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Empeorando la mejoría

Escrito el: 14 junio 2012 04:58 | Autor: | Archivado en: General | Sin comentarios »

Tras el nefasto fin de temporada, motivado tanto por esa falta de incentivos como por la escasa resolución de las mínimas esperanzas a que nos llevaran al paraíso, nos encontramos a nuestro equipo en medio de cambios profundos, tanto a nivel de plantilla como de cuerpo técnico, en un contexto económico a la altura de las circunstancias actuales. Hace días hablaba Ramírez de todos estos cambios: recortes de los salarios en varios jugadores, carta de libertad en otros, y la búsqueda de una salida digna al nuevo culebrón de este verano. En medio de todo este maremagnum, un objetivo: aspiraremos el próximo curso a los puestos de promoción.

Cerrar la etapa de Juan Manuel Rodríguez no resulta sencillo. El entrenador talismán, especialista para rescatar a esta entidad cuando nadie es capaz de lograrlo, parece tener su techo en este tipo de objetivos y, según entiende la dirección técnica, paga los platos rotos de la deserción de aficionados de las últimas jornadas. Dijo el presidente de la entidad que era importante acabar con el debate de si Juan Manuel sí/ Juan Manuel no,entre otras cosas porque dividía a la afición, pero ya puestos en el tema, convendría reflexionar si teníamos plantilla para aspirar a algo más de lo que conseguimos. La racanería en el juego era evidente, y además, daba la sensación de que no se sacaba el máximo rendimiento a las máximas figuras del equipo, pero, ¿Estamos seguros de que podremos subir el listón la próxima temporada?¿Qué perfil de técnico es el adecuado para inyectar ilusión en el aficionado y atenúe las salidas de los jugadores más importantes del equipo?

Era previsible que el dinero de los patrocinios fueran desapareciendo. La principal aportación, la que provenía del Gobierno de Canarias, desaparece por completo. El presidente de nuestra república bananera, el mismo que pide salir en la foto junto a los presidentes de los equipos canarios cuando hay un derbi y mucho interés, es el que desaparece por arte de magia y manda a su subalterno, en este caso el Viceconsejero de Turismo, para decir que el dinero se acabó y que no habrá más patrocinios. El contexto económico se entiende; el oportunismo del político, también.

Por otro lado, la aportación de Bankia, que sucedía a nuestra antigua y añorada Caja Insular de Canarias, tampoco se puede sumar este año. Casi podríamos deducir que el presupuesto se reduce hasta lo que seamos capaces de aportar los abonados más las taquillas de cada jornada. Una situación económica muy complicada, a la altura de la realidad que nos rodea.

Y partiendo de estas premisas, formemos un nuevo equipo, un nuevo cuadro técnico que nos llene de ilusión. De todos los nombres surgidos hasta ahora, casi ninguno me parece con el cartel ni la preparación para mejorar lo que se ha hecho esta temporada. Y aquellos que parecen muy interesantes, quizás pequen de falta de experiencia. Es el caso de Angel Luis Camacho, comentarista de la tele canaria, que ofrece en los análisis de los partidos,interesantes reflexiones de un profesional al que se le ve mucho futuro. Lejos de las “pierogrulladas” de los otros comentaristas, Angel Luis, que recién comienza su etapa de entrenador,y que acaba de ascender a su primer equipo como entrenador, debe ser seguido de muy cerca, porque en sus palabras se percibe un discurso que va más allá.

Calibrar las palabra de Ramírez para indagar sus pasos en materia de fichajes es tarea complicada, entre otras cosas porque se contradice con frecuencia. En un intento de despistar al entorno, crea un perfil de entrenador y, sin embargo, se encuentran propuestas por otro lado. Parece, según aparece en la prensa, que el intento por volver a traer a Jémez iba en serio…¿Pero no decíamos que no queríamos acabar con debates que dividieran a la afición?

Esperemos al nombramiento del nuevo entrenador, de algunas de las incorporaciones, y sobre todo, de ver a los nuevos chicos de la cantera que han de defender a nuestra entidad. Con poquito nos conformamos para ilusionarnos, al menos mantenemos los signos de identidad.



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