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Vergonzante Televisión Canaria

Escrito el: 25 Abril 2009 22:04 | Autor: Javier Rodríguez | Archivado en: General | 3 Comentarios »

Pasó el derbi y se cumplieron todas las previsiones esperadas. La UD Las Palmas demostró que haciendo las cosas bien es incapaz de hacer un gol y que ultimamente sólo gana los partidos cuando renuncia a tocar la pelota. El Tenerife, por su parte, hizo buena su efectividad para encontrarse con dos goles cuando antes no habían merecido nada.

El partido cumplió todas las expectativas de quienes lo habían preparado. Los aficionados blanquiazules, a favor de clasificación, respondieron a la cita como no podia ser menos. La hinchada amarilla tampoco decepcionó y cumplió con su presencia a pesar de la escasez de entradas cedidas por el CD Tenerife. A pesar de ello la gran mancha amarilla en la grada de San Sebastian hizo acto de presencia como en las mejores ocasiones.

La mal llamada Televisión Canaria conocedora del gran momento de su equipo, el Tenerife, había preparado su gran fiesta. No querían que fallara nada y para ello no escatimaron en esfuerzos para otorgarle al partido el mayor protagonismo posible. Se volcaron como nunca haciendo un despliegue espectacular para que “todos los canarios” no se perdieran ningún detalle. Y así lo hicieron. Se gustaron preparando toda la parafernalia. Se montaron la fiesta que ellos querían. Recordaron los momentos de otros derbis que ellos quisieron, obviando gran parte de la historia de estos partidos,  e hicieron especial hincapié en aquellos otros que interesaba mantener vivos en la memoria.

También llenaron la retransmisión de invitados. Como sorpresa especial nos presentaron al bueno de Vinny Samways, al que apenas dejaron intervenir, y al que todos conocemos sus grandes limitaciones para expresarse correctamente en español. Por contra nos trajeron a un Juan Antonio Pizzi que les dio más juego y cumplió extraordinariamente con las expectativas de los dirigentes de  la ATInómica  la televisión canaria.

Pero el colmo de los colmos nos lo topamos de bruces cuando empezó el partido. Sorprendentemente la UD Las Palmas salió contestona dispuesta a estropear la celebración chicharrera. No entraba en los planes de nadie que estos amarillos se subieran a la parra y echaran por tierra la macrofiesta televisiba que habían dispuesto con esmero los hombres de Willy.

La retransmisión del encuentro fue partidista cien por cien, con unos locutores que mostraban sin recelo su sentimiento blanquiazul de una manera más apasionada de lo que podía ser permisible en una televisión que se presupone es de todos los canarios. El tono de la alocución del partido así como la manera de narrarlo, el énfasis de gozo en las jugadas de ataque del Tenerife y el tono contemplativo cuando lo hacían los amarillos resultó penoso y vergonzante.

La Televisión Canaria, “la de ellos“, dejó bien a las claras cómo se manejan los hilos dentro de esa casa. Una televisión pública que nos cuesta un pastón a todos los canarios y que demuestra su politización día a día sin tener el menor complejo en demostrarlo.

Este último derbi, por la manera de ser narrado, dejó la sensación en muchos canarios de ser cualquier partido del CD Tenerife contra el Hércules, Albacete, Elche o Zaragoza. Pero nunca contra la UD Las Palmas, otro equipo canario, tratado de una manera distante, fría e injusta.

En cuanto al partido en sí poco que decir. Si no marcas las ocasiones y perdonas en demasía normalmente eres ejecutado. Y eso fue lo que pasó. El Tenerife necesita pocas ocasiones para hacer gol. La UD Las Palmas demuestra una vez más que para hacer diana en las redes contrarias tiene que multiplicar por tres sus llegadas al marco contrario.

Sólo resta pasar página, sumar los puntos que restan para asegurar la permanencia (¡ojo con este detalle!) y a planificar un proyecto serio y ambicioso para la presente temporada. Ya lo vamos merenciendo.


Un derbi con escasa tradición

Escrito el: 21 Abril 2009 17:28 | Autor: Javier Rodríguez | Archivado en: General | Sin comentarios »

Llega otro derbi y se llenan las páginas de crónicas y anécdotas de partidos anteriores entre los dos máximos representativos del fútbol canario. Las hemerotecas nos sirven un amplio abanico de encuentros en los que históricamente las UD Las Palmas ha sido superior en los encuentros de  competición del K.O. (Copa del Rey y Copa de La Liga)  y donde la igualdad ha predominado en la liga regular, especialmente gracias a los últimos años donde los blanquiazules han equilibrado la balanza a su favor.

Pero si nos ceñimos con detalle a la historia de los derbis convendremos en que el clásico canario, como ahora muchos lo llaman, ha empezado a ser habitual en los útltimos años, coincidiendo especialmente con el declive deportivo de los amarillos. Hasta entonces “canariones y chicharreros” sólo se veían esporádicamente las caras en confrontaciones coperas en las que habitualmente los amarillos ejercían su supremacía con autoridad.

No fue hasta bien entrada la década de los noventa cuando estos duelos de rivalidad regional empezaron a tener una continuidad relevante, primero en Copa y posteriormente en enfrentamientos ligueros. Precisamente son los partidos de competición regular los que envuelven a este tipo de encuentros de un halo especial ya que la misma competición en sí genera una doble rivalidad, la de ganar los dos derbis y la de quedar siempre por encima del vecino en la tabla clasificatoria.

