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Al árbitro, una chupa

Escrito el: 21 octubre 2010 13:40 | Autor: | Archivado en: General | 1 comentario »

Hace poco comentaba con un amigo, enfermo por estos colores, que qué habíamos hecho para merecer el trato arbitral que la Federación de Fútbol  nos dispensa. Como si de una maldición se tratara, cada semana tenemos que cerrar los ojos ante la pesadumbre de tener que cargar con otro muerto arbitral. Varios penaltis que sólo existieron en la imaginación de los trencillas, como en Huesca, Valladolid, Huelva, etc. nos ha robado gran parte de esas ilusiones que hemos depositado los aficionados en este equipo y, sin que sirva como excusa, han cortado nuestro brillante comienzo.

Cabe preguntarse cuál es el criterio que se persigue para que cualquier mortal llegue a lo más alto en el mundo del arbitraje. Partiendo de la premisa de lo difícil que es ganarse el respeto y la consideración de todos, es cierto que el nivel ofrecido en esta categoría es tan patético que conviene plantearnos si esto que vivimos, la competición, es una burda mentira.

Los árbitros tienen aprendida la lección porque así han visto a sus antecesores. Un árbitro debe tener la sensación de que no tiene miedo a arbitrar y que no le debe temblar el pulso por pitar lo que dicta el reglamento. Pero ese axioma se pone en entredicho cuando comprobamos lo difícil que resulta mantenerse en su criterio si, por ejemplo, pita en el Heliodoro Rodríguez López o en el Estadio de Gran Canaria. La lejanía del público les invita a estirarse en esa idea de que no se acojonan.

Comprobar las estadísticas arbitrales, buscando ese equilibrio entre victorias locales y foráneas, para parecer el mayor de los equilibrados, es una de las mayores mentiras. En Huelva, el árbitro pitaba su tercer partido en la categoría, con dos victorias visitantes hasta entonces, por lo que era obligado equilibrar la estadística y, si se necesitaba, se pitaba lo que hiciera falta para equilibrar. Para estos señores de negro, son tan graves los intentos de “engañar” en un supuesto penalti como las constantes patadas que otorgan los “Irineys “de turno. Ni sancionan las constantes faltas técnicas realizadas para romper el espectáculo, la propuesta honesta de un equipo que pretende ganar “por las buenas”.

Caso aparte de todo esto es el  de Pino Zamorano. Que un árbitro de esta categoría lleve tantos años pitando demuestra la preocupación de la Federación por avanzar en este tema. Sus errores arbitrales alguna vez, ya remoto en el tiempo, nos ha ayudado, pero los perjuicios que nos ha ocasionado nos debería plantear si debiéramos solicitar, como antaño, aquella figura de recusar a un árbitro, por malo o por incompatibilidad de caracteres. No cabe duda de que Pino Zamorano es gravemente perjudicial y lesivo para los intereses de nuestra entidad. Y la directiva debería tomar cartas en el asunto, porque esa actitud tan pretendida de querer normalizar todos estos errores son el mayor caldo de cultivo para que nos lo sigan cometiendo. Menos mal que tenemos a Jémez para jugar en ese aspecto al menos en sus declaraciones.

En los años 80, el Gobernador Civil de Canarias, Eligio Hernández, solicitó a la Federación de fútbol la idea de recusar a un árbitro, Pes Pérez,  ante el peligro de orden público que este señor ocasionaba. Aquel partido lo ganamos 3-0 ante el Barça, que así se despedía de sus aspiraciones por la liga, pero eso no fue óbice para que se tomara conciencia del peligro de orden público que ese señor provocaba. ¿Por qué no se repite la acción? ¿Alguien tiene dudas de la capacidad de Pino Zamorano?

Más allá de todo ello, el próximo sábado nos visita el Albacete. Tenemos varias bajas, la duda de cómo reaccionará el equipo con algunos suplentes, y la pequeña inseguridad que se ha instalado ante la llegada de la primera derrota. Conviene meternos ya en este partido. Vivir el previo, ir transmitiendo la ilusión, para llegar enchufados a un partido que puede marcar nuestro objetivo en las próximas jornadas. El sábado nos toca ganar.


Vísteme despacio…

Escrito el: 14 octubre 2010 13:59 | Autor: | Archivado en: General | Sin comentarios »

Aún me dura la emoción que vivimos el pasado sábado. Uno lleva muchos años viendo fútbol siempre con nuestra querida UD, pero en esta última jornada creo que llegamos a un punto que era deseado por todos desde hace mucho tiempo. No sólo que la llegada impetuosa de un grupo de canteranos abanderados por Jonathan Viera haya dado un cambio radical a la faz de nuestro equipo, sino que, además, la entidad consigue sociabilizar y fidelizar a una afición que venía muy quemada de años atrás, y en el último partido éramos más de veinticinco mil (para algunos, muchos más…).

Estos elementos son los más importantes para la entidad, más allá de la clasificación, porque se está recuperando una parte fundamental de la afición que vuelve a creer en este equipo, más que nada porque las señas de identidad se han multiplicado. Mucho ha tardado esta directiva en entender esto  pero, al fin y al cabo, recoge los frutos de su inversión, más allá de que hasta hace bien  creyera poco en ella.

Si entramos a valorar el desempeño de los jugadores  en el campo, habría que destacar muchas virtudes, y también, como no, algunos defectos que nos impidieron ganar. No conviene, tampoco, quedarnos en el éxtasis y no ejercer una crítica responsable de lo mejorable, desde todos los ámbitos, incluido la afición.

El juego del equipo fue muy bueno, de modo general. Una primera parte primorosa, con unas oleadas de ataques sin cesar que, por momentos, volvieron groggy al gran Betis. Los minutos previos al primer gol fueron un martilleo constante, seguidos por los olés del público, en uno de los momentos futbolísticos más apoteósico de los últimos años. La falta de oficio dio vida a un Betis que, por juego, estaba sentenciado pero que aprovechaba los contragolpes de una defensa adelantada y que le cuesta manejar el balance defensivo. Desde Barbosa, que me dejó muchas dudas la primera jornada, ya disipadas, hasta el último jugador de campo, deben ganar en experiencia para pulir ciertos defectos que aún determinan  nuestros resultados.

Respecto a la afición, demostró el poder que nos otorga la presencia de esta masa de aficionados, pero  queda un sabor agridulce el no haber sacado el máximo partido a esa situación. Hacer la ola desde el minuto 27 demuestra la alegría por el resultado pero no parece acertado celebrar algo antes de conseguir el objetivo de la victoria. Hay una nueva ola de aficionados, que precisa entender la importancia que tiene la afición dentro del juego. Presionar, animar, y esperar al momento adecuado para la celebración, de manera que nadie esté relajado hasta el final del partido. Supongo que son aspectos por los que teníamos que pasar para mejorar, pero también es cierto que con este número de aficionados, no molestan ni las pistas de atletismos.

Aun sin haber ganado, ni esta jornada ni en las dos anteriores, ya existen voces que hablan de cambios de objetivos en el club. Muchos hablamos de llegar  a la cifra de los cincuenta puntos para soñar después, pero todos adivinamos que será difícil perder muchos partidos con este equipo. Si cambiar el objetivo significa crearnos gratuitamente una urgencia histórica, como ha pasado tantas veces,  o elevar el listón de la crítica, como única forma de entender el fútbol que tienen algunos,  entonces nos equivocamos. Llevamos muchos años en el subsuelo del fútbol profesional para que a estas alturas carguemos con sambenitos que, históricamente, han hecho mucho daño a este equipo. Ilusionémonos, soñemos, pero no pidamos más de lo que es nuestro objetivo real, porque la carga psicológica extra la acabamos pagando, seguro.

Este fin de semana visitamos Valladolid, que es un campo que siempre se nos ha dado fatal. Tenemos una buena oportunidad de seguir alimentando la ilusión pero una posible derrota no ha de cambiar nuestro rumbo. Con todo lo que ha ocurrido en este comienzo de liga, yo ya estoy la mar de contento.


¿Mucho Betis?

Escrito el: 08 octubre 2010 16:55 | Autor: | Archivado en: General | Sin comentarios »

Dentro del análisis semanal que se hace al juego del equipo amarillo, podríamos establecer varios niveles en su profundidad: uno más superficial, que atiende a una demanda numerosa, que habla de este gran inicio de temporada que está realizando la UD, en una especie de triunfalismo peligroso que espero no se vire en contra; por otro lado, los hay que, aun valorando la trayectoria de esta temporada, no se conforma con la autocomplacencia colectiva y comenta los errores que ofrece la plantilla en el entramado del juego.

Es muy difícil, por no decir imposible, ganar la partida táctica todas las jornadas. Ya hemos visto cómo han reculado los equipos contrarios a nivel defensivo. Han puesto el cerrojo, intentando cortar la circulación de balón, y, al mismo tiempo, los ataques del contrario están llegando por banda, sobre todo la izquierda. Estamos en un momento de la partida en la que pensamos que Paco Jémez debe ofrecer alguna variante táctica que sorprenda a un Betis que, parece, vendrá con la misma idea de atacar en los puntos flacos del equipo amarillo.

Todo esto que comento no sirve para poner en tela de juicio la capacidad del Betis, sino a la UD Las Palmas, que se enfrenta, por primera vez, a un equipo con aspiraciones serias en esta temporada. El poder atacante del Betis es omnímodo, para eso ocupa el primer puesto; la liberación que supone para este equipo quitarse la losa del histriónico e inefable Lopera, está dando un impulso hasta hace poco parecía inimaginable; la aportación grancanaria en el equipo sevillano también es muy importante; jugadores de primerísima línea permanecen en este equipo con la idea de ascender lo antes posible.

Pero nuestro equipo debe mirarse a sí mismo y darse cuenta de sus posibilidades, creyendo más en esas oleadas de ataques amarillos más que en perseguir una estética que a veces no da los frutos apetecidos. Buscar la eficacia y la asociación de piezas importantes, mantener un alto ritmo de partido, y, sobre todo, ese apoyo incondicional que se precisa en las gradas.

Así sabremos si éste que nos visita es o no mucho Betis para la UD Las Palmas.