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La confabulación dentro de la confabulación

Escrito el: 27 Septiembre 2011 14:17 | Autor: Néstor Cebrián | Archivado en: General | 1 comentario »

¿Cómo un simple chiflado iba a asesinar a uno de los mayores talentos musicales del Siglo XX? Eso se preguntaban algunos fans de John Lennon. En su asesinato debería estar detrás el FBI. Algo parecido pensaba un general de la Legión Francesa, convencido de que Napoleón tenía algo contra él. Cuando simplemente, era un capitán despechado que estaba enamorado de su esposa. Y es que no es lo mismo que el hombre más poderoso de Europa estuviera conspirando contra uno, a que un capitán esté malmetiendo sobre tí. Decía Carlos Canales en un programa de la Rosa de los Vientos que “es mejor psicológicamente para el sujeto que lo percibe, como para la sociedad en su conjunto, que en realidad las cosas son mucho más complicadas de lo que en verdad son”. Añadiendo que era”una manera muy cómoda y muy fácil de solucionar” los acontecimientos que te afectan.

De igual forma que es más fácil descargar la ira sobre los árbitros y por extensión a la Real Federación Española de Árbitros y al Comité de Árbitros, que hacerla en los planteamientos, e incluso la puntería cara al gol. Los trencillas se han equivocado, se equivocan y se equivocarán. En Segunda más que en Primera, y menos que en Segunda B. Además, si uno se acerca a las realidades de otros equipos profesionales, que no estén en racha ganadora, encontrará paralelismos similares a los que ahora sufre la UD. Manos negras, prebostes mediante.

No es lo mismo jugar al fútbol en tiempos de guerra de final de temporada, donde Rodríguez se maneja con soltura, que en tiempos de paz, su asignatura pendiente. Y es que corre el riesgo el míster de perder credibilidad y acabar enredándose en su propio artilugio del contubernio arbitro-periodístico, sin necesidad alguna, porque cuestionar un planteamiento, no es cuestionar un entrenador. Acogerse al argumento tan futbolístico del árbitro como principal causa, personalmente, asusta. Digo principal porque ha sido la que más minutos ha ocupado en las dos últimas ruedas de prensa postpartido, por parte del entrenador de Las Palmas. Bien es cierto, que no se acogió a ella tras el partido de copa del Celta, única derrota hasta la del Córdoba. Sin embargo, pudieran haber sido dichos comentarios simplemente la escenificación de un vodevil mourinhístico, en la búsqueda de protección de la plantilla. Esperando que los árboles tapen el bosque de la falta de soluciones a las bajas de David García, Vitolo y Viera, que ha hecho que el equipo haya perdido dos partidos durante las ausencias de los pilares ofensivos amarillos. Consiguiendo desplazar el debate el foco fuera de la causa real, evitando con ello que se dañe colateralmente a los jugadores.

Sin embargo como decía Carlos Canales “es mejor psicológicamente para el sujeto que lo percibe, como para la sociedad en su conjunto, que en realidad las cosas son mucho más complicadas de lo que en verdad son” y que sea más cómodo para mí pensar que el míster no cree en sus declaraciones, que sea una cortina de humo para ganar tiempo en la búsqueda de soluciones a la falta de soluciones, hasta que se recuperen Viera y Vitolo. Porque como expuse, asusta que esas manifestaciones sean el reflejo real de lo que Juan Manuel verdaderamente piensa sobre las causas de las dos derrotas.


Cuando el plan B es el plan A

Escrito el: 18 Septiembre 2011 18:12 | Autor: Néstor Cebrián | Archivado en: General | Sin comentarios »

“Me encantan que los planes salgan bien” decía el gran Hannibal Smith con su puro y su media sonrisa, cuando el Equipo-A conseguía salvar a un pobre agricultor de algún grupo acosador con tintes redneck. Todo parecía descabellado e inconexo pero milagrosamente al final del capítulo las piezas encajaban, Phoenix, Murdock, y Mala Actitud Barracus jugaban sus cartas, y juntos ajusticiaban a los malos.

Juan Manuel planteó un partido alla rugby, cedió campo, iniciativa creativa, minutos; las llaves del juego. Todo, en pos de la presión que los cordobeses presumiblemente iban a realizar. Los primeros 45 evidenciaron que la UD se comportó como un conjunto de 11 jugadores, y el Córdoba un equipo, mejor o peor, pero equipo al fin y al cabo. Así que las combinaciones entre los amarillos se redujeron a la mínima expresión.

En el comienzo de la segunda parte, los cambios introducidos por el técnico local parecían indicar un cambio de rumbo en la toma de decisiones a la hora de crear el juego, Artiles oxigenaba el juego amarillo, la presencia física de Quiroga procuraba nuevos espacios para Javi Guerrero. Sin embargo fue un espejismo, el pelotazosistema volvió a ser el protagonista de la UD, volatilizando literalmente la medular. Así que el Córdoba retomó el pulso del encuentro, puso la música, y los amarillos bailaron a su son, sin hacer los blanquiverdes una demostración de virtuismo futbolístico. Hasta que llegó el gol andaluz.

En ese momento Las Palmas se presentó al partido. Con más corazón que razón, echó el balón al césped, y sin alardes combinatorios evidenció que el Córdoba era un equipo batible, muy batible. De ahí las ocasiones, los tiros al palo, y esa sensación de fragilidad defensiva cordobesa. A poco que meneó el manzano, descubrimos, lo presumible, que ellos también tenían frutas maduras. Sin embargo, el toque de corneta en esta ocasión no sirvió de nada, pesando mucho los 70 minutos regalados con la incomparecencia amarilla. Porque la épica está bien cuando las circunstancias así lo obligan, no cuando es el propio planteamiento es el que te coloca en esa situación. Y al final del capítulo Juan Manuel no pudo decir aquello de que “me encanta que los planes salgan bien”, una lástima, una victoria colocaba a la UD líder.