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En el cese de Paco Jémez

Escrito el: 27 Febrero 2011 19:10 | Autor: Néstor Cebrián | Archivado en: General | Sin comentarios »

La destitución de un entrenador rara vez resulta una buena noticia, sino la constatación de un fracaso o el intento de prevenirlo. Este pasado sábado, tras el 5 – 2 encajado en Granada, la directiva de la UD optó por la destitución de su técnico. Nada anormal en el mundo del fútbol. Nada anormal en Las Palmas. Desde que esta junta ha tomado las riendas del club, siempre se ha despedido al menos a uno por temporada. Visjnic, Aguiar, Juanito, Juan Manuel Rodríguez, Vidales, Kresic, y ahora Jémez dan buena fe de ello.

No puedo afirmar, que viera con buenos ojos la contratación de Jémez a finales de la temporada pasada, básicamente porque venía unida a la destitución de Kresic. Además, la decepción de Murcia pudo costar mucho. Sin embargo, no se pueden esconder  las virtudes del último caído. Hace pocas semanas atrás alabé su discurso, sus propuestas de esta temporada. Me gustaba pensar que se podía crecer con él, y él con nosotros. Un entrenador joven, con fuerza, raza, y experiencia como futbolista al máximo nivel. A lo que había que unir su capacidad de ganarse al vestuario, independientemente del resultado. Tampoco debiera extrañar algunas voces críticas en las próximas fechas, naturaleza propia del deporte y de los grupos.

No obstante, la trayectoria del equipo en las últimas 13 jornadas, la mitad de las disputadas, resultaba poco halagüeña. La UD ha sumado 8 puntos, un 20% de los que estaban en juego. La estadística establece en 50 puntos la permanencia, y para ello hay que rondar el 40%. De hecho, esta deriva es la que la ha obligado a tomar la decisión. En otras ocasiones el entrenador saliente dejaba tras de sí un vestuario dividido, en ésta, todo lo contrario. Asimismo, el juego inicial es digno de recordar, y estoy convencido que este permanecerá un tiempo en la memoria colectiva. Lástima que al final se tratará de “un quiero y no puedo” .  Desearle la mejores de las suertes para el cordobés.

Y a rey cesado, rey contrado. Juan Manuel Rodríguez, viejo conocido. Ojalá dé con la tecla que Jémez no logró tocar, pero que en ciertos momentos se acercó.  Ahora el club tiene la obligación de recomponer la relación directiva-equipo-afición, la entidad dispone de dos medios de comunicación que representan su voz. Por ahí comienza la consecución de la permanencia. Aunando esfuerzos. No cayendo en la guerra del fuego amigo, en una metafísica discusión sobre si son galgos o podencos. Pecado recurrente. Toca mirar al frente, se abre un futuro nuevo y esperanzador.


Una casita de naipes en las afueras

Escrito el: 26 Febrero 2011 22:24 | Autor: Néstor Cebrián | Archivado en: General | Sin comentarios »

Nunca adelantarse sentó tan mal. El Granada controlaba meridianamente el partido, hasta que marcó, mediante una falta ejecutada de manera magnífica, y defendida de forma deficiente. Parecía que se le ponía el partido muy a su favor, podrían ahora lanzar sus contraataques, la mejor arma de la que disponen. Dejaron el control del juego, pero ahí descubrió Las Palmas que las bajas en defensa de sus rivales los volvían vulnerables, y esa endeblez se manifestó con dos goles.

Y luego, lo absurdo, lo ilógico. Lo habitual. Viera controla la pelota, dura patada de Mensah, Pino Zamorano concede la ley de la ventaja,  el esférico acaba llegándole a Quero que se encuentra en fuera de juego. Expulsión al defensa franjirrojo.  Tras varios minutos de pausa, para atender al canterano dolorido por la falta previa, los granadinos ponen en movimiento el balón para sorpresa de los amarillos, pensando que debían ser ellos los que lo debían hacer. Fue tal la confusión, que el saque, un pase en largo, dejó a Geijo solo contra un descolocado David García, física y mentalmente. Quiebro sin mucha oposición. Chut. Gol. Ahí quedó inconsciente la UD. Pocos minutos después, dos tantos más. Ahí murió. Del 1-2 con uno jugador más en el césped, Las Palmas, pasó a un  4 -2 con un equipo menos. Y todavía quedaban casi 40 minutos.

