Como dice la crónica firmada por Manuel Borrego hay que apelar al Espíritu del Derbi cuando una UD Las Palmas diezmada se aprestaba a visitar al eterno aspirante al ascenso, el tenerife. Aquella tarde el Heliodoro sufrió más de la cuenta y se llevó un baño futbolístico que aún perdura en la memoria de la afición chicharra que se frotaba las manos antes de tiempo pensando en el repaso que nos iban a dar.
Juan Manuel tiene recursos y capacidad suficiente para, ante tantos inconvinientes, formar un plantel competitivo que se parta el alma ante el Málaga y deje los 3 puntos en casa.
¡¡¡ ARRIBA D´ELLOS !!!!
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EL ESPÍRITU DEL DERBI
MANUEL BORREGO
Sólo una catástrofe fuera de pronóstico impedirá que el Málaga que mañana veremos en el Estadio de Gran Canaria no sea dentro de unos meses equipo de la Primera División. Sus números impresionan, aun cuando en las trece últimas jornadas, en las que sólo perdió un partido (frente al Córdoba: 2-1) y empató ocho, ha experimentado un leve receso que le lleva a tener cinco puntos de renta sobre el cuarto clasificado, la Real Sociedad. O lo que es lo mismo, es su ventaja más reducida desde que asumiera el mando de las operaciones en la Segunda A como equipo candidato a una de las plazas de ascenso.
No será el Málaga del inicio de la competición, cuando encarriló siete triunfos consecutivos, el último de ellos precisamente contra la UD Las Palmas. Un conjunto intratable que no perdonaba. Es un Málaga que ha entrado en una aparente fase de dudas, al que el colista Ejido es capaz de empatar en La Rosaleda. Por eso quizá mañana sea un rival doblemente peligroso: porque la necesidad puede rescatar al equipo devorador.
La UD Las Palmas también está en un momento muy delicado de la competición porque ha perdido en las dos últimas jornadas a un puñado de jugadores de ataque que ofrecían ciertas garantías. Y ahora, además, el problema también se traslada al centro de la defensa. El contexto previo a este encuentro tan importante lo podríamos comparar al de aquella semana cuando Juan Manuel Rodríguez asumió la dirección del equipo: desmoralizados por las derrotas, la UD afrontaba la visita al Tenerife con un equipo también diezmado por las bajas.
El técnico fue capaz de sorprender logrando extraer a la plantilla el orgullo que lleva dentro, para sacar un alto grado de rendimiento a los suplentes que alineó. Si los amarillos no son capaces de aflorar en el partido lo mejor de sí y olvidar la absurda psicosis de los arbitrajes, la mala suerte o la puntería... se avecinan negros nubarrones.