Esta última década que ya casi llega a su fin pasará a la historia como la que mayor número de enfrentamientos haya ofrecido entre ambos conjuntos. La coincidencia de ambos contendientes tanto en segunda división A como en Primera División, lamentablemente sólo una temporada, ha hecho resurgir una rivalidad deportiva que hasta entonces era sólo ocasional.

Además el incesante avance de los medios de comunicación (televisión, internet,…) ha incentivado aún más si cabe la rivalidad de este tipo de partidos aumentando su difusión mediática y llevando de primera mano todas las vivencias de los partidos a los hogares de todas las islas.

Los nuevos tiempos también deben anunciar cambios para el devenir de la UD Las Palmas del Siglo XXI. El equipo presidido por Miguel Ramírez debe recuperar su protagonismo histórico y ejercer la hegemonía futbolística que siempre la ha acompañado. Este derbi que asoma a las puertas puede ser el punto de partida que otorgue la candidatura de representatividad del fútbol canario que siempre se ha ostentado.


El día que nos elegimos

Escrito el: 15 Abril 2009 16:26 | Autor: Javier Rodríguez | Archivado en: General | 1 comentario »

Aún recuerdo cómo nos conocimos. Al principio apenas sabía de tu existencia. Sí, por supuesto había oído hablar de ti pero nunca había profundizado más allá de la simple curiosidad. Mi infancia había transcurrido como la de tantos otros niños que dieron sus primeros pasos en la década de los setenta. Con la mente siempre puesta en un balón de fútbol anhelaba la hora de salida del colegio para ir a la calle a jugar con mis amigos del barrio de Madera y Corcho. ¡Cómo añoro aquellos tiempos!

Recuerdo aquellos memorables partidos en lo que nosotros llamábamos “las arenas”, y que no se trataba del famoso Centro Comercial que todos conocemos, sino del lugar donde hoy en día se ubican el colegio y el instituto de Mesa y López. Aquello era fútbol en estado puro. Dos equipos, Capitán de 1 y Capitán de 2; dos porterías hechas con las primeras piedras que encontrábamos en los solares de la zona, y un puñado de amigos que se aprestaban a echar el partido de rigor dejándonos el alma por conseguir la ansiada victoria.

Así crecí, pegado a un balón de fútbol y con el recuerdo lejano de nombres que no acertaba a encasillar en ningún equipo de fútbol: Mayer, Cruyff, Nesken, Pirri, Del Bosque, Kempes, Morete, Carnevalli,…..Por entonces no existía la repercusión mediática que tiene hoy en día el fútbol y sólo mantengo vagos recuerdos del mítico Estudio Estadio de los domingos por la noche.

Pero en mis continuadas jornadas futboleras con los amigos había un detalle que despertaba ansiosamente mi atención. Observaba con curiosidad como los fines de semana había un constante peregrinar de personas que ascendían en procesión por las lomas de arena que iban a morir al Paseo de Chil. Según me comentaban iban a ver el partido de fútbol. “Juega Las Palmas”, me decían.

Ahí comenzó a barruntarse mi pasión sobre ti. Empecé a conocerte a gracias a las ondas de la radio. A través de la voz de Segundo Almeida visualicé los goles de Juani, Pepe Juan o Julio Suárez. Adiviné la contundencia de Roque para frenar a un contrario, o la veteranía y saber estar de Páez y Hernández para dormir el balón ante la desesperación de los rivales. A pesar de no verte te sentía muy cerca gracias a aquella “onda media” ruidosa que a menudo no acertaba a sintonizar en el viejo transistor de mi padre.

Así comencé a quererte sin apenas darme cuenta. Casi por curiosidad empecé a sentir chispas en el estómago y me hice un asiduo de todos tus partidos. Como recompensa tuve mis primeras alegrías pero también mis primeras frustraciones. Entraste de lleno en mi vida y pasaste a formar parte activa de ella. Pero quería verte… necesitaba verte.

Un día me propuse subir a la loma. Allí a lo más alto. A donde iban todos cada fin de semana. Con mi bocadillo de jamón y queso envuelto en papel de aluminio me encaminé detrás de la procesión que nunca te fallaba. Fui tras ellos siguiendo sus serpenteantes pasos y, mientras me acercaba a ti, mis nervios se desataban como queriendo indicarme que algo grande iba a pasar.

Al llegar al borde de la loma tuve una visión que me impactó. El estadio estaba lleno a rebosar. No cabía un alma. Los focos daban una imagen de esplendor a todo el recinto y el gentío rugía como nunca antes había escuchado. Por momentos cerré los ojos y atisbé a escuchar a Segundo Almeida diciendo que de un momento a otro ibas a hacer acto de presencia.

De pronto las voces se multiplicaron, la gente se puso en pie y apareciste tú, majestuosa, reclamando el protagonismo que la multitud te otorgaba. Poder verte y ser testigo de aquella primera victoria colmaba el más grande mis sueños. Con apenas once añitos recién cumplidos comenzó una relación que ha continuado en el tiempo y que me ha llevado a hacerte mía. Siempre mía. Mi Unión Deportiva Las Palmas.