| Blogs

Historia de la puta mili

Escrito el: 02 noviembre 2009 14:28 | Autor: | Archivado en: General | 4 Comentarios »

El sargento estaba de maniobras con una cuadrilla de soldados. Pretendía sacar de ellos el instinto asesino, esa capacidad de exponerse a morir en el intento de defender a su patria. Y ante ellos, explica un ejercicio que pretende que sus pupilos realicen:
- “Soldados, ¿Ven ustedes al enemigo?…”, decía mientras señalaba un saco lleno de arena colgado a metro y medio del suelo. “Ese es el enemigo que va a matar a nuestra gente, violar a nuestras mujeres, matar a nuestros niños…Quiero que vayan con la bayoneta y lo maten con saña”, dijo en una durísima arenga que mantuvo firme a todo ser vivo.
Los soldados se miraron perplejos, sin entender la rabia contenida del sargento y, de uno en uno, se prestaron a correr con la bayoneta y apuñalar el saco de tal manera que fueron trotando con el arma y clavaron, no sin mucha energía, el arma ante el imaginario enemigo.
El sargento, al ver la apatía de sus chicos, entró en un estado de cabreo sublime pero contenido, se le enrojeció su cara y sacó de un grito la frustración que la escena le producía. Estaba hablando con profesionales, les suponía el sentido de la responsabilidad y el honor, por lo que no entendía esa ingenuidad de especular con el peligro.
- “A ver, tú, acércate que quiero comentar algo contigo”, comenta el militar a uno de sus subordinados, elegido al azar. El soldado se acerca dubitativamente, se coloca junto a él y se le queda mirando con actitud de sumisión. El sargento le pone un brazo sobre el hombro y en tono paternalista le comenta:
- “Canario, déjame que te haga una pregunta personal. ¿A ti te gusta el fútbol?”. El soldado le mira extrañado, como si se sintiera adivinado en su pasión.
- “Si, señor. Aficionado al fútbol, abonado y enamorado del equipo de mi tierra”, le responde de forma enérgica y segura.
- “Y cuál es tu equipo?, le pregunta inquisitorialmente.
-”Hombre, mi sargento, yo soy de la Unión Deportiva Las Palmas, el equipo de mi tierra, que me ha dado muchas alegrías y tristezas pero que me aporta un sentimiento que se lleva muy dentro del corazón, como dice una de nuestras canciones. Abonado en la Grada Sur, oiga”, comenta el soldado con un orgullo que se leía en su sonrisa.
“Bien, bien…pues fíjate lo que te voy a contar. Imagina que en la última jornada de la liga, ustedes se están jugando el ascenso, en un partido muy tenso. En una jugada del equipo visitante, el delantero se tira deliberadamente y el árbitro pita penalty”, cuenta el militar con un tono de voz bajo, pero claro, al mismo tiempo que iba cambiando la forma y el color de la cara del soldado. De una tenue sonrisa pasa a una mueca desencajada, su cara se va enrojeciendo y sus ojos, inyectándose en sangre. Su firmeza parece tambalearse ante tamaña frustración, cuando de repente, grita el sargento:
- “Mira, ése es el árbitro”, vocifera mientras señala al saco de arena. “Ahí lo tienes. Ese es el hijo de puta que va a impedir el ascenso de tu equipo. Clávale la bayoneta, entiérrasela en su barriga, mátalo…”. El joven, presa de una ira incontenible, salta como una liebre, encañona su arma hacia el imaginario enemigo, y se dirige como una exhalación. Entierra su instrumento militar en el saco de arena, lo derriba, lo deshilacha de tantas puñaladas que bien hubiera podido pasar por crimen pasional, mientras reproduce algunas palabras ininteligibles. Al mismo tiempo, el sargento sonreía en su interior porque había conseguido sacar toda la rabia de su soldado.
Sirva esta historia para ilustrar cuál es el efecto de la pasión futbolera, sobre todo en un lugar como el nuestro. Existe tanta pasión, tanta competitividad, que saca nuestros instintos más bajos. Vivimos la alegría de la victoria, sufrimos el amargo sabor de la derrota, buscamos culpables a quién colgar por el mal resultado, bajamos de los pedestales a nuestros ídolos en cuestión de minutos, y lo que es peor: un mal resultado nos jode una tarde.
Pues de eso fue de lo que me libré yo. Conseguí, por una vez, que el cabreo no me invadiera. Pero, claro, todo ocurría mientras hacía el payaso en el cumpleaños de mi hija, con lo cual no me lo podía ni permitir. Para más inri, al día siguiente, por no funcionar, no funcionó ni el foro de esta web, por lo que no alimenté el cabreo, con lo cual estoy tan curado que digo que el próximo partido, estoy seguro, lo vamos a ganar.
Arriba d’ellos


4 Comentarios en “Historia de la puta mili”

  1. 1 Tamarán dijo a las 16:27 on noviembre 2nd, 2009:

    Genial. Sobresaliente.

    Felicidades por el artículo

  2. 2 Angel dijo a las 9:55 on noviembre 3rd, 2009:

    Don Francisco, por casualidad esta historia está basada en hechos reales¿?

  3. 3 TURU dijo a las 20:38 on noviembre 3rd, 2009:

    Buenísimo Paco.
    Un abrazo!!…y a seguir haciendo el payaso en los cumples!!!

  4. 4 EXPEDITO SUÁREZ dijo a las 11:34 on noviembre 7th, 2009:

    DÉCIMAS DEL TAXISTA

    Esa historia original
    muestra al mundo futbolero
    tal y como yo lo quiero
    serio y aconfesional.
    Pienso que es fundamental
    cuidar esa devoción.
    No pude ser tradición
    ni es un adoctrinamiento
    ya que es todo un sentimiento
    que nace en el corazón


Escribir un comentario