El tanto de la igualada volatilizó a Las Palmas. Los once jugadores que,  hasta pocos minutos antes, hacían llegar la pelota a la banda izquierda y desde ahí dañar a su rival, desaparecieron. Para muestra los cuatro goles recibidos a balón parado. El quinto en contra, cuestión de tiempo.  Resultado final, 5- 2. El equipo pareció una casita de naipes en las afueras, derribada de un soplido con facilidad.

Mención  aparte, la actuación arbitral. Autoritaria carente de autoridad. Tarjetera, en el minuto trece ya había mostrado cuatro amarillas. Pésima interpretación de la ley de la ventaja en las que el infractor se beneficiaba, tanto para unos como para otros. Los errores de apreciación diferencian a los regulares, a los buenos y a los muy buenos. Los cometidos, semana tras semana por este colegiado, fallos de fundamentos técnicos, lo colocan entre los pésimos –muy pésimos. Con independencia de su influencia final en el resultado, poca en el partido de hoy.

La casita de naipes

Nunca adelantarse sentó tan mal. El Granada controlaba meridianamente el partido, hasta que se adelantaron, en una falta sacada de manera magnífica, y defendida de forma deficiente. Parecía que se ponía el partido muy a su favor, podrían ahora lanzar sus contraataques, la mejor arma de la que disponen. Pero ahí descubrió Las Palmas que las bajas en defensa de sus rivales los volvían vulnerables, y esa endeblez se manifestó con dos goles.

Y luego, lo absurdo, lo ilógico, lo que viene siendo habitual. Viera controla la pelota, dura patada de Mensah, Pino Zamorano concede la ley de la ventaja, el esférico acaba llegándole a Quero que se encuentra en fuera de juego. Expulsión al defensa franjirrojo. Tras varios minutos de pausa, para atender al canterano dolorido por la falta previa, los granadinos ponen en movimiento el balón para sorpresa de los amarillos, pensando que debían ser ellos los que lo debían hacer. Fue tal la confusión, que el saque, un pase en largo, dejó a Geijoó solo contra un descolocado David García, física y mentalmente. Quiebro sin mucha oposición. Chut. Gol. Ahí quedó inconsciente la UD. Pocos minutos después, dos tantos más. Ahí murió. Del 1-2 con uno jugador más en el césped, Las Palmas, pasó a un 4 -2 con un equipo menos.

El tanto de la igualada volatilizó a Las Palmas, los once jugadores que, hasta pocos minutos antes, hacían llegar la pelota a la banda izquierda, y desde ahí dañar a su rival, desaparecieron, se empequeñecieron. Para muestra los cuatro goles recibidos a balón parado. El quinto en contra, cuestión de tiempo. Resultado final, 5- 2. El equipo se mostró como un casita de naipes, fácilmente derribada de un soplido. Hoy se resume bien la trayectoria de los últimos meses

Nunca adelantarse sentó tan mal. El Granada controlaba meridianamente el partido, hasta que se adelantaron, en una falta sacada de manera magnífica, y defendida de forma deficiente. Parecía que se ponía el partido muy a su favor, podrían ahora lanzar sus contraataques, la mejor arma de la que disponen. Pero ahí descubrió Las Palmas que las bajas en defensa de sus rivales los volvían vulnerables, y  esa endeblez se manifestó con dos goles.Y luego, lo absurdo, lo ilógico, lo que viene siendo habitual. Viera controla la pelota, dura patada de Mensah, Pino Zamorano concede la ley de la ventaja,  el esférico acaba llegándole a Quero que se encuentra en fuera de juego. Expulsión al defensa franjirrojo.  Tras varios minutos de pausa, para atender al canterano dolorido por la falta previa, los granadinos ponen en movimiento el balón para sorpresa de los amarillos, pensando que debían ser ellos los que lo debían hacer. Fue tal la confusión, que el saque, un pase en largo, dejó a Geijoó solo contra un descolocado David García, física y mentalmente. Quiebro sin mucha oposición. Chut. Gol. Ahí quedó inconsciente la UD. Pocos minutos después, dos tantos más. Ahí murió. Del 1-2 con uno jugador más en el césped, Las Palmas, pasó a un  4 -2 con un equipo menos.

