Sección principal del foro donde se debate la actualidad del club y del primer equipo amarillo. La Unión Deportiva Las Palmas es nuestra razón de ser, opina en el punto de encuentro de la afición más concurrido de Internet.
A Germán Dévora le tiran una pelota a los pies y, camino de los 67 años, la pisa con el arte que le ha hecho único en la historia de la UD. «Ya he perdido equilibrio, los años no perdonan», se queja mientras sigue que te sigue evocando gestos técnicos legendarios. Un regalo para la vista. Huele a derbi y El Maestro ha decidido volver al Heliodoro, aceptando la invitación cursada por CANARIAS7. Mañana, a primera hora, salida a Los Rodeos. Del aeropuerto, al estadio y, tras el partido, regreso a casa. «Serán pocas horas, pero confío en que nos lo pasemos bien, que se vea un buen partido, que la gente disfrute... Y que gane la UD. Por supuesto». Así respira Germán en las horas previas a su regreso al Rodríguez López. Hace muchísimos años, tantos que ni los recuerda, que no pisa el templo blanquiazul. Ahora le ilusiona vivir en primera persona el pulso provincial en la isla vecina. Su devoción por el fútbol se multiplica con este tipo de convocatorias. Resalta, además, que siempre se ha sentido «respetado y muy bien tratado» cada vez que estuvo en el campo del rival más especial. Comienza aquí su serial de rememoraciones. Se hace el silencio porque habla El Maestro.
«Mi primer derbi fue en la temporada 1962-63, la campaña de mi debut, con Rosendo Hernández en el banquillo. Los dos estábamos en Segunda. Perdimos en el Insular 0-1. A partir de ahí sí recuerdo bastantes derbis contra el Tenerife, aunque la mayoría de carácter amistoso por el llamado Torneo Inca, promovido por Insecticidas Canarios. Consistía en un partido de ida y otro de vuelta antes del comienzo de la temporada oficial. Como ahora, existía pique, nos queríamos ganar siempre. Pero dentro de un clima de respeto, de deportividad en todos los ámbitos», matiza con solemnidad.
«Pienso que, en esta ocasión, está algo desvirtuado el partido porque, a diferencia de mis años, no todos los protagonistas son de la tierra. Sí, la UD irá con muchos de casa, pero no ocurre lo mismo con el Tenerife. Aún así, el atractivo del partido sigue siendo enorme. La gente se va a volcar y, sin duda, el ambiente ayudará mucho al espectáculo», subraya.
Germán acumula innumerables anécdotas en sus enfrentamientos con el Tenerife: «Vivir desde el banquillo el 1-4 de Copa del Rey con los cuatro goles de Narciso es algo que no se olvida. Fue tremendo. También recuerdo buenos partidos en mi etapa en activo, algunos goles... Una vez me expulsaron. Me lié en un forcejeo con Alberto Molina y el colegiado me puso en la calle. Molina, que es grancanario, sigue siendo un gran amigo mío, una excelente persona. Espero poder saludarlo en Tenerife. Pero el fútbol tenía y tiene estas cosas...», ironiza.
¿Qué espera Germán de lo que se viene encima? ¿En qué medida afectarán las necesidades compartidas? «Nadie deseaba que se llegase a este partido de esta manera. Seguro que los dos equipos se agarrarán a este encuentro, por las connotaciones especiales que reúne, para sacar los puntos y tratar de reaccionar. Los detalles serán decisivos, por lo que la concentración cobra una importancia enorme, más si cabe que en otros partidos. Espero que todo acompañe a los intereses de la UD, que saque el partido adelante. Me da igual el resultado. Lo importante es volver con los puntos. ¿Optimista? Siempre lo soy». Palabra de Germán.