OPINIÓN | Artículo de opinión de Kevin Pérez, exjugador de fútbol y técnico de la UD Tamaraceite.
Todavía se me eriza la piel viendo las imágenes de los rostros emocionados de Elías y Rafa al abrazar a Sandro en el gol de la victoria del pasado domingo. Y esa emoción me recuerda una convicción: la cantera SIEMPRE es la solución.
La cantera es la solución porque permite construir algo que va mucho más allá de un equipo de fútbol: una identidad, una manera de competir, un sentimiento de pertenencia y una relación profunda entre un club y la sociedad a la que representa.
La cantera no es solamente el futuro. La cantera es presente, identidad y memoria. Nuestra tierra siempre ha sido una fuente extraordinaria de talento futbolístico. La historia de la Unión Deportiva Las Palmas es una buena muestra de ello. En los años sesenta, una generación formada en las categorías inferiores, con Tonono, Guedes, Germán, Castellano y tantos otros, llevó al club a la mejor etapa de su historia. La Unión Deportiva permaneció diecinueve temporadas consecutivas en Primera División, con esa filosofía y alcanzó un tercer puesto en 1968 y un histórico subcampeonato de Liga en 1969.
No fueron solamente grandes futbolistas. Fueron la representación de una manera canaria de entender el fútbol. Técnica. Talento. Atrevimiento. Asociación. Creatividad. Pero también sentimiento.
Porque hay algo que no se puede fichar ni comprar. Se puede contratar habilidad, experiencia, velocidad o capacidad goleadora. Pero el sentimiento de pertenencia no se contrata.
Cuando un jugador que ha crecido en nuestros barrios, en nuestras playas, en nuestros campos, en nuestros clubes y en nuestra tierra llega al primer equipo, existe una conexión emocional diferente. El aficionado no solamente ve a un futbolista. Ve a uno de los suyos.
Y ese sentimiento genera una energía que también juega. No me digan que no se sentían abrazados cuando Jonathan Viera alzaba los brazos caminando hacia el córner…él no estaba fundiéndose solo con los espectadores, sino con su gente, con su familia y con todos aquellos formadores de la casa que le ayudaron a llegar ahí…
Y esto es lo que han entendido algunos de los grandes clubes de nuestro fútbol.
El Athletic Club ha convertido Lezama en una filosofía. En 2025, los jugadores formados allí habían participado en el 63,9 % de los minutos disputados por el Athletic en La Liga, el porcentaje más alto entre los clubes de las cinco grandes ligas europeas. Barcelona, Real Sociedad, Español y Valencia completaban los primeros puestos españoles de aquel ranking.
Pero lo verdaderamente importante no es el porcentaje. Es lo que hay detrás. Lezama no es solamente una cantera. Es una manera de entender el Athletic y su relación con su sociedad, con su tierra.
La Real Sociedad representa otro modelo extraordinario. Zubieta ha permitido durante décadas mantener una conexión muy fuerte entre formación, primer equipo e identidad. Y La Masía ha conseguido convertir la formación de los jóvenes deportistas en una auténtica cultura futbolística, capaz de trascender incluso las fronteras de Cataluña. Actualmente, el Barcelona es uno de los clubes del mundo que más jugadores formados en su estructura aporta al fútbol de élite.
Son modelos diferentes. Pero todos comparten algo, han entendido que formar jugadores no es solamente preparar futbolistas para el domingo. Es construir una cultura que permita competir durante décadas. Y además confirmar la complicidad incondicional entre afición, sociedad y equipos.
Y aquí en Canarias tenemos que volver a creer en nosotros mismos y establecer una prioridad indiscutible en la cantera. Porque Canarias produce talento. Lo hemos hecho históricamente y lo seguimos haciendo.
Por Kevin Pérez
Ex jugador de fútbol y técnico del Tamaraceite
Este artículo se modificó el 21/08/2026 09:24 09:24