Manolo Márquez: un entrenador con palabras y hechos

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Manolo Márquez / Jordi Mestres (FutbolCatalunya.com).

PERFIL | Jordi Mestres, de FutbolCatanluya.com, nos desvela algunos detalles de Manolo Márquez, nuevo entrenador de Las Palmas Atlético.

Manolo Márquez es un comunicador excelente, que siempre habla claro dentro y fuera del vestuario. Su trayectoria viene marcada por sus éxitos en la cancha y sus sublimes ruedas de prensa. Ambos, para guardar en la hemeroteca.

Siempre es un acierto apostar por Manuel Márquez Roca. Este entrenador, nacido en Barcelona hace 48 años, es muy respetado en el futbol catalán. Seguramente, si se tratara de un ex jugador de futbol profesional habría llegado hace años a la élite. ‘Manolo’ está capacitado para formar y también para competir. Sus años en la Penya Barcelonista Anguera, donde empezó como entrenador, le sirvieron para empaparse de futbol base. Enseñar es uno de los pilares del decálogo de la formación y este técnico, cuyo trabajo de siempre ha sido en el Consell de l’Audiovisual de Catalunya, sabe comunicar. Conoce como llegar al futbolista, pero también al entorno.

Sus ruedas de prensa son conocidas por la gran cantidad de titulares que regala. No tira de tópicos, aunque a veces le ha faltado un poco de mano izquierda. El mismo, en alguna ocasión, lo ha reconocido. Sin embargo, es evidente que Manolo Márquez deja huella allí donde va. En el Prat, equipo que ha entrenado durante más temporadas (7), creció él mismo con el equipo. Llevó a este club a luchar por Segunda B por primera vez en su historia y eso le abrió las puertas del Badalona.

En el ya derruido Centenari vivió sus mejores años. Con la misma receta que en el Prat, armó un equipo rocoso, duro y compensado que luchó hasta el final. Ese Badalona el primer año tenía nombres como Sellarès, Víctor Rodríguez (ahora en el Sporting) o David Prats. Fue de los equipos menos goleados del grupo 3 durante dos temporadas consecutivas y su solidez le llevó a luchar por la Liga Adelante.

Primero, eliminó al Leganés y el Mirandés acabó con el sueño. El margen fue estrecho y, como suele pasar en los play-off, los detalles fueron decisivos. Al año siguiente, el Tenerife apeó a los escapulados (4-2 global). Con todo, se podría categorizar a Manolo Márquez como un entrenador defensivo. No deja de ser cierto que siempre ha preferido armar los equipos desde la retaguardia, pero más bien yo diría que es un competidor. Dota a sus equipos de ese hambre necesaria para enlazar buenas dinámicas. Sirva de ejemplo el partido de ida del 2012 contra el Tenerife. El resultado (1-1) no reflejó lo que vieron los 4.000 presentes en el Centenari: un auténtico baño del Badalona.

Camaleónico como pocos, Manolo se adapta a cada equipo y en Badalona llegó al éxito con un equipazo, primero, y luego con otro más inexperto. Sus logros estuvieron a punto de abrirle las puertas del futbol profesional, pero acabó rescatando a un Espanyol B que cogió en la UCI y lo llevó a la zona media en solo una vuelta. Una vez más, y ya iban cuatro, este hombre obraba el milagro. Más que por la regularidad, cabe destacar estas efemérides por lograrlas con equipos muy distintos. El ‘entrenador defensivo’ es más camaleónico de lo que parece.

Sus experiencias recientes, sin embargo, han tenido menos éxito. El Espanyol B lo destituyó después de una primera vuelta marcada por la irregularidad. Por segunda vez consecutiva su segundo, en este caso Sergio González, le tomaba el relevo. Manolo nunca tuvo una mala palabra por ello. Fuerte carácter, sí, pero noble y fiel a los que están con él al fin y al cabo.

Consciente de cómo está la profesión, no dudó en dar un paso atrás con la esperanza de tomar impulso de nuevo. En el Prat llevó al equipo, hundido, a quedarse a un pelo del play-off. La receta, la misma que antaño. Orden, equipo compacto y solidez para llegar a ser regular. La siguiente experiencia en Sant Andreu no fue bien, aunque cabe destacar que siempre fue un paso por detrás. Llegó al club, que cambió de propietario, en pleno julio. Cuando el resto ya iban dos pasos por delante.

Y así llega a Las Palmas. Créanme, que aterriza con la ilusión de un niño. En ningún otro proyecto estará más motivado que en este. Su padre, canario, le inculcó sentimiento hacia este equipo. Su tío, además, fue portero de Las Palmas en los años 60. Cumple el sueño de su vida queriendo llegar a realidades. Como siempre, espera repetir esos hechos que le han llevado a tener el respeto de gran parte del futbol catalán. En breve, con sus palabras, intentará convencer a todos aquellos que puedan tener dudas de un, por ahora, desconocido en la isla.

por Jordi Mestres
FutbolCatalunya.com