No se puede entender la historia de este club sin antes comprender las circunstancias del fútbol canario de finales de los años cuarenta. Canarias siempre fue tierra prolija de talentos futbolísticos. Jugadores de raza, pundonor, con un talento innato, envidia y deseo de clubes peninsulares desde hace más de medio siglo. Las estrellas ya legendarias de aquel fútbol nuestro de antes emigraban continuamente en los años cuarenta a otros equipos, ante la incapacidad de los clubes grancanarios para retenerlos. (udlaspalmas.es) De nuevo los tenemos. Pero transmitir rencor desde la grada, nos volverá a tumbar, de nada servirá la pizarra mágica de JM, las tapadas de Barbosa al más puro estilo Carnevali, o los cabezazos de Quiroga recordando los de Maciel o Fernández. Repetir hasta la saciedad los intentos de JMR imitando a Roque Olsen, aquel que nos clasificó para la UEFA pero se marchó triste y harto de las críticas , y que volvió, como Juan Manuel, como el hijo pródigo, sabiendo que un puesto de promoción en 2011 vale tanto como lo que se deja de jugar bonito e inútil. O como Kresic, quien igual que JM sabe que, a veces, la línea recta no es, precisamente, la distancia prevista. Es triste ver una grada vacía, una grada con vida que de repente, entra en coma. Es triste ver a un presidente bajar de las nubes para unicamente, prender fuegos artificiales. Es triste que ahora, precisamente ahora, se transmita rencor, odio o malas vibraciones a los futbolistas que han firmado un contrato con la gloria.
¿No hemos tenido suficiente? Ya está bien. Ahora que el equipo no decepciona, que no lo haga la afición, y mucho menos, los mejores, los que cantan, los que gritan, los que suelen ser más humildes. Y esa responsabilidad es del club, es de la UD Las Palmas, es de su cabeza visible, la de su presidente, Miguel Angel Ramírez, la que tiene que resolver con mesura, con diálogo y con comprensión un problema que debe quedar olvidado cuanto antes. No olvidemos nunca la unión, nuestro nombre, más allá de apellidos, de personas, de clases sociales o de ideologías: nunca fue el momento y nunca lo será, y por eso mismo en este equipo, interesan otras cosas. Que lo que ganemos en el campo, no nos lo despoje un coordinador inútil, un policía envalentonado o un botellazo al árbitro.
No es el momento, por dios. Ahora, hoy, no. Que se nos van los años, amigos, se nos van...






