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Vender para sobrevivir

Escrito el: 08 mayo 2012 12:53 | Autor: | Archivado en: General | Sin comentarios »

Recuerdo hace años a la Unión Deportiva de las urgencias históricas. Aquella que fichaba cualquier argentino o yugoslavo a golpe de talonario, que construía una grada, como los famosos palomares, para darle vida un par de años; la que devoraba jugadores, entrenadores y en las que se generaba un estado constante de insatisfacción, sobre todo con aquella falacia de “nos han vendido el ascenso”. Sin duda, me parece una época nefasta que aún estamos pagando, pero es cierto que el estadio se llenaba, había un nivel de exigencia en todo el entorno en el que el principal invitado a darlo todo era el propio jugador.

También recuerdo a la Unión Deportiva que se hacía respetar en primera división. La que estaba llena de signos de identidad, la de los jugadores de la tierra, aderezadas por foráneos que marcaban diferencias. En aquella época, también hubo jugadores que tuvieron que marcharse para cuadrar tesorerías, como Gerardo, Julio o Juani. Entonces, también era un sueño para estos jugadores mejorar económica y profesionalmente, pero por no se dejaba de tener una actitud exigente por parte de todo el entorno. Es más, de sueños e ilusiones de futbolistas no se hablaba en las ruedas de prensa, ni en usar a la entidad como un trampolín.

El hecho de empezar de cero después de la famosa Ley Concursal ha provocado un cambio de mentalidad que resulta difícil de digerir para el aficionado. En el énfasis de cuadrar cada año la economía del club, nos vemos en la tesitura de tener que apostar por la cantera, pero con el riesgo claro de que cada vez que asoma alguien con mucha calidad, ya se huele en el entorno que poco nos ha de durar. Y eso conlleva un conformismo que está instalado en el disco duro de los jugadores. De tener opciones a luchar por la promoción, una de las pocas ilusiones que ha dado esta entidad en todos estos años en esta categoría, a instalarnos en la mediocridad como si nada; curtidos en la cultura del “salvarnos como sea en la última jornada”, no hemos aprendido en estos tiempos construir para crecer de verdad, viéndonos en la obligación, cada cierto tiempo, de vender lo mejor que tenemos para sobrevivir. E incluso el propio jugador piensa que para conseguir sus sueños deportivos, debe aspirar a jugar en otros equipos.

Mucho daño hicieron las urgencias históricas. Pero hay otras situaciones que quizá son peores, como esa incapacidad para evolucionar desde nuestras propias raíces. Al menos, en otros tiempos llenábamos el estadio. Pero es que ahora da hasta pereza ocupar la grada cada vez más desangelada del Estadio de Gran Canaria.



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