable.
A partir de ahí, querer y no poder. La inseguridad se plantó y no se fue. Y el público, soberano, fue el mejor aliado de los castellonenses. Cualquier balón que caía en las botas amarillas era perseguido por un rumor desesperante, transmitiendo una inseguridad aplastante. El cabreo colectivo iba cada vez a más. La afición no podía ni admitía este resultado ante el colista.
Otra vez esas fuerzas negativas que siempre nos han acompañado nos echó una mano al cuello. Luchamos pero no ganamos contra nosotros mismos. Como el boxeador que persigue a puñetazos a su propia sombra. El sábado escribimos otro capítulo más de nuestras propias contradicciones, y, sinceramente, creo que todos pusimos de nuestra parte.


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