Adrián, a Saúl: "Esta camiseta te consagrará"
Documento exclusivo: una de las incorporaciones que más ilusionan a la dirección técnica de la Unión Deportiva se viste con sus nuevos colores. Y el embajador en esta puesta de largo no es un cualquiera. AS fue testigo privilegiado de un encuentro lleno de connotaciones especiales.

Ignacio S. Acedo | 23/06/2008
Comparten árbol genealógico, oficio y sueños de grandeza. Viven en el mismo barrio de Oviedo, cruzan complicidades a diario y han ampliado sus retos vitales a una frontera que, años atrás, nadie pronosticaba. Adrián Colunga es el jugador más cotizado de la Unión Deportiva. Su estrella ha sido inigualable en el curso pasado, con goles de antología y un repertorio técnico que ya se cuantifica en millones de euros. En Primera se lo rifa media geografía. Retrocedan unos meses y lo encontrarían malviviendo en Tercera y agarrado a las certezas de Luisber, su auténtico impulsor, para no abandonarse. Caso calcado el de Saúl Berjón, el primero de los fichajes de Juanito para la temporada que se viene encima. Ha tenido que curtirse en destinos de segundo rango para que, con veintidós años recién cumplidos, Las Palmas le rescate del Playas de Jandía, el origen que lanzó a Adrián. A Saúl le queda romper moldes, pero su primo le avala y bendice. Con AS como testigo, Adrián vistió de amarillo a Saúl. La cita fue el pasado viernes en el Muelle Deportivo de Gijón. Acompañados por Luisber, protagonizaron un ritual de enorme significado para uno y otro.
"Ponerle a Saúl una camiseta tan importante como esta supone un orgullo. Desde pequeños soñamos con triunfar en el fútbol y para mí la Unión Deportiva ha sido un club fundamental para darme a conocer. Ahora le llega el turno a Saúl. Y creo que va a brillar, que se va a consagrar con su nuevo escudo porque tiene condiciones de sobra para ello", augura Adrián.
Saúl tampoco disimula emociones: "Es la primera vez que me enfundo esta camiseta y recordaré siempre este momento. Encima, de manos de Adrián, que es el espejo en el que me miro. Pasamos muchísimo tiempo juntos, pues apenas treinta metros separan nuestras casas, y todos los consejos que me ha dado los considero muy valiosos. En su día ya me enseñó el estadio y me presentó al presidente. Ahora mi objetivo es responder a la confianza que han depositado en mí y poder jugar con Adrián, pues nunca hemos podido coincidir en un mismo equipo", enfatiza.
El anhelo tiene miga y Colunga esquiva cinturas como sólo él sabe: "¿Seguir en Las Palmas? Hablen con Luisber y el presidente. Yo estoy de vacaciones". Ahí queda.



