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Miguel García y su peculiar forma de desentenderse

Escrito el: 04 mayo 2010 17:39 | Autor: Miguel Hernández | Archivado en: General | Etiquetas: , | 1 comentario »
Imagen de la entrada de Miguel García.

Imagen de la entrada de Miguel García.

El pasado sábado sucedió, en el encuentro ante el Real Betis, un acto que no ha pasado desapercibido para absolutamente nadie. Miguel García cometió en el minuto 50 –había sustituido al lesionado [entiéndase esta aclaración] Josico en el 29- una de las entradas más terroríficas que recuerdo a un jugador de la Unión Deportiva. A la imagen adjunta me remito. Escalofriante.

Este futbolista se ha cubierto de gloria, ganándose con todas las de la ley el repudio inmediato de la parroquia grancanaria. En sus declaraciones -auténticas alegorías a la incongruencia e inteligencia humana- ha destripado parte de sus intenciones y su peculiar forma de desentenderse de la causa amarilla. Mismas posturas que hicieron que este jugador terminase con una relación, siendo generosos, más que difícil con la afición de su antiguo equipo, el Cádiz Club de Fútbol.

En principio iba al balón: no cabe duda.

En principio iba al balón: no cabe duda./ Mykel

En primer lugar Miguel García nunca ha negado la posibilidad de ascender. Dudo que haya visto la clasificación en toda la temporada. En segundo lugar, admitió el pasado mes que todavía no había recibido la oferta de renovación del club de Pío XII. Como si sus aptitudes futbolísticas garantizasen tal hecho. Y en tercer término, y no por ello menos relevante, provocó directamente a la afición insinuando que los jugadores “estaban solos” y que no tenían “apoyo”.

Evidentemente, la banda sonora en versión dental no tardó en aparecer en el Estadio de Gran Canaria siempre que Miguel García intervenía en alguna acción del partido. Debe creerse un incomprendido el manchego y por ello ha tomado la justicia por su cuenta. Su expulsión ante el Real Betis, además de perjudicar al equipo, ha supuesto una clara ofensa hacia el resto de sus compañeros. Y desde este prisma debe analizarse.

El club debería tomar cartas en el asunto con los jugadores de dudosa profesionalidad que actúan de forma anárquica en contra de los intereses colectivos. Que el esfuerzo realizado por sus compañeros para intentar lograr la victoria del pasado sábado haya sido agua de borrajas por un impresentable no debe pasar por alto bajo ningún concepto.