La UD y la soledad de los números primos
Escrito el: 22 julio 2009 13:27 | Autor: Francisco Mayor | Archivado en: General | 1 comentario »Hace unos días estuve leyendo alguna reseña de uno de los libros del año, La soledad de los números primos, de Paolo Giordano. En ella, el autor habla sobre la relación que hay entre los números primos, números que no tienen relación con otros por su condición de únicos, personales e intransferibles. Para extrapolarlo, Giordano nos habla de las barreras invisibles que encontramos en la vida y nos impide llegar a nuestros objetivos. Unas motivadas por nuestra condición psicológica y otras por una cuestión social en el entorno que nos movemos.
Esa idea me lleva, sin lugar a dudas, a reflexionar cuáles son las barreras invisibles que lastran o han lastrado a nuestro equipo. Porque tenemos nuestra historia, sí señor, pero también tenemos nuestras limitaciones, nuestros fracasos, que aunque lo olvidamos siempre queda el agrio discurso negativo de muchos para recordarnos y exigirnos objetivos mejores.
Hay barreras invisibles que nos impiden llegar a nuestros sueños, esto es indudable. Una especie de limitación psicológica que reproduce un comportamiento crítico con todo lo que le rodea. Pero es una crítica en muchos casos sin articular, basada en la frustración personal de quién la extiende, y que se convierte en un eco que trasciende demasiado.
En otros casos, la crítica está articulada, pero con un exceso de negativismo. La idea se puede ir desarrollando, pero ya se sabe a quién le va a estallar el pastel en la cara. Sinceramente, así es muy fácil hacer crítica.
Así, a bote pronto, voy a escoger algunos ejemplos en esa ruleta en la que se convierte el foro de esta web. La idea preconcebida con la que se parte, en el subconsciente del colectivo amarillo, tiene las patas muy sujetas. Es necesario refrescar el discurso y hacer ver que hay miles de maneras para confeccionar un equipo.
Ya no basta que Ramírez haya prometido poner dinero de su bolsillo para configurar una plantilla competitiva. Por lo visto, hay que hacer los fichajes ya. Para ilusionarse, más que nada. Y nombres, hace falta nombres, y no hombres. Para ver si de esa manera alguno se abona. ¡¡¡Manda h….!!!
A la hora de confeccionar la plantilla, cuidado con lo que tocas. Los gemelos desde que están el primer equipo no tocan bola pero algunos casi ven una especie de suicidio si se les cede a otro club, incluso argumentando que son unas perlas (sic). Si un jugador no juega, parece que no fracasa. Como no juega, no lo hace mal. Aunque en los entrenamientos no den para más, aunque este año era el de la oportunidad para coger puesto, tal era el nivel bajísimo ofrecido por el equipo.
Sin embargo, el par de fracasos de esta temporada sirve para afirmar otra teoría: ¡Fuera asturianos! Se olvidan de que gracias a uno de ellos recuperamos capacidad económica, pero de ahí a establecer que no nos sirven por su lugar de procedencia, ¡Manda h….!
Otra cuestión que me parece digna de analizar es la prescripción de los delitos por parte de algunos canteranos que juegan fuera desde hace tiempo. Ha vuelto Pedro Vega y ya nadie habla de su feo gesto. Pero el gesto de Rubén Castro, ¡¡ hace seis años!! aún no ha prescrito. Un apretón a las pilas mirando a la grada es más castigado que un intento de violación. Otros, como Carmelo, Valerón, M. Pablo…también son criticados por distintos motivos, pero el denominador común es que no están en el equipo.
Pero bueno, hay veces que se unifica criterios de forma milagrosa, como en el caso del mentecato Santamaría. En mi larga vida de aficionado, jamás vi a alguien hacer el ridículo como hizo este muchacho. Me dio vergüenza ajena. Y, afortunadamente, ha conseguido que la inmensa mayoría de la afición se posicione contra su caradura. Eso no quita para que, antes de escucharlo, ya muchos se hubieran posicionado a favor de él y en contra de nuestro equipo. Como veletas al viento, han cambiado rápidamente de opinión.
De todos modos, éstos son los nervios previos a la pretemporada, cuando aun no se ha hecho la mayoría de los fichajes, o al menos, como dicen por ahí, los que ilusionan. Cuando éstos se consuman, habrá una euforia desatada, como todos los años. Esperemos que la realidad no nos ponga en nuestro sitio, o que este esté a la altura de nuestros sueños. Más que nada, para no seguir alimentando esas barreras invisibles.

