Joaquín, que vive en Londres, ya ha hecho hincha de la UD a un italiano y un argentino
Valentín de Félix La pasión por la Unión Deportiva no conoce fronteras ni distancias. Cuatro grancanarios, que viven en el Reino Unido, cuentan cómo siguen al equipo de Sergio Lobera en su camino al ascenso a Primera División todos los fines de semana. Joaquín, Nayra, Víctor y Octavio trazan un mismo patrón: son jóvenes, buscan nuevas perspectivas profesionales y aman los colores amarillos. Desde 4.000 kilómetros de distancia, ya sea en Londres o Manchester, añoran el estadio de Gran Canaria, las tertulias con sus amigos, pero mantienen las mariposas en el estómago cuando juega su Unión Deportiva del alma.
En la calle Great Queen, en el mismo corazón de Londres, al lado del Covern Garden, se encuentra la Freemason´s Tavern. Un típico local inglés que se ha hecho popular por ser el lugar donde, el 26 de octubre de 1863, tuvo lugar la reunión en la que se establecieron las bases del fútbol moderno. 150 años después, el invento se ha extendido por todo el globo terráqueo y unos 270 millones de personas, según la FIFA, practican este deporte en todos los rincones del planeta. Están involucrados jugadores, entrenadores, árbitros... pero también aficionados. En la patria del fútbol, en el Reino Unido, la Unión Deportiva también tiene su ejército de seguidores. Hinchas que llueva, haga frío o asome el sol, siempre tienen un hueco en su corazón para echarle un vistazo al equipillo.
"No es que vendan 23.000 entradas en el Estadio de Gran Canaria, sino venden 23.001. Me considero uno más que está ahí cada quince días, aunque me encuentre lejos, porque si pudiera no me perdería un partido". Joaquín Pérez Montesdeoca, de 23 años de edad, sigue a la Unión Deportiva desde el barrio de Chelsea, en la capital del Reino Unido. Se marchó a Londres, como la mayoría de jóvenes de su edad, con la idea de estudiar, mejorar el idioma y encontrar una mejor perspectiva para su futuro profesional. Compatibiliza sus estudios con el trabajo a media jornada en un restaurante.
"Saco tiempo siempre para ver a mi Unión Deportiva cada partido, si puedo, la veo por la televisión o en el portátil. Si no lo dan, lo escucho por la radio. La distancia no ha dejado que me olvide del equipo de mi ciudad", abunda este joven aficionado, que lleva viviendo en Londres desde hace dos años. "Suelo ver los partidos con mis amigos, uno argentino y otro italiano. Ellos animan también al equipo, ya saben quiénes son Hernán, Thievy o Vitolo, entre otros", aprecia con simpatía Joaquín, que siempre aprovecha las vacaciones para darse un salto hacia Gran Canaria y ver en el estadio los partidos de su equipo del alma. "Por aquí, mando mi ilusión, esperanza y fe. Sí se puede", enfatiza.
No muy lejos de Joaquín, vive Nayra Sosa, otra aficionada a la Unión Deportiva, que también está viviendo con emoción este final de temporada del equipo de Sergio Lobera desde la capital del Reino Unido. "Mando un pío, pío con entusiasmo", apunta desde el centro de Inglaterra donde también se encuentra Víctor Álvarez, abonado de Las Palmas hasta el año pasado, que en el verano tomó las maletas en busca de nuevas experiencias profesionales.

"Sigo cada partido a pesar de estar a 4.000 kilómetros de distancia de casa. Veo el partido por Internet, en streaming, o escuchándolo a través de la radio (UD Radio o Cadena Ser Las Palmas)", explica con detalle Víctor, al tiempo que revela que tiene decorada su casa con la bandera y la bufanda de la UD. "Bendita paciencia la de mi novia... y la de mis vecinos ingleses que no sabrán por qué grito cada sábado de cinco a siete", dice entre risas.
"Una de las grandes penas que me dio el venirme, aparte de la familia, es no poder ir al Estadio de Gran Canaria cada 15 días. Y más aún cuando este año el equipo está jugando muy bien y luchando por ascender", precisa el seguidor de la Unión Deportiva, que espera con ilusión cada fin de semana para poder tener noticias de los amarillos.
En el norte de Inglaterra, en Manchester, vive Octavio Déniz, de 24 años, que también se las compone como puede para seguir a la UD por Internet. Trabaja en un restaurante y, en un mes, empezará un voluntariado sobre medio ambiente. "Me resulta imposible librar los sábados, por lo que me pierdo casi todos los partidos, pero ahí está el Whatsapp, Twitter o cualquier otra aplicación para saber los resultados", cuenta este joven aficionado, que ha estudiado Economía y tiene un Máster en Desarrollo Económico y Sostenibilidad.
"He pedido vacaciones para junio, y llegaré el miércoles 12, justo creo el día del primer partido de la promoción de ascenso, y estaré hasta el último partido, el día 22 o 23. Tengo una boda el 22, así que hablaré con Miguel Ángel Ramírez para que lo ponga el domingo...", expresa entre carcajadas Octavio Déniz, que acudió hace unos días al Eitihad Stadium para ver en directo a David Silva. "Echo de menos ir al Gran Canaria con mis amigos Jorge, Pablo y Yeray, y comentar las jugadas. Ya les dije que íbamos a subir este año", remacha Octavio desde el país que inventó el fútbol.

La Provincia
No sufre Octavio ni nada no pudiendo ver los partidos... menos mal que ahí solemos estar unos cuantos improvisándole un "Minuto y Resultado" por Whatsapp.
Muy grandes los aficionados en el exilio. Si nosotros sufrimos, imagínense ellos. Y ahí están siempre, intentando ingeniárselas para seguir de cerca al equipo.


