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En el adiós de Juan Manuel

Escrito el: 03 Junio 2012 21:55 | Autor: Néstor Cebrián | Archivado en: General | Sin comentarios »

Ocurre a veces en fútbol que un entrenador con buenos resultados no engancha con su público, por ejemplo, Van Gaal en el Barça, dos ligas, una de ellas con doblete incluido, y semifinales de la Champions, Jupp Heyneckes y la séptima del Madrid, Capello, dos ligas y dos arrivederci o  Héctor Cúper, dos finales consecutivas de Champions con el Valencia y concierto de silbo en las gradas. Aunque, esto último, igual debe ser cuestión del estadio y de la cultura valencianista, pocos entrenadores no han oído sinfonías de viento en su (des)honor desde las gradas de Mestalla. Ya sea por el estilo de juego, por el carácter del entrenador o por lo que fuese, estas circunstancias acontecen en fútbol. Y no digamos con aquellos directores técnicos que sus resultados no llegan unívoca y unánimemente al país de los buenos resultados.

Este domingo saltaba la noticia de que Juan Manuel Rodríguez no será el próximo entrenador de la UD. Los datos fríos nos dicen que desde la temporada de Yosu Uribe es con el míster de las Alcaravaneras cuando mejores clasificaciones ha obtenido el conjunto amarillo. Un octavo y un noveno puesto. Lo cual no dice gran cosa de la trayectoria de Las Palmas en la última década, dicho sea de paso. Yendo un poco más allá, eso significa que la UD solo ha conseguido situarse/colarse dos veces entre los TREINTA mejores equipo de España. Ni una entre los 25 mejores.

Juan Manuel siempre quedará en la memoria colectiva de la UD como la mejor medicina para los tiempos del cólera. Ahí están su cambios de signo de las temporadas 07-08 y la pasada, sin ir más lejos. También consiguió batir una plusmarca, empezar y acabar una temporada como entrenador, desde Yosu Uribe ningún atrevido lo habido logrado. De hecho, se ha convertido el primero en lograrlo desde el cambio de estadio y también el primero en lograrlo bajo la presidencia de Miguel Ángel Ramírez.

Personalmente me gustaría que Juan Manuel entrara, en algún momento, en el organigrama del club pero no al estilo parlamento europeo, donde los políticos van a morir -políticamente, sino con funciones de nexo entre cantera y profesionales. Aunque en entrevistas JMR ha dejado caer que no se ve en los despachos sino en el césped, y es que como dijo Pol Pot “mejor hacer lo que dicte tu corazón”.*

El año pasado daba la sensación que la decisión estaba más en el tejado de Rodríguez que en Pío XII, este año, por el contrario, el esférico parecía estar en la sede de Ciudad Jardín. Ahora tocará esperar a ver la hoja de ruta marcada por la directiva. Si quedar quinto por la cola será dado por buen resultado a final de temporada y no como menor de los fracasos, probablemente, Juan Manuel podría haber seguido. No obstante, puede intuirse, o queremos intuir, que con el cambio de entrenador se pretende aspirar a posiciones más altas en la clasificación, acercarnos más a esa ventana de la promoción de ascenso e, igual de importante porque al fin y al cabo es la razón de ser de un club deportivo, capitalizar las gradas que se han ido despoblando peligrosamente. Aunque en esto del fútbol, nadie sabe nada y menos el que escribe.

Y es que la sensación que le queda a uno una vez ha concluido la temporada era que no se trataba de ascender, ni promocionar siquiera, pero tampoco se trataba de estar a salvo a toda costa en la jornada 41, que también. Se trataba de aspirar, ahí están los ejemplos de Córdoba y Alcorcón, se trataba de buscar el dominio del juego, el peso del partido, se trataba más de un discurso y un espíritu más inconformista y que se viera reflejado en el campo. Se trataba de ir a por el ocho, y no de buscar un seis dando por bueno el cinco. Una lástima que el aura Juan Manuel Rodríguez brille más en la tormenta que cuando luce el Sol.

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*Lo malo era que su corazón dictaba asolar brutalmente Camboya. Pero el concepto es el concepto.



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