Dos errores