Desacato a Kresic

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konnito
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Desacato a Kresic

Mensaje por konnito »

MANUEL BORREGO - LAS PALMAS DE GRAN CANARIA La derrota del sábado en Vallecas no deja un expediente cualquiera. No puede caer en el olvido ni pesar exclusivamente en la decisión sobre el futuro de un entrenador, la pieza que siempre está primero en la hilera camino del patíbulo. Ante el Rayo hubo factor-árbitro en el marcador final con la anulación de un gol legal a la UD, el que habría sido el 3-3. Pero este dato no desenfoca la realidad de un equipo que, a falta de diez jornadas, se tambalea peligrosamente en el alambre y tiene ya de uñas incluso a sus incondicionales.

El bochorno y la perplejidad de los primeros cuarenta y cinco minutos de Vallecas fueron sensaciones vividas en otros choques del campeonato, donde la lejanía del mes de junio sirvió entonces para apagar la esperanza de luchar por el ascenso, la palabra con la que arrancó esta temporada. Ha ocurrido en varias ocasiones y éstas han sido las que mataron la ilusión, incendiaron el desencanto y ahora alimentan los temores ciertos de una pérdida de categoría, que sería una catástrofe.

La derrota contra el Rayo no es una más. Está inmersa en la fase de tres encuentros contra rivales ahora directos en la clasificación. Es una pérdida con doble valor: clasificatorio y anímico. Por eso la respuesta ofrecida en Vallecas por algunos jugadores ha sido un misil en la línea de flotación del proyecto. En partido tan delicado se ha apreciado una absoluta falta de intensidad en la línea de retaguardia (sálvese Pindado, fusilado sin ocasión de presentar abogado). Pachón, Rubén y compañía fueron los primeros sorprendidos por los pasillos encontrados entre los zagueros visitantes, por la fluidez con la que el balón circulaba en el área canaria, por los marcajes laxos, por el inexplicable despeje (se corrige ya en categoría benjamín) hacia el borde del área para que fraguara el 1-0, en suma por la tolerancia canaria para que los rayistas combinaran en la zona de remate y por un hazlo tú que me da risas impropio de la historia del escudo del club que se ha forjado con hombres que batallaron siempre con humildad y gallardía. Verles en aquellas condiciones, humillados y descoronados, ante un rival que acudió al partido plagado de temores era un insulto a la historia de la entidad.

Este desacato a Kresic se produce precisamente en la zona donde más le duele al técnico: la retaguardia, la caldera de las soluciones o de los problemas. Los equipos a los que ha dirigido -y así lo ha demostrado también esta misma temporada en Las Palmas- se caracterizan por el orden, por el rigor en la contención y por la combatividad. Nada de eso se vio en la primera parte ante el Rayo (insistimos, ya habían dejado miguitas en otros partidos) donde Las Palmas ha tirado por la borda un salvavidas y, en consecuencia, sigue privando a sus aficionados de disfrutar al menos de un final de Liga ajeno a la incertidumbre, a la ruleta rusa de una bala en la recámara que algún día puede volver a detonar.

El técnico ha podido cometer errores a puñados. Desde la confección de la plantilla a sus constantes alteraciones sin definir el bloque jornada tras jornada. También hay reproches a su poco acierto en los cambios y a un sistema que sigue intacto sin dar los frutos apetecidos.

Pero la dirección deportiva de la entidad debe tomar nota y empezar una ineludible criba, porque sin duda hay futbolistas que ratifican no estar en condiciones de incluirles en futuros proyectos, porque también hay ciclos que pueden haber finalizado y otros por los que se debe apostar de forma más decidida. Ése es el terreno de Óscar Arias.

Como tantas otras veces, los jugadores mirarán hacia otro lado a ver si aparece una víctima, alguien a quien desviar las iras y la responsabilidad. Esta insostenible situación la han provocado ellos y también ellos tienen la solución. Ya nadie les pide un milagro, sólo que hagan lo posible porque esta maldita Liga pueda morir en paz, con el objetivo mínimo exigible. Lo contrario puede convertirse en una auténtica guerra civil en ese vestuario.

http://www.laprovincia.es/deportes/2010 ... 95638.html
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