El día que nos elegimos
Escrito el: 15 Abril 2009 16:26 | Autor: Javier Rodríguez | Archivado en: General | 1 comentario »Aún recuerdo cómo nos conocimos. Al principio apenas sabía de tu existencia. Sí, por supuesto había oído hablar de ti pero nunca había profundizado más allá de la simple curiosidad. Mi infancia había transcurrido como la de tantos otros niños que dieron sus primeros pasos en la década de los setenta. Con la mente siempre puesta en un balón de fútbol anhelaba la hora de salida del colegio para ir a la calle a jugar con mis amigos del barrio de Madera y Corcho. ¡Cómo añoro aquellos tiempos!
Recuerdo aquellos memorables partidos en lo que nosotros llamábamos “las arenas”, y que no se trataba del famoso Centro Comercial que todos conocemos, sino del lugar donde hoy en día se ubican el colegio y el instituto de Mesa y López. Aquello era fútbol en estado puro. Dos equipos, Capitán de 1 y Capitán de 2; dos porterías hechas con las primeras piedras que encontrábamos en los solares de la zona, y un puñado de amigos que se aprestaban a echar el partido de rigor dejándonos el alma por conseguir la ansiada victoria.
Así crecí, pegado a un balón de fútbol y con el recuerdo lejano de nombres que no acertaba a encasillar en ningún equipo de fútbol: Mayer, Cruyff, Nesken, Pirri, Del Bosque, Kempes, Morete, Carnevalli,…..Por entonces no existía la repercusión mediática que tiene hoy en día el fútbol y sólo mantengo vagos recuerdos del mítico Estudio Estadio de los domingos por la noche.
Pero en mis continuadas jornadas futboleras con los amigos había un detalle que despertaba ansiosamente mi atención. Observaba con curiosidad como los fines de semana había un constante peregrinar de personas que ascendían en procesión por las lomas de arena que iban a morir al Paseo de Chil. Según me comentaban iban a ver el partido de fútbol. “Juega Las Palmas”, me decían.
Ahí comenzó a barruntarse mi pasión sobre ti. Empecé a conocerte a gracias a las ondas de la radio. A través de la voz de Segundo Almeida visualicé los goles de Juani, Pepe Juan o Julio Suárez. Adiviné la contundencia de Roque para frenar a un contrario, o la veteranía y saber estar de Páez y Hernández para dormir el balón ante la desesperación de los rivales. A pesar de no verte te sentía muy cerca gracias a aquella “onda media” ruidosa que a menudo no acertaba a sintonizar en el viejo transistor de mi padre.
Así comencé a quererte sin apenas darme cuenta. Casi por curiosidad empecé a sentir chispas en el estómago y me hice un asiduo de todos tus partidos. Como recompensa tuve mis primeras alegrías pero también mis primeras frustraciones. Entraste de lleno en mi vida y pasaste a formar parte activa de ella. Pero quería verte… necesitaba verte.
Un día me propuse subir a la loma. Allí a lo más alto. A donde iban todos cada fin de semana. Con mi bocadillo de jamón y queso envuelto en papel de aluminio me encaminé detrás de la procesión que nunca te fallaba. Fui tras ellos siguiendo sus serpenteantes pasos y, mientras me acercaba a ti, mis nervios se desataban como queriendo indicarme que algo grande iba a pasar.
Al llegar al borde de la loma tuve una visión que me impactó. El estadio estaba lleno a rebosar. No cabía un alma. Los focos daban una imagen de esplendor a todo el recinto y el gentío rugía como nunca antes había escuchado. Por momentos cerré los ojos y atisbé a escuchar a Segundo Almeida diciendo que de un momento a otro ibas a hacer acto de presencia.
De pronto las voces se multiplicaron, la gente se puso en pie y apareciste tú, majestuosa, reclamando el protagonismo que la multitud te otorgaba. Poder verte y ser testigo de aquella primera victoria colmaba el más grande mis sueños. Con apenas once añitos recién cumplidos comenzó una relación que ha continuado en el tiempo y que me ha llevado a hacerte mía. Siempre mía. Mi Unión Deportiva Las Palmas.


Yo que jugue siendo un niño, en las calles de las Alcavaneras, con los argentinos Larraz, Puche, Padron ( el de la corcoba),por las noches,atendi a Ulacia en la sastreria de Gomez,cuando llego a Las Palmas en la calle Luis Antunez,frente al domicilio de Lidia Guillen (Lea Sfrani, por casarse con el defensa Jaco), no sabe la tristeza que me dio a ver el sabado , al estrenador con la corbata,llevando los colores del Sponting.Pequeño detalle (si el Sr. Garcia Panazco levantara la cabeza), pero naci en la calle Alfredo Calderon y esto me llena de tristeza,