Hace seis años se publicó a nivel nacional un informe por parte del movimiento contra la intolerancia, Raxem, en el que su presidente, Esteban Ibarra, apuntaba como culpables de la violencia en el fútbol a la proliferación de grupos ultras en las gradas.
Este informe, que no tenía ni pies ni cabeza, se sentenció simplemente haciendo referencia a todas las ciudades de España donde a su entender había grupos de estas características. La gente de Raxem no se complicó la vida. Puso una lista de todas las peñas formadas por gente joven que había en España y los catalogó a todos como violentos. Esos nombres los sacaron de revistas o de información que les dieron. Ahí nombraban a peñas que ya ni existían, otras que los nombres eran incorrectos y muchas que jamás habían protagonizado ningún acto violento. Pero daba igual, para ellos eran todos iguales.
Y también nombraron a Ultra Naciente. Unos tíos que viven de Gibraltar para arriba y que desconocían absolutamente la realidad social y futbolística de Gran Canaria, añadieron en ese informe que en Las Palmas existían los Ultra Naciente, con unos 300 asociados, según estimaban ellos. No dijeron más. Sólo incluyeron el nombre de esta peña en un listado con más de 50 grupos catalogados como xenófobos, racistas y violentos. Y se quedaron tan panchos.
Esta noticia llegó a Marisol Ayala del periódico La Provincia. La señora en cuestión, demostrando su habilidad para copiar una noticia y adaptarla a su manera sin contrastarla como haría un buen profesional, pone un titular de escándalo alarmando a toda la sociedad en la que acusaba a Ultra Naciente de xenófobos y violentos en grandes titulares. Se armó la gorda. Lo más lamentable es que esta pseudoperiodista acompañaba su relato con una foto de una valla de la grada curva del Estadio Insular rota, dando a entender que eran los Ultra Naciente quienes la había destrozado.
La foto en cuestión era de muchos años atrás. Aparte, que como de todos es conocido, Ultra Naciente sólo se ubica en la grada naciente, esa foto correspondía a un concierto que se había realizado hacía bastantes añoss en la grada curva y que había terminado con incidentes. Una manera sospechosa de manipular una noticia y de ofrecer una realidad distorsionada.
Con estos antecedentes se originó un revuelo importante. Desde Ultra Naciente se intentó hablar con Marisol Ayala que se negó rotundamente a escucharnos. Simplemente, y a través de su periódico, se limitó a pedir unas tímidas disculpas pero escurriendo siempre el bulto. Lamentable. Además de pésima periodista, cobarde.
Todo esto viene a cuento porque Marisol Ayala vuelve a la carga. En un artículo aparecido nuevamente en el periódico LA PROVINCIA/DLP el pasado 19 de noviembre, en el que esta señora hacía referencia a la corrupción que estamos padeciendo en Gran Canaria, no se cortaba un pelo y aludía en unas palabras muy graves contra nuestro Presidente Miguel Ángel Ramírez.
Lo peor es que duda de hasta cómo se llama el Presidente de la Unión Deportiva Las Palmas. No lo conoce, pero sí opina. No sabe nada de deporte pero se permite el lujo de opinar sobre los comentarios que le cuentan sus compañeros de periódico.
Vivir con la nariz tapada
MARISOL AYALA
Es que te vires para donde te vires, la mierda te invade. La mierda, con perdón, de la corrupción, de los robos, de las trama en turismo, de los saqueos, de los marbellos, de un juez que recibe regalos de Roca, de los faycanes, de los eólicos, de los teresitos, de los Marcos incomparables, de los poceros, de los novios beneficiarios, de las insultantes fortunas que con habilidad y caradura han acumulo a golpe de chantaje lo más bajo de la sociedad... No hay respiro. He de reconocer que ando en ese momento de la existencia en el que el hastío y la repugnancia se sienta casi diariamente a mi lado. ¿Vergüenza?, pues sí. Vergüenza de que los vecinos de Telde no se manifiesten porque se preguntan para qué; vergüenza de que el presidente de la Unión Deportiva Las Palmas, Ramírez creo que se llama, insulte sin ton ni son a la prensa que no le baila el agua, de que los Reyes de Telde no lleguen de una vez con el carbón y las esposas y que, definitivamente, levantes una alfombra y los sacos de miseria se amontonen. Lo siento, pero trabajar honradamente como trabajamos tantos millones de personas en esta país para hacerle frente a nuestra obligación de ciudadanos y conocer cómo se extiende el enriquecimiento de una partida de villanos, me indigna tanto o exactamente lo mismo que a usted, respetado lector.[….]
Marisol, igual que hace seis años, te has vuelto a columpiar. ¡Ignorante!







