Mi visita a El Ejido
Publicado: Dom Dic 16, 2007 12:12 pm
Como algunos del foro saben decidí desplazarme desde Granada (lugar donde vivo) a El Ejido para poder disfrutar del partido de la UD Las Palmas y esto que relato fue mi experiencia.
Pillé dos entradas en preferente porque pensaba que en el fondo de ese hueco estadio (sólo tiene 3 gradas) llamado Santo Domingo iban a estar los más ultras del Poli y yo que iba con mi bufanda de la UD puesta en lo alto no quería meterme en complicaciones con una hinchada de naturaleza desconocida dado que allí estabamos mi novia y yo en territorio comanche.
Una vez allí sentado pude comprobar que tenemos a un entrenador que le echa huevos al asunto, sacó un plantel ofensivo con la idea clara de pillar a la defensa del Poli a la contra a base de pases largos y de centralizar el juego por medio de David González que les aseguro tenía acojonado a la afición que me rodeaba.
Y así llego el primer gol con ayuda del defensa al que le golpeó el balón. Nunca tuve una sensación tan jodida, infinitas ganas de gritar GOOOOOOL y que se me oyera en la luna y no poder hacerlo por los energúmenos que tenía a mi alrededor.
La afición del Poli es triste, pesimista diría yo. Tan sólo una peña de unas 30 personas en el estadio, colocada en el fondo animaba sin cesar. Pero el resto de la "afición" (desaficionados diría yo) invertían su tiempo en insultar airadamente al árbitro y a los jugadores de la UD. Y sólo, cuando marcaron el 2 a 1 se oían gritos de ánimo. Durante 88 minutos tuve la sensación de que la gente iba allí a desahogarse o algo.
Tan mediocre es la afición, como el equipo contra el que perdimos. Tras el gol la UD perdía tiempo de manera innecesaria con los jugadores que eran objeto de faltas cuando para mi gusto teniamos capacidad suficiente para ganarles sin demasiados problemas. Pero me temo que eso los jugadores no lo saben, que no tienen autoestima y por eso juegan tan nerviosos cuando van ganando. Porque no se creen que pueden.
Y así fue como llegó el gol del empate; en una contra mal llevada por nuestra defensa, dejando unos espacios innecesarios por no recular en vez de salir a presionar con poco criterio.
Aún así creía que podríamos ganarles. Y terminando la primera parte llegó la jugada de Casanova que no sé porque razón no le pegó a puerta en lugar de intentar mearse al portero.
Sin duda jugamos mejor en esa primera parte. Pero lo peor estaba por venir.
La afición se olía un desastre natural, su equipo solo se confiaba a un tal Juli que me pareció buen jugador pero insuficiente para ganarnos. En la segunda parte nuestro equipo seguía intentando hacer contraataques a base de pelotazos cuando creo que tenemos calidad suficiente para jugar raso. En las jugadas a balón parado generábamos peligro notorio y así la tuvo Darino que se le fue alta y alguna que otra que no recuerdo con exactitud.
La grada seguía a lo suyo, insultando al árbitro y visitantes en lugar de animar a su equipo.
Y llegó lo que más me jodió. El gol de Pedro Vega. No lo entendía, algunos jugadores de la UD Las Palmas se quedaron inmóviles, como en el patio del colegio, cuando hubo una falta no pitada en la banda quedánsose uno del Ejido en el suelo, y el balón llegó al otro lado a Pedro Vega. No entiendo como le dejaron tirar y como no llegó Nacho. Y me quedé perplejo al ver como se volvió tan loco Pedro Vega, quitándose la camiseta y enseñando su dorsal a la grada preferente. Parecía que nos odiaba por la manera de celebrarlo.
Me dio mucha pena, ahí se oían gritos de ánimo al Ejido, 86 minutos después de empezar, pasando un frío de cojones, la afición comienza a animar. Me sorprendía, pero claro, yo estoy acostumbrado a vivir los partidos en casa, con la mejor afición del mundo, la nuestra.
Nuestros jugadores, desfondados, con la cabeza gacha, hundidos, afrontaban los últimos minutos con el objetivo imposible de empatar un partido que se les escapaba de las manos. Y fue cuando Curro Vacas metió un zapatazo y se la metió doblada a Nacho, portero que no es ni la sombra de lo que era.
Resultado que no dice la verdad, el Ejido no es mejor equipo. Pero si tienen más confianza en ellos mismos que nosotros.
La afición se volvió loca y yo jodido, con la firme creencia de que tenemos equipo como para estar por encima de donde estamos pero que no se lo creen los jugadores.
