Hoy, en la sala de prensa, era un jugador doblemente feliz. Nauzet Alemán disfrutó ayer con la victoria de su equipo especialmente, ya que, además del triunfo colectivo, el interior de Las Mesas cuajó una gran actuación y fue despedido con una gran ovación. A pesar de que no pudo exhibir ese juego de sibarita al que nos tiene acostumbrados por la expulsión de Juanpa, trabajó duro defensivamente para demostrarle al entrenador que puede ofrecer mucho esta temporada.
Alemán es el primer consciente de que la pasada temporada su juego fue irregular, y que no dio todo lo que podía haber dado para contribuir a la salvación de su equipo. Este año intenta redimirse, por lo que “trabaja día a día para demostrar al míster que puede contar conmigo”. Empezando por el encuentro de ayer, en el que se encontró “cómodo sobre el campo” y “físicamente bien”. La razón de su cambio al final del encuentro: “Yo soy un profesional, y si estoy cansado, lo digo para que el míster haga entrar a un compañero”, recordó.
En lo que respecta al aspecto colectivo del equipo, comenzando con la buena imagen de ayer, Nauzet se mostró orgulloso porque “dimos la cara en todo momento y, trabajando en equipo, pudimos sacar un partido que se había puesto cuesta arriba”. “Llevábamos dos partidos irregulares y hemos cambiado la situación. Este partido debe servirnos para aprender a trabajar en equipo”, destacó el canterano la capacidad táctica que tuvo el plantel para responder a la adversidad de jugar con diez.
Cuando fue sustituido del partido, Nauzet Alemán recibió un sonoro aplauso de parte de la grada. Él sabe el cariño que despierta entre los aficionados y les intenta corresponder con su mejor fútbol. “Es un orgullo hacer bien tu trabajo y que la gente te recompense. Les doy las gracias por todo el cariño que me dan. Siempre están ahí y nosotros tenemos que cuidarlos. Les entendemos. Solo le pedimos un poco de paciencia”, concluyó el futbolista amarillo.
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