MARCOS CRACK!!!
¿Quien decia que Marcos Marquez no era delantero de 2ª?
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¿Quien decia que Marcos Marquez no era delantero de 2ª?
Bueno, para que vean...un delantero que marca en todos los partidos, que se esta saliendo, y muchos decian que no era delantero de 2ª. Ya esta callando las bocas de los que decian eso.
MARCOS CRACK!!!

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N.B.Tiempos
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MÁRQUEZ ES EL TALISMÁN
Abandonado el halo marginal que tiñió sus inicios, la Unión Deportiva ofrece de un tiempo a esta parte nervio competitivo, cualidad vital para agarrarse a la vida en una categoría que no admite exhiciones de misericordia. Lejos de acudir al manual del prestidigitador, Juanito apeló al instinto y armó al equipo desde el tuétano. Rigores tácticos, alusiones al orgullo y una receta generosa de terapia grupal han compuesto la receta. Así se explica que el equipo ya no esté a la intemperie o invoque a la suerte. Ahora se juega las cartas según sus méritos. Y con Marcos Márquez iluminado, que revienta escuadras o saca oro de rebotes, según le dé, la apuesta parece segura.
Héroe en las dos últimas semanas por su olfato mortal ante Castellón y Hércules (dos goles traducidos en cuatro puntos), Márquez vuelve a llevar la bandera ahora que toca medir mandíbula con el Alavés. En el destino de los delanteros ejerce una partitura tan fundamental como el anclaje de las botas la frecuencia. Y Marcos está que la rompe. Adivinar en esta coyuntura el destino de los centros o la intención de cada acometida lleva, sin más alternativa, al sevillano, al que ya se idolatra en Siete Palmas. Bastante ha sudado la camiseta para ganarse la liturgia.
En descenso pero a dos meñiques de la parte alta de la tabla. Así aterriza Las Palmas a un encuentro que clausura una semana en la que se habló más del gas ruso que de aspectos futboleros. No es una señal demasiado saludable pero, mirando la frontera contraria y el manicomio que tiene montado Piterman, la ventaja sigue siendo evidente.
De ida y vuelta.En la hoja de ruta que se anuncia hay augurios de partido afilado. El rival garantiza respuesta, pues dispone de puñales varios para contestar a los golpes. En Las Palmas tampoco están por la labor de levantar cadáveres. Y menos cuando abrasa ocupar uno de los puestos malditos. Rivalizarán dos históricos con capacidad de gestionar la pelota, para bendición de la grada, que se frota las manos con unos colores, los suyos, que ganan cotización a medida que avanza el calendario.
El cruce de trayectorias antagónicas (el Alavés no está para presumir ni dentro ni fuera de la cancha) puede empujar a favor de la Unión Deportiva, que ahora sí luce estrella y rostro saludable. También enseña un matrimonio de hormigón entre instinto y eficacia. Y fía su nueve a un profanador consumado de porterías ajenas. Marcos Márquez Lebrero. El de toda la vida.
“Ojalá llegue mi tercer gol consecutivo, pero mi deseo es que le sirva al equipo para ganar. Eso es lo más importante”, dice el nueve.

Abandonado el halo marginal que tiñió sus inicios, la Unión Deportiva ofrece de un tiempo a esta parte nervio competitivo, cualidad vital para agarrarse a la vida en una categoría que no admite exhiciones de misericordia. Lejos de acudir al manual del prestidigitador, Juanito apeló al instinto y armó al equipo desde el tuétano. Rigores tácticos, alusiones al orgullo y una receta generosa de terapia grupal han compuesto la receta. Así se explica que el equipo ya no esté a la intemperie o invoque a la suerte. Ahora se juega las cartas según sus méritos. Y con Marcos Márquez iluminado, que revienta escuadras o saca oro de rebotes, según le dé, la apuesta parece segura.
Héroe en las dos últimas semanas por su olfato mortal ante Castellón y Hércules (dos goles traducidos en cuatro puntos), Márquez vuelve a llevar la bandera ahora que toca medir mandíbula con el Alavés. En el destino de los delanteros ejerce una partitura tan fundamental como el anclaje de las botas la frecuencia. Y Marcos está que la rompe. Adivinar en esta coyuntura el destino de los centros o la intención de cada acometida lleva, sin más alternativa, al sevillano, al que ya se idolatra en Siete Palmas. Bastante ha sudado la camiseta para ganarse la liturgia.
En descenso pero a dos meñiques de la parte alta de la tabla. Así aterriza Las Palmas a un encuentro que clausura una semana en la que se habló más del gas ruso que de aspectos futboleros. No es una señal demasiado saludable pero, mirando la frontera contraria y el manicomio que tiene montado Piterman, la ventaja sigue siendo evidente.
De ida y vuelta.En la hoja de ruta que se anuncia hay augurios de partido afilado. El rival garantiza respuesta, pues dispone de puñales varios para contestar a los golpes. En Las Palmas tampoco están por la labor de levantar cadáveres. Y menos cuando abrasa ocupar uno de los puestos malditos. Rivalizarán dos históricos con capacidad de gestionar la pelota, para bendición de la grada, que se frota las manos con unos colores, los suyos, que ganan cotización a medida que avanza el calendario.
El cruce de trayectorias antagónicas (el Alavés no está para presumir ni dentro ni fuera de la cancha) puede empujar a favor de la Unión Deportiva, que ahora sí luce estrella y rostro saludable. También enseña un matrimonio de hormigón entre instinto y eficacia. Y fía su nueve a un profanador consumado de porterías ajenas. Marcos Márquez Lebrero. El de toda la vida.
“Ojalá llegue mi tercer gol consecutivo, pero mi deseo es que le sirva al equipo para ganar. Eso es lo más importante”, dice el nueve.




