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La relevancia de los detalles

Escrito el: 24 noviembre 2010 13:23 | Autor: | Archivado en: General | 1 comentario »

A esta Unión Deportiva Las Palmas de Paco Jémez, que tanto deslumbró y sorprendió en las primeras jornadas de liga, le está suponiendo un esfuerzo añadido completar la totalidad de las expectativas generadas. La sensación general que han transmitido los amarillos en las últimas ocho jornadas es que han sido merecedores de algo más. Sin embargo, y como apuntaba el cordobés en rueda de prensa tras la derrota en El Helmántico, “esto ya no es una casualidad”.

Benjamín Franklin, político e inventor estadounidense decía: “Evitad las menudas superfluidades, porque por una rendija puede naufragar un navío”.  Los amarillos atacan de maravilla y enamoran con un juego vistoso y edulcorado. Pero defienden de pena. Algo que ver en ese detalle tiene el propio Jémez. La osadía del primer tanto salmantino es una muestra fiable del descalabro de su planteamiento: la línea de zagueros trató de lanzar la línea de fuera de juego… ¡en el medio del campo! Natural que este equipo haga aguas en defensa: para jugar con la línea adelantada hace falta que se haga una presión asfixiante en el medio del campo, no perder balones con facilidad en la zona de creación y disponer de una retaguardia bastante veloz. En El Helmántico no se cumplió nada de lo mencionado. La derrota se explica ahí.

Como dato positivo queda la preocupación de Jémez por lo sucedido: se ha dado cuenta que este planteamiento no sirve para este equipo. Es un detalle capital, aunque fácilmente corregible. Hace falta que la implicación defensiva de todos los jugadores retome la intensidad de las primeras jornadas, que la presión ejercida por los delanteros vuelva a dar sus frutos y que la defensa defienda quince metros más atrasada. De lo contrario, esas pequeñas rendijas que citaba Franklin nos harán naufragar.

¡A por el Rayo!


Qué malos son los árbitros

Escrito el: 14 noviembre 2010 20:05 | Autor: | Archivado en: General | Etiquetas: | 4 Comentarios »

Gil Manzano, triste protagonista del encuentro ante el Girona. Otra vez, sí.

Sin exclamaciones ni resoluciones justicieras. Qué malos son. No se entiende que jornada tras jornada la Unión Deportiva Las Palmas sufra los designios arbitrales siempre en su contra. Dicen que en algunas ocasiones favorecen y en otros perjudican. Por esa regla de tres lo que resta de temporada debe ser un descaro a favor de los amarillos.

Lo de ayer es de traca. ¿Qué incita a los árbitros pitar chorradas en los últimos minutos? ¿Alguien ha sacado los porcentajes de errores arbitrales en el último cuarto de hora? ¿No es infinitamente mayor? No lo entiendo: un futbolista trata de hacer un autopase en el minuto 92, se tira sobre el defensa fuera del área y el colegiado —¿alguien lo dudaba?— señala la pena máxima. Son muchos los palos. Y entiendo que una gran mayoría piense que hay una conspiración judeo-masónica contra los grancanarios. Yo simplemente mantengo que son malos de cojones. Con perdón. No es que sean malos, es que son maquiavélicamente torturadores. Y lo hacen con saña, por si fuera poco.

Es una batalla perdida. El limbo donde se encuentra el estamento arbitral, donde nadie puede expresarse en contra de ellos, recuerda a tiempos pasados en el cual la libertad de expresión y el derecho a queja no estaban bien vistos. Lo mejor es callarse. No son los jugadores ni el entrenador quien tiene que poner el grito en el cielo. Son los medios de comunicación quienes deben denunciar estas injusticias y la propia afición a través de movilizaciones. Todas las quejas que provengan del club deben realizarse de puertas hacia dentro. El silencio en este caso nos favorece incomprensiblemente.

Es indignante, lo sé. Si contabilizamos los puntos que presumiblemente no hubiéramos perdido por errores arbitrales estaríamos entre los tres primeros, pero es mejor pensar en otra cosa. Nos toca ser fuertes y confiar en este equipo. Argumentos nos ha dado para ello.


La inflación de Álvaro Cejudo

Escrito el: 02 noviembre 2010 18:44 | Autor: | Archivado en: General | Etiquetas: , | 5 Comentarios »

En términos económicos la inflación se explica como un crecimiento paulatino y generalizado sobre los precios de los bienes y servicios. En el fútbol, no necesariamente tiene una connotación negativa. De hecho, se compara con el crecimiento inexorable de un futbolista. Es el caso de Álvaro Cejudo.

En el Ceuta ya destacaba como una de las piezas más codiciadas de Segunda División B. Diego Quintero, segundo de Sergio Kresic, lo apreció sobremanera mientras dirigía al conjunto ceutí, tanto que obligó su contratación la pasada campaña. En la Unión Deportiva Las Palmas ha demostrado tener una ambición incalculable y su valía, partido tras partido, se agranda de manera notable. El pasado fin de semana lo demostró en El Toralín: se mantuvo activo todo el encuentro, consiguió un tanto y mantuvo en jaque a la defensa de la Ponferradina. No es un hecho puntual; este inicio de competición ha multiplicado el valor de Cejudo.

Es por ello que no sorprende que su renovación se haya enrevesado. El Real Betis –según mis fuentes– anda detrás del futbolista. Sin ir más lejos, Cejudo se formó en la cantera verdiblanca por lo que la unión entre ambos puede llegar a ser cuasi sentimental.

La entidad de Pío XII quiere cerrar cuanto antes su renovación. Cree que promocionar a un futbolista que no tendrá continuidad en el proyecto es un error de facto. Anteriormente, en los despachos se decidió presionar a futbolistas valiosos con la amenaza de la grada para llegar rápidamente a su renovación. Aythami Artíles, Roberto Trashorras o el mismo Jonathan Viera sufrieron en sus carnes este tortuoso proceso, pero en ocasiones completamente necesario.

Lo que resulta salado es la predisposición de Paco Cejudo, padre y representante de Álvaro. Estima que su cláusula de rescisión debe ser de 500.000 euros por su sueldo, que superaría la barrera de los 150.000 euros anuales durante cuatro temporadas –sin contar primas–. Un sueldo, cuanto menos, respetable para un futbolista que hace dos temporadas estaba en Segunda División B y que gracias a la Unión Deportiva tuvo la oportunidad para dar un salto de calidad. Es por ello que la predisposición para llegar a un acuerdo debe ser dual, y con esa cláusula sobre la mesa, como mucho, serviría para hacer un sketch en Paramound Comedy.

Mientras tanto, la actitud del futbolista sigue siendo la misma. Es el jefe de la banda derecha y su papel toma, jornada tras jornada, más protagonismo. Máximo goleador del equipo, fundamental en las jugadas ofensivas y un nervio por su banda. Lo de apartarle ahora sería un error… o no. Vaya lío.