PD: Ya pondré las fotos que pude sacar, no fueron muchas porque hacía demasiado frío como para tener las manos fuera de los bolsillos de mi abrigo, y si las sacaba era para aplaudir a mi UD.
Pillé dos entradas en preferente porque pensaba que en el fondo de ese hueco estadio (sólo tiene 3 gradas) llamado Santo Domingo iban a estar los más ultras del Poli y yo que iba con mi bufanda de la UD puesta en lo alto no quería meterme en complicaciones con una hinchada de naturaleza desconocida dado que allí estabamos mi novia y yo en territorio comanche.
Una vez allí sentado pude comprobar que tenemos a un entrenador que le echa huevos al asunto, sacó un plantel ofensivo con la idea clara de pillar a la defensa del Poli a la contra a base de pases largos y de centralizar el juego por medio de David González que les aseguro tenía acojonado a la afición que me rodeaba.
Y así llego el primer gol con ayuda del defensa al que le golpeó el balón. Nunca tuve una sensación tan jodida, infinitas ganas de gritar GOOOOOOL y que se me oyera en la luna y no poder hacerlo por los energúmenos que tenía a mi alrededor.
La afición del Poli es triste, pesimista diría yo. Tan sólo una peña de unas 30 personas en el estadio, colocada en el fondo animaba sin cesar. Pero el resto de la "afición" (desaficionados diría yo) invertían su tiempo en insultar airadamente al árbitro y a los jugadores de la UD. Y sólo, cuando marcaron el 2 a 1 se oían gritos de ánimo. Durante 88 minutos tuve la sensación de que la gente iba allí a desahogarse o algo.
Tan mediocre es la afición, como el equipo contra el que perdimos. Tras el gol la UD perdía tiempo de manera innecesaria con los jugadores que eran objeto de faltas cuando para mi gusto teniamos capacidad suficiente para ganarles sin demasiados problemas. Pero me temo que eso los jugadores no lo saben, que no tienen autoestima y por eso juegan tan nerviosos cuando van ganando. Porque no se creen que pueden.
Y así fue como llegó el gol del empate; en una contra mal llevada por nuestra defensa, dejando unos espacios innecesarios por no recular en vez de salir a presionar con poco criterio.
Aún así creía que podríamos ganarles. Y terminando la primera parte llegó la jugada de Casanova que no sé porque razón no le pegó a puerta en lugar de intentar mearse al portero.
Sin duda jugamos mejor en esa primera parte. Pero lo peor estaba por venir.
La afición se olía un desastre natural, su equipo solo se confiaba a un tal Juli que me pareció buen jugador pero insuficiente para ganarnos. En la segunda parte nuestro equipo seguía intentando hacer contraataques a base de pelotazos cuando creo que tenemos calidad suficiente para jugar raso. En las jugadas a balón parado generábamos peligro notorio y así la tuvo Darino que se le fue alta y alguna que otra que no recuerdo con exactitud.
La grada seguía a lo suyo, insultando al árbitro y visitantes en lugar de animar a su equipo.
Y llegó lo que más me jodió. El gol de Pedro Vega. No lo entendía, algunos jugadores de la UD Las Palmas se quedaron inmóviles, como en el patio del colegio, cuando hubo una falta no pitada en la banda quedánsose uno del Ejido en el suelo, y el balón llegó al otro lado a Pedro Vega. No entiendo como le dejaron tirar y como no llegó Nacho. Y me quedé perplejo al ver como se volvió tan loco Pedro Vega, quitándose la camiseta y enseñando su dorsal a la grada preferente. Parecía que nos odiaba por la manera de celebrarlo.
Me dio mucha pena, ahí se oían gritos de ánimo al Ejido, 86 minutos después de empezar, pasando un frío de cojones, la afición comienza a animar. Me sorprendía, pero claro, yo estoy acostumbrado a vivir los partidos en casa, con la mejor afición del mundo, la nuestra.
Nuestros jugadores, desfondados, con la cabeza gacha, hundidos, afrontaban los últimos minutos con el objetivo imposible de empatar un partido que se les escapaba de las manos. Y fue cuando Curro Vacas metió un zapatazo y se la metió doblada a Nacho, portero que no es ni la sombra de lo que era.
Resultado que no dice la verdad, el Ejido no es mejor equipo. Pero si tienen más confianza en ellos mismos que nosotros.
La afición se volvió loca y yo jodido, con la firme creencia de que tenemos equipo como para estar por encima de donde estamos pero que no se lo creen los jugadores.
PD: Ya pondré las fotos que pude sacar, no fueron muchas porque hacía demasiado frío como para tener las manos fuera de los bolsillos de mi abrigo, y si las sacaba era para aplaudir a mi UD.