Temporada 67-68
Jornada 29 (28-4-1968)
Estadio Santiago Bernabeu
Real Madrid C.F.: Betancort; E. Gonzalez, Zunzunegui, Sanchis; Pirri, Zoco, Grosso, Velazquez; Amancio, Miguel Angel, Gento
UD Las Palmas: Oregui; Aparicio, Tonono, Martin II, Castellano; Guedes, León, J. Gilberto; Pepe Juan, Germán y Gilberto
Goles: 1-0 (22') Velázquez, 1-1 (42') Castellano, 2-1 (77') Pirri
Arbitro: Zariquiegui
Incidencias: Estadio Santiago Bernabeu (120.000 espectadores). Gilberto fue expulsado en el minuto 86
La historia de este partido es la historia de un grandisimo encuentro, el que enfrentó al primer y segundo clasificado, disputado a falta de dos jornadas del final con el título en juego. No parecía un partido de Liga, porque no era un encuentro convencional, era una final. Todo un cara o cruz.
Por un lado, el Real Madrid, vigente campeon liguero. Por el otro, la UD Las Palmas, revelacion que se habia hecho con la segunda posicion gracias a un juego vistoso y potente cuño de la mejor escuela canaria. Tonono, Castellano, Guedes... todos ellos bajo la batuta de Luis Molowny, desplegaban un futbol que se habia llevado muchas de las mejores criticas que se habian hecho durante el transcurso del torneo. Molowny, ex jugador madridista, no iba dispuesto a hacerle un favor a su antiguo club, todo lo contrario, lo que queria era seguir teniendo opciones de ganar el titulo: "Venimos a por todo, que es como hemos salido a todos los campos de España. Somos un equipo que, claro que tiene figuras, pero trabajan por el bien del grupo. Esa es nuestra fuerza y con ella podemos derrotar al Madrid".
Tanta era la expectacion, que cuentan las crónicas que se dieron cita en el Bernabeu mas de 120.000 espectadores, aforo insuficiente para los miles de aficionados que se quedaron fuera. La calidad del partido queda delatada por un dato revelador, ambos guardametas obruvieron la máxima puntuacion en un choque en el que tuvieron mucho trabajo.
El único punto negro fueron las continuas faltas cometidas en ambos bandos que se sucedieron a lo largo del encuentro, lo que provocó la actuación del colegiado Zariquiegui, que se pasó la noche dialogando con los jugadores en vez de haber cortado el juego duro con alguna amonestación severa
El encuentro comenzó igualado. La habilidad madridista era frenada por la potencia canaria, tanto en defensa como en ataque. La capacidad defensiva de Tonono, el impecable marcaje de Castellano a Amancio, la velocidad de Martín II...
Este aluvión del futbol sufrió su primer desequilibrio en el minuto 21, cuando Miguel Perez envió un balón al área que Velázquez, libre de marca, cabeceó al fondo de la porteria de Oregui. Uno a cero para el Madrid. Tocaba mover ficha al conjunto canario. Un obús enviado por Martín II fue espectacularmente blocado por Betancort. Pero en el 41, el meta no pudo hacer nada. Una falta al borde del área fue lanzada por Castellano tras el amague de Guedes. La barrera se abrió, cosa que aprovechó Castellano para anotar el empate. Con las tablas se llegó al tiempo de descanso. El segundo tiempo amaneció con dos paradas de Oregui y la aparición del juego violento. El choque se tensó, podía marcar cualquiera. Y ocurrió que un centro de González fue rematado por Pirri ganando la acción al meta Oregui. Luego llegaron las ocasiones: Castellano, Pepe Juan, Gilberto II... Pero otro canario, el negro Betancort, quería la Liga para él. Y la ganó.
Un partido de infarto con los aspirantes al título congregó a 120.000 espectadores en Chamartín. El Real Madrid llegaba con cuatro puntos de ventaja sobre Las Palmas, su inmediato perseguidor. A falta de dos jornadas el empate le valía a los blancos, pero en el encuentro nadie quiso especular.
El portero grancanario del Real Madrid se conjuró aquella noche para celebrar un título de Liga ante sus paisanos. El fútbol canario estaba de fiesta, cinco canarios eran convocados a la Selección española para enfrentarse a Suecia (Tonono, Castellano, Martín II, Guedes y Germán). Las Palmas vivía la mejor etapa de su historia.
