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Castigo y comprensión

Escrito el: 17 agosto 2010 19:36 | Autor: José Mendoza | Archivado en: General | 4 Comentarios »

Jonathan y Vitolo, cabizbajos / Canarias7.es

Jonathan Viera, Vitolo y Tyronne han cometido un error grosero. Abusar de la confianza del cuerpo técnico llegando impuntual durante una concentración, sin camiseta y apestando a alcohol, aunque fuera día libre, es un acto de indisciplina mayúsculo. Al parecer Tyronne estaba sobrio, Vitolo sí iba con camiseta… puntualizaciones aparte, la falta de respeto es evidente. La primera medida es que comprendan la magnitud de su metedura de pata. Y no hay mejor castigo que el que se ha puesto: hacerlo público e involucrar a toda la plantilla para que se les caiga la cara de vergüenza.

A su edad, salir de fiesta supone una rutina y una diversión. Lo es para toda persona anónima, pero ellos ya no lo son, ahora forman parte de la plantilla de la Unión Deportiva Las Palmas. Son profesionales, al menos Viera y Vitolo. Dejar este incidente en la oscuridad hubiera supuesto un clamoroso error. A sus 20 años tienen que ser conscientes de la repercusión que tienen sus actos. Ya no están en el filial, donde también alguno se pasó de la raya. No es la primera vez que salen de fiesta, ni será la última. Es algo totalmente comprensible. Lo que no es comprensible es manchar el escudo al emborracharse durante una concentración en la que están presentes todos sus compañeros, el cuerpo técnico y hasta el presidente, y llegar sin camiseta como un macarra de tres al cuarto. Y más en su situación, en la que no son nadie en el mundo del fútbol por mucho talento que tengan. Parten de cero y deben ganarse el puesto desde la seriedad.

Se ha cometido el delito y se ha llevado a cabo el castigo. Un castigo justo: cuantiosa sanción económica y, sobre todo, hacerlo público e involucrar a sus compañeros. Poner un entrenamiento para todo el grupo en un día que estaba previsto como libre es una medida inmejorable. No me quiero imaginar la cara que habrán puesto los capitanes Josico, Javi Guerrero, David García, Pedro Vega o Pindado al verles. Ellos y toda la plantilla tenían previsto un merecido día libre y se vieron obligados a volver al trabajo por una niñatada. La mirada de cabreo de los capitanes, compañeros y entrenador, y la sensación de culpablidad de los chicos vale mucho más que 1.000 euros.

Ahora bien, han cometido un delito, han sido castigados por ello y han pedido disculpas. Leer un comunicado es una pantomima, sí, pero una pantomina necesaria. La afición ha tenido toda la información de lo sucedido y ya ha juzgado. Toca mirar para adelante y no fustigarles. Como reza el spot de captación de abonados: comprensión. Dentro de lo malo, el resbalón surge en pretemporada y a tiempo de corregir. Después de este capítulo, ahora sí deben ser conscientes de dónde están y qué representan. Como dijo Jémez, “se puede cometer un error, pero no dos”. A la próxima, tolerancia cero.