Defensa adelantada, riesgo que se asume
Escrito el: 25 noviembre 2010 13:59 | Autor: Francisco Mayor | Archivado en: General | Sin comentarios »El debate esta semana se centra en preguntarnos qué pasa con este equipo que cada vez es más vulnerable. De ser de los equipos menos batidos a principios de temporada, estamos dando un salto enorme y, tras los últimos resultados, nos hemos convertido en uno de los más goleados de la categoría. No cabe duda de que todo gira en torno al sistema de juego que se estaba convirtiendo en nuestro gran aliado, pero que ahora es nuestra perdición.
Basta echar una mirada al recuerdo para ver equipos que han triunfado con este sistema de juego. Desde el Ajax de Michels, el Milan de Sacchi, el Tenerife de Valdano en los 90 (que cambió el destino de este equipo durante un tiempo); Menotti y Cappa hacían teoría y predicamento sobre este sistema basado en “el achique de espacios”, Menotti dixit. Es la esencia del fútbol total, donde todos atacan y todos defienden. Una especie de inteligencia colectiva que se mueve al compás, que adelanta la defensa para presionar con más facilidad al contrario, un portero atento a su defensa, ágil con los pies, una defensa con un líder que manda (Baresi se convirtió en el mejor líbero del mundo siendo jefe del Milan y manejó este sistema de forma ejemplar) y, sobre todo, inteligencia táctica.
En este sistema, en el que la presión de un compañero de la delantera te obliga a ir tomando posiciones en el campo, la concentración es esencial y los riesgos que se asumen son enormes. Cappa decía que era el sistema perfecto contra un equipo que distribuía mal su juego, por la presión que conlleva, pero nosotros estamos viendo en nuestro equipo que la herida de nuestras carencias es cada vez más grande. Baste recordar que los cuatro goles de la UD Salamanca son jugadas al contragolpe, después de provocarnos lo que en baloncesto se llama “un aclarado”.
Cuando hablamos de juego colectivo se entiende que todos deben ejercer de forma milimétrica la presión en defensa. Sin embargo, vemos que los jugadores de ataque ya no presionan como antes. Esto ha producido que en partidos como el Elche o el propio Salamanca, la UD no tuviera la posesión del balón y se pasaran muchísimos agobios en defensa; por otro lado, vemos que nuestros rivales nos tienen bien estudiados y se permiten el lujo de estar perdiendo y agazapados atrás, esperando nuestra confiada locura de salir al ataque sin control para acribillarnos al contragolpe; es fundamental ofrecer variantes tácticas que sorprendan al rival, pero éstas no se han producido con el éxito esperado.
No es cuestión de morir con una idea, como se ha leido por ahí, sino de ser prácticos en el juego. Si bien hay que reconocer que este entramado de juego nos ha ilusionado mucho, si en ocasiones ha de cambiarse en función de mantener un resultado, éste ha de hacerse y no convertirnos en los quijotes de la categoría.
Confiar en la calidad de nuestros jugadores es fantástico, porque devuelven la confianza con intereses. Pero este sistema obliga a un entramado colectivo que, quizá, por carencias de tipo táctico, nos viene un poco grande en algunos aspectos. Los defensas se ven vendidos en muchas ocasiones, sacando a flote sus debilidades. Tan solo Samuel ( dejando de lado las samueladas) parece ofrecer una buena versión de sí mismo. Sin embargo, David García ( que no es Baresi, pero tampoco es ningún paquete) ha dado muestras de falta de concentración, tanto en jugadas defensivas como a balón parado.
La UD ya practicó este sistema tanto con Vidales como Juanito, pero el éxito de su misión fue tan pequeño que solo sirvió para constatar quién sabe y quién no en esto del fútbol. Esperemos que Jémez encuentre el punto de equilibrio.
Es curioso constatar que si los partidos fueran de 70 minutos estaríamos en zona de ascenso directo. Sin embargo, si la clasificación tomara en cuenta los últimos veinte minutos de juego, estaríamos compartiendo farolillo rojo con nuestros hermanos canarios. Es un dato que no se puede obviar.

