Todos estamos de acuerdo en que esta temporada se ha ido al garete, nuestro gozo en un pozo, como diría aquel. Pero, ¿nos vamos a lamentar hasta que el problema sea grave de verdad? Hace falta un cambio de efecto, un 'click' en nuestra cabeza que nos impulse a luchar, una vez más (tome nota Sr. Ramírez), por nuestra querida Unión Deportiva Las Palmas.
Nadie quemará su abono, pues es quizás el plástico de más valor que un grancanario puede tener en su cartera. Nadie lo va a vender, pues es éste el objeto de valor más incalculable que existe en Canarias (ahora, que tomen nota los chicharreros, pues su fidelidad se vende con triunfos, no con corazón). Nadie dejará de lado en este momento crucial a su equipo del alma, la Unión Deportiva Las Palmas (bonito pareado).
¿Razón? Soy el primero en despotricar de la gestión deportiva, pues verdaderamente (y que me perdonen los que no están de acuerdo) ha sido nefasta a todas luces. Pero no estoy dispuesto, señor, a verme avocado a ver a mi equipo vilipendiado en campos de papas, a soportar de nuevo sobre mis espaldas las burlas de quienes no sienten tan profundo estos colores. No soportaría ver a nuestros hermanos conejeros celebrando una vez más los goles de un equipo peninsular por el mero hecho de fastidiarnos. Tampoco quiero vivir la angustia de meterme entre los cuatro primeros un año más. Y, ¿qué razón más grande? Porque tampoco quiero que mi cantera, los herederos de los diablillos amarillos, tengan que descender... cuando estoy seguro de que lograrán la permanencia (mi fe también va para ellos).
Rememos todos, como dice nuestro capitán (came on, Márquez, vuelve por tus fueros), hacia la salvación. Juanitistas, Anti-Juanitistas, Vidalistas, Anti-Vidalistas, todos nosotros, ¡no permitamos una nueva debacle! Traguemos con lo que hay, pues lo que importa, sea el jugador que sea quien lo porte, es nuestro escudo. Y ese escudo no se arrastrará más en su historia en una categoría inferior a la actual, al menos, no debería. Qué coño, no mientras vivamos nosotros, con o sin disgustos por el "equipillo".
El Sábado a las 19:00 horas volvamos a llevar en volandas a los nuestros hacia la victoria. Démosle la asistencia del primero a Márquez con un "Pío, Pío", abramos hacia la banda para que Pablo Sánchez regatee al son de un "Este partido, lo vamos a ganar", impulsemos a Santamaría hacia ese peligroso balón con una maravillosa ola celebrando nuestro triunfo. Lo siento por tí, Alavés, porque de esta manera, empezarás perdiendo por 1-0, gol de un aficionado de Grada Sur, con asistencia de un Ultra de grada Naciente.
Concluyendo, SIEMPRE nos quedará el amarillo.





