Armiche Duele mucho que la afición se marche pero la entiend
Publicado: Sab Dic 26, 2009 1:08 am
— Usted personifica una de las pocas alegrías que ha dado Las Palmas en el primer tramo de la competición.
— Por mi parte estoy muy contento por haber conseguido entrar en los planes del entrenador en los últimos partidos, algo que parecía muy difícil al comienzo de la temporada. Pero, aunque la afición siempre reclame a canteranos en el primer equipo y eso sea motivo de orgullo, tal y cómo han ido los resultados por pocas cosas pueden estar contentos.
— ¿Cómo explica haber pasado del ostracismo a la titularidad en el equipo profesional?
— El menos que esperaba que sucediese eso era yo. No hace mucho me planteaba la posibilidad de marcharme en enero para poder jugar, y ahora estoy contando para el entrenador. Todo cambió un día, cuando el técnico habló conmigo y me dijo que estaba entrenando bien y me veía preparado para asumir responsabilidades.
— Reivindicó a través de los medios un protagonismo prometido en su mejora contractual. ¿Cómo vivió aquellos momentos convulsos? ¿Se arrepiente del método empleado?
— Me sentía muy dolido con mi situación profesional. No terminaba de entrar en la dinámica del primer equipo, no jugaba y no estaba bien. Quería reivindicarme de alguna manera pues atravesaba un momento de bajón anímico. Quizás me puedo arrepentir un poco de la forma, pero creo que tampoco falté al respeto a nadie al pedir una oportunidad o que se aclarase mi situación. Quizás me equivoqué también al escoger el momento porque el equipo tampoco estaba bien.
— ¿Cómo es ahora su relación con Kresic, cuya figura como entrenador se ha erosionado por los resultados?
— El entrenador habla constantemente conmigo, me da consejos y me ayuda a crecer como profesional. Su relación con los jugadores no ha cambiado a pesar de que no estamos atravesando por una racha buena de resultados.
— ¿Las vacaciones sirven para desconectar o la situación del equipo le sigue quitando el sueño?
— No se puede desconectar del todo, yo aún estoy pensando en el último partido, que era para ganar y dar una alegría a la afición. Después del último empate ante el Celta estábamos muy fastidiados, pero nos reunimos y hablamos para volver tras los días de descanso con el objetivo de sacar esto adelante, porque si no somos conscientes de que vamos a meternos en una dinámica muy peligrosa. Nos hemos conjurado para comenzar a ganar y que el 2010 sea mejor que este año.
— ¿Cómo le sienta a un jugador de la tierra la indiferencia de una afición hastiada que abandona el campo antes de tiempo?
— Duele muchísimo que la afición abandone el campo. Voy desde pequeño al estadio a animar y nunca había visto marchar a los Ultras, me sorprendió ver esa imagen desde el banquillo. Pero no se les puede reprochar nada, hay que entender que estén decepcionados. Hay que dar la cara por ellos y que se vuelvan a sentir orgullosos de nosotros.
— ¿Aún mantiene la ilusión del ascenso a Primera División?
— A pesar de que el objetivo está lejos, el equipo aún mantiene la esperanza. Los jugadores queremos estar peleando arriba y nos sentimos capacitados para ello. Ese es nuestro deseo para el nuevo año.
— Por mi parte estoy muy contento por haber conseguido entrar en los planes del entrenador en los últimos partidos, algo que parecía muy difícil al comienzo de la temporada. Pero, aunque la afición siempre reclame a canteranos en el primer equipo y eso sea motivo de orgullo, tal y cómo han ido los resultados por pocas cosas pueden estar contentos.
— ¿Cómo explica haber pasado del ostracismo a la titularidad en el equipo profesional?
— El menos que esperaba que sucediese eso era yo. No hace mucho me planteaba la posibilidad de marcharme en enero para poder jugar, y ahora estoy contando para el entrenador. Todo cambió un día, cuando el técnico habló conmigo y me dijo que estaba entrenando bien y me veía preparado para asumir responsabilidades.
— Reivindicó a través de los medios un protagonismo prometido en su mejora contractual. ¿Cómo vivió aquellos momentos convulsos? ¿Se arrepiente del método empleado?
— Me sentía muy dolido con mi situación profesional. No terminaba de entrar en la dinámica del primer equipo, no jugaba y no estaba bien. Quería reivindicarme de alguna manera pues atravesaba un momento de bajón anímico. Quizás me puedo arrepentir un poco de la forma, pero creo que tampoco falté al respeto a nadie al pedir una oportunidad o que se aclarase mi situación. Quizás me equivoqué también al escoger el momento porque el equipo tampoco estaba bien.
— ¿Cómo es ahora su relación con Kresic, cuya figura como entrenador se ha erosionado por los resultados?
— El entrenador habla constantemente conmigo, me da consejos y me ayuda a crecer como profesional. Su relación con los jugadores no ha cambiado a pesar de que no estamos atravesando por una racha buena de resultados.
— ¿Las vacaciones sirven para desconectar o la situación del equipo le sigue quitando el sueño?
— No se puede desconectar del todo, yo aún estoy pensando en el último partido, que era para ganar y dar una alegría a la afición. Después del último empate ante el Celta estábamos muy fastidiados, pero nos reunimos y hablamos para volver tras los días de descanso con el objetivo de sacar esto adelante, porque si no somos conscientes de que vamos a meternos en una dinámica muy peligrosa. Nos hemos conjurado para comenzar a ganar y que el 2010 sea mejor que este año.
— ¿Cómo le sienta a un jugador de la tierra la indiferencia de una afición hastiada que abandona el campo antes de tiempo?
— Duele muchísimo que la afición abandone el campo. Voy desde pequeño al estadio a animar y nunca había visto marchar a los Ultras, me sorprendió ver esa imagen desde el banquillo. Pero no se les puede reprochar nada, hay que entender que estén decepcionados. Hay que dar la cara por ellos y que se vuelvan a sentir orgullosos de nosotros.
— ¿Aún mantiene la ilusión del ascenso a Primera División?
— A pesar de que el objetivo está lejos, el equipo aún mantiene la esperanza. Los jugadores queremos estar peleando arriba y nos sentimos capacitados para ello. Ese es nuestro deseo para el nuevo año.