RiverPlate escribió:
Estimado N.B.Tiempos, aunque tus razonamientos son respetables, yo sigo pensando que es decepcionante. Esa se la sensación que me dejó el partido respecto a la afición. Pero no es la única ocasión, contra el Real Madrid B se regaló 2 invitaciones por abonado, y ni siquiera llegamos a doblar al nº de abonados en el estadio. Eramos 14mil y pico, señores el problema de la UDLP con parte de su afición o de la sociedad Gran Canaria es más profundo de lo que realmente pensamos (o al menos yo pienso). Yo tenía 4 invitaciones, las 4 estaba dadas, pero al final los que invité se echaron para atrás por diversas excusas algunas de las más pregrinas, al final las regalé a un compañero en la puerta del Estadio a ver si podríamos ser feliz a alguien, y que entrara para animar al equipillo.
Yo sé que el Real Madrid B no es partido atrayente, como un derby, peró fíjate que sólo los separan 6.000 personas de uno a otro partido, con invitaciones de por medio, y entradas baratas también. Yo me siento triste en ese aspecto, y luego somos 32.500 contra el Linares, y 350.000 en la calle para celebrarlo, pero en el día a día, sólo sufrimos unos poquitos.
RiverPlate, yo también creo que el partido del sábado era para reventar el Gran Canaria e incluso que hubiese gente que intentara colarse como en el partido del Rayo, donde muchos lograron subirse a los edificios en obras a ambos lados de la Naciente.
Pero no creo que lo que suceda sea un problema de la UD Las Palmas con la sociedad grancanaria ni mucho menos. El fútbol actualmente está atravesando por este triste momento en todos los lugares del mundo. El deporte rey ya no se vive en la grada sino delante del televisor, la gente ya no va al campo con la intención de animar a sus equipos sino a sentarse en la butaca y a esperar que le ofrezcan el puto "jogo bonito", los horarios de los partidos ya no corresponden al horario histórico al que estaba acostumbrado el aficionado sino al que imponga la televisión, los sectores más animosos que mantienen vivo el verdadero espíritu del fútbol son señalados como delincuentes (no hablo de aquí), ya no se hacen colas en las taquillas para ver a tus ídolos sino que llamas por teléfono para comprar el partido, el olor del fútbol ya no es el de calamar seco sino el de la Coca-Cola y los niños de las distintas ciudades ya no conocen ni la historia del club que sale cada fin de semana a representarles, sino que ahora sus sueños sólo se cumplen teñidos de blanco o azulgrana. En definitiva, nos estamos cargando el fútbol y todos somos culpables.
Es raro ver hoy en día un campo de Primera División lleno hasta la bandera (de la Segunda División mejor ni hablar). Hoy mismo en el encuentro Deportivo-Racing de Santander de copa (dos equipos de la mejor liga del mundo), hay 5.000 espectadores en el campo (lo que nosotros llevábamos en 2ªB) y la entrada del sábado pasado en nuestro estadio es el record de la Categoría de Plata de la actual temporada y supera muchas entradas de Primera División de cualquier fin de semana (por ejemplo: Getafe, Mallorca, Recreativo, Racing, Levante, Español, Deportivo...)
Algo se está haciendo mal. Los medios de comunicación, el marketing, las altas fichas de los jugadores, los altos precios de las entradas, etc... no están dando resultado, sino todo lo contrario. Están convirtiendo el fútbol en un teatro y en un negocio, donde cada vez tiene menos espacio la pasión, la diversión, el sentimiento, la locura, etc. El fútbol va dejando de ser el deporte del pueblo, para convertirse en el deporte de los ricos y comepipas.
Estamos perdiendo los valores antiguos que convirtieron al fútbol en el deporte rey por todo el planeta. Si el fútbol pierde su identidad, su origen... ocurre lo que está ocurriendo. Se irá apagando poco a poco.
NO AL FÚTBOL MODERNO