Fin de fiesta
Escrito el: 09 Junio 2011 03:43 | Autor: Néstor Cebrián | Archivado en: General | Sin comentarios »Acaba una de las temporadas más pasionales que se han vivido en la última década –sin cambios de categoría mediante. Ha sido un curso futbolístico de esos que puede marcar, para lo bueno –sin ascensos mediante. Los manteos a jugadores como Josico o Jorge, me parecen una de las mejores imágenes de cierre de campaña. Respeto, y memoria con quienes escribieron el poco oro deportivo de los últimos quince años. Con ese manteo se elevaba también a Paquito, a Orlando, a Cicovic, a Samways, a Paqui, a Eloy, a Socorro, a Sarasúa… Echados de las peores de las formas posibles. Ese gesto llevado a cabo tras el partido servíría de puente, con una cabeza en el pasado reciente y otra en el presente y ojalá que en el futuro.
Quizá sea ese uno de los grandes logros que ha dejado Paco Jémez, unión, circunstancia complicada viniendo de dónde se venía y puntuando lo que se estaba puntuando al final de su etapa. Empiezo por el canariocordobés, porque con él comenzó a andar la temporada. De él, a pesar de los mil pesares, sinceramente reconozco, que me quedaré con los cuatro-cinco primeros partidos de liga. El sueño duró poco, pero nadie puede borrar el sabor del aquel ¡¡empate!! contra el Huesca, o de las victorias frente al Alcorcón o al Villareal B. Luego pasó lo que pasó, y como tal es pasado. Pero gracias a aquel espectáculo pudimos lamer las heridas del orgullo que escuecen desde hace años.
Pero bien es verdad que aquel manantial del inicio se secó. Y tuvo que regresar Juan Manuel Rodríguez para caminar por el desierto helado durante varias jornadas. No era nada sencilla su encomienda, uno no puede saber lo que se le pasaría por la cabeza cuando volvió a la misma caseta que congeló el corazón deportivo de la entidad año y medio atrás. Sabía lo que tenía que hacer, cómo tenía que hacerlo y, en consonancia, actuó. Obró y obró, y la salvación consiguió, empezando a labrarse una fama –si se me permite el palabro- Roqueolsenesca. JMR ha demostrado su conocimiento de la base y su concepción; su formar de aplicar el palo y la zanahoria en la maduración final del canterano; su apuesta decidida amén de responsable por ella y, asimismo, de un control absoluto del detalle. Además, a nadie se le escapa la situación clasificatoria en las que ha cogido el equipo cuando se le ha requerido, y que cuál la dejado.
No obstante, el mayor cambio pegado por el equipo ha sido en el verde, con la masiva inclusión de los jóvenes valores de la cadena de filiales. En los albores de la pretemporada, uno no sabía si estaba ante proyecto de cantera o ante una necesidad de cantera. Posiblemente… un poquito de ambas. Pero bienvenida sea la crisis si somos capaces de sacar lo mejor de nosotros. Una apuesta que casi se desploma sin haber empezado siquiera a gatear, con el incidente de aquella noche/mañana lanzaroteña que ha podido estigmatizar a la nueva oleada de canteranos. Sin embargo, la situación se pudo reconducir, y con las primeras mieles de la temporada el entorno pasó página, pero marcando la hoja.
Aunque, huelga decir que el fútbol de la UD no se ha reducido a la cantera, faltaría más, porque si la permanencia se consiguió, con alguna apretura pero con cierta holgura, se debe, en gran parte, a los jugadores más veteranos y mayor bregados en estas lides. Los que, de igual manera, han servido de ejemplo de los recién llegados a la categoría. Sumándose algunos componentes no tan veteranos que han mejorado, ya sea en cuestiones técnicas o características físicas, lo que aquí no se disponía. Porque ese debe ser el espíritu. Esperanzador comienzo de década, lástima que el mundo se acabe en el 2012, eso se llama suerte.
Un saludo

convertido, retrayéndonos al Medievo como un señor feudal que llegaba sus nuevos territorios conquistados a ejercer su derecho de pernada. Pues bien, ese señor feudal se queda sin derecho de pernada, sin derechos televisivos, mostrando lo que es, un advenedizo de los poderes fácticos tinerfeños y archipielágicos, por ende.