Muchos Animos Javi Martel
Publicado: Mié Abr 18, 2007 8:17 am
"NADIE ME HA ASEGURADO QUE PODRÉ VOLVER A JUGAR"

Foto Mykel
Con su porvenir profesional en suspenso por una lesión que parece interminable, aprieta los dientes y renuncia a claudicar. Por algo es uno de los futbolistas de la Unión Deportiva más respetados. Nadie como él representa el espíritu de la perseverancia, la esencia del empeño.
La entereza mental de Javi Martel le mantiene en pie pese al sistemático maltrato psicológico que le da su rodilla izquierda. Salvando unas semanas de tregua, el último año ha sido un auténtico drama para uno de los futbolistas más emblemáticos de la Unión Deportiva por experiencia, implicación y prestaciones. La campaña pasada permaneció siete meses en la cuneta. Y en el curso actual echó la persiana en enero. Dos situaciones con idéntica explicación: el desgaste ligamentoso en la articulación derivado de una deformación rotuliana. No se reduce todo a entrar en el quirófano y aplicar el bisturí. Tras consultar con los mejores especialistas, con peregrinación inevitable al doctor Cugat, la terapia no garantiza resultados pero sí receta toneladas de paciencia. "No voy a forzar ni a marcarme plazos. Sería una imprudencia tal y como estoy. Si todo va bien y puedo volver a jugar, sin duda no habrá persona más feliz que yo. Y si no hay suerte... Si no hay suerte ya veré qué es lo que hago". Su optimismo no le ha restado capacidad analítica. De ahí que lo contemple todo.
"En la Navidad del año pasado me operé porque las molestias que arrastraba de antes eran insoportables. Me había acostumbrado al dolor y por eso jugaba. Pero no era lo recomendable, pues los tendones y los cartílagos se estaban dañando muchísimo. En un principio iba para un mes y medio y, más de un año después, aquí estoy. Sin poder jugar ni saber la fecha de regreso", lamenta.
Alma acorazada, no habrá rendición pese a la falta de garantías de un restablecimiento físico íntegro: "Nadie me ha asegurado que podré volver a jugar. Ahora estoy siguiendo un tratamiento que se denomina Factores de Crecimiento, por el que, tras retirarme sangre, en unos aparatos ésta se separa del plasma y luego se me vuelve a inyectar. Llevo dos sesiones y me resta otra. Sinceramente, las sensaciones son muy buenas en estos momentos y el optimismo es inevitable. Pero debo tener los pies en el suelo, pues igual que se experimentan mejorías, luego puede llegar un empeoramiento".
Mucha de la fuerza que le propulsa a diario llega de su entorno personal y profesional. Y Martel lo agradece porque la erosión que lleva encima requiere de afectos periféricos: "En el vestuario he recibido muchísimo ánimo. De los compañeros y del club sólo tengo palabras de agradecimiento. Tampoco me faltó el calor de la afición, de mi familia y de los amigos de verdad. Eso ayuda a tirar para arriba. Nunca me he sentido solo".
Su rutina se reparte en la clínica Perpetuo Socorro, Barranco Seco, el gimnasio y la piscina. Ejercicios específicos. Carreras y gestos medidos. Y una fuerza de voluntad que sin límite. "Quiero volver a sentirme lo que soy: un deportista. Sueño con volver a defender el escudo de la Unión Deportiva, de disfrutar jugando al fútbol... Mientras haya una mínima opción, seguiré".
http://www.as.com/articulo/futbol/Nadie ... tb_17/Tes/

Foto Mykel
Con su porvenir profesional en suspenso por una lesión que parece interminable, aprieta los dientes y renuncia a claudicar. Por algo es uno de los futbolistas de la Unión Deportiva más respetados. Nadie como él representa el espíritu de la perseverancia, la esencia del empeño.
La entereza mental de Javi Martel le mantiene en pie pese al sistemático maltrato psicológico que le da su rodilla izquierda. Salvando unas semanas de tregua, el último año ha sido un auténtico drama para uno de los futbolistas más emblemáticos de la Unión Deportiva por experiencia, implicación y prestaciones. La campaña pasada permaneció siete meses en la cuneta. Y en el curso actual echó la persiana en enero. Dos situaciones con idéntica explicación: el desgaste ligamentoso en la articulación derivado de una deformación rotuliana. No se reduce todo a entrar en el quirófano y aplicar el bisturí. Tras consultar con los mejores especialistas, con peregrinación inevitable al doctor Cugat, la terapia no garantiza resultados pero sí receta toneladas de paciencia. "No voy a forzar ni a marcarme plazos. Sería una imprudencia tal y como estoy. Si todo va bien y puedo volver a jugar, sin duda no habrá persona más feliz que yo. Y si no hay suerte... Si no hay suerte ya veré qué es lo que hago". Su optimismo no le ha restado capacidad analítica. De ahí que lo contemple todo.
"En la Navidad del año pasado me operé porque las molestias que arrastraba de antes eran insoportables. Me había acostumbrado al dolor y por eso jugaba. Pero no era lo recomendable, pues los tendones y los cartílagos se estaban dañando muchísimo. En un principio iba para un mes y medio y, más de un año después, aquí estoy. Sin poder jugar ni saber la fecha de regreso", lamenta.
Alma acorazada, no habrá rendición pese a la falta de garantías de un restablecimiento físico íntegro: "Nadie me ha asegurado que podré volver a jugar. Ahora estoy siguiendo un tratamiento que se denomina Factores de Crecimiento, por el que, tras retirarme sangre, en unos aparatos ésta se separa del plasma y luego se me vuelve a inyectar. Llevo dos sesiones y me resta otra. Sinceramente, las sensaciones son muy buenas en estos momentos y el optimismo es inevitable. Pero debo tener los pies en el suelo, pues igual que se experimentan mejorías, luego puede llegar un empeoramiento".
Mucha de la fuerza que le propulsa a diario llega de su entorno personal y profesional. Y Martel lo agradece porque la erosión que lleva encima requiere de afectos periféricos: "En el vestuario he recibido muchísimo ánimo. De los compañeros y del club sólo tengo palabras de agradecimiento. Tampoco me faltó el calor de la afición, de mi familia y de los amigos de verdad. Eso ayuda a tirar para arriba. Nunca me he sentido solo".
Su rutina se reparte en la clínica Perpetuo Socorro, Barranco Seco, el gimnasio y la piscina. Ejercicios específicos. Carreras y gestos medidos. Y una fuerza de voluntad que sin límite. "Quiero volver a sentirme lo que soy: un deportista. Sueño con volver a defender el escudo de la Unión Deportiva, de disfrutar jugando al fútbol... Mientras haya una mínima opción, seguiré".
http://www.as.com/articulo/futbol/Nadie ... tb_17/Tes/