El tanto de la igualada volatilizó a Las Palmas, los once jugadores  que,  hasta pocos minutos antes, hacían llegar la pelota a la banda izquierda, y desde ahí dañar a su rival, desaparecieron, se empequeñecieron. Para muestra los cuatro goles recibidos a balón parado. El quinto en contra, cuestión de tiempo.  Resultado final, 5- 2. El equipo se mostró como un casita de naipes, fácilmente derribada de un soplido.  Hoy se resume bien la trayectoria de los últimos meses. Dos equipos, uno, que con todo perdido ofrece su mejor versión. Otro, que cuando tiene algo que perder, mengua. Aunque sea un 0-0.

Mención  aparte, la actuación arbitral. Autoritaria carente de autoridad. Tarjetera, en el minuto trece ya había mostrado cuatro amarillas. Pésima interpretación de la ley de la ventaja en las que el infractor se beneficiaba, tanto para unos como para otros. Los errores de apreciación diferencian a los regulares, a los buenos y a los muy buenos. Los cometidos, semana tras semana por este colegiado, fallos de fundamentos técnicos, lo colocan entre los pésimos –muy pésimos. Con independencia de su influencia final en el resultado, poca en el partido de hoy.

. Dos equipos, uno, que con todo perdido ofrece su mejor versión. Otro, que cuando tiene algo que perder, mengua. Aunque sea un 0-0.

Mención aparte, la actuación arbitral. Autoritaria carente de autoridad. Tarjetera, en el minuto trece ya había mostrado cuatro amarillas. Pésima interpretación de la ley de la ventaja en las que el infractor se beneficiaba, tanto para unos como para otros. Los errores de apreciación diferencian a los regulares, a los buenos y a los muy buenos. Los cometidos, semana tras semana por este colegiado, fallos de fundamentos técnicos, lo colocan entre los pésimos –muy pésimos. Con independencia de su influencia final en el resultado, poca en el partido de hoy.


Atajar por carreteras extrañas

Escrito el: 13 Febrero 2011 17:10 | Autor: Néstor Cebrián | Archivado en: General | Sin comentarios »

Hay aspectos de Jémez que me parecen dignos de alabar. Entre ellos, su franqueza. Su discurso no se enroca. Igual sobrevaloro la honestidad y la humildad. Pero me parecen los mecanismos básicos de mejora. Cuando las cosas iban bien, sacaba a relucir un espíritu crítico. Cuando no, no esconde lo evidente. Su propuesta en la puesta de largo de la temporada, fue valiente y correcta. Maximizando las virtudes del equipo, velocidad, toque, técnica. El equipo ganaba jugando bien. Que al fin y al cabo es la base del fútbol. Los que mejor juegan, a la larga vencen más.

Sin embargo, como en todo, el Míster tienes sus cosas sorprendentes. Aquella ignominiosa alineación en Murcia… Y ahora, las exclusiones del partido de Alcorcón. En el primero, la UD se jugaba la vida. En el segundo, evitar un tiro de gracia a la moral. Ese que se lleva sorteando varias jornadas, y que se temía recibir en el derby. Creía firmemente que las últimas jornadas eran un paso para atrás, para luego dar dos hacia adelante. Rearmar al equipo defensivamente, restablecer la confianza, y luego reemprender el camino. Cuando uno sabe a dónde ir, sólo necesita un brújula y tomar las decisiones con ese fin. Te puedes equivocar, pero tiene un reverso, la rectificación . Yo rectifico, más que hablo.

Preocupa sufrir esta crisis identitaria ahora, justo cuando atravesamos el granero en el que nos llenamos de puntos en la primera vuelta. Justo cuando se empiezan a repartir los papeles para la representación de la premiada obra de teatro de Luis Aragonés “Las ligas se disputan en el último tercio de Liga”. La búsqueda de la seguridad ha desfigurado al equipo, despojándolo de lo que sí disponía en pos de lo que faltaba. Atajar cuando conoces las carreteras y el coche que llevas, puede funcionar. Pero la desviación tomada ayer tiene de nuevo un reconocible acento murciano. El fútbol, por suerte esconde recovecos y vueltas. El sábado ante el Villareal B veremos si viajamos con GPS o con el espíritu de la veleta de la Casa del Gallo.