Su matrimonio o la reconciliación con la afición del Estadio de Gran Canaria será más fácil, como le ocurrió a Jorge y se producirá en los casos de los también repescados Guayre y Pedro Vega. Unirse con fe a una causa que roza el patriotismo es regocijante. Quizá por ello el semblante de Sergio Kresic el pasado lunes, al conocer el 'sí quiero' de Josico, era el de un hombre al que le colmaba la satisfacción. Está reuniendo un interesante equipo que, además, sus piezas estarán enlazadas por ese deseo de servir al club para saldar deudas con la grada. Un ejército convencido es doblemente peligroso.
Visto lo que ha pasado en los últimos meses, ahora cobra sentido la frase de Nauzet Alemán: "mi futuro está en manos de mi representante". Y también comprendemos el fondo del capítulo de deserciones del proyecto que ha capitaneado el otrora venerado Roberto Santamaría. Un año antes (el 18 de julio de 2008) decía en nuestras columnas que "no creo que tenga motivo para cambiar de equipo". Hoy, con una baja médica, codicia otro destino.
No se podrá hablar aún de ascenso, pero Kresic comienza a ganar su primera batalla: la unidad.
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Gran articulo tenemos que remar todos para el mismo lado y no solo los jugadores tenemos que ir a muerte con el equipo desde el principio hasta el final solo asi podemos señores hago el lema de cuatro como nuestro PODEMOS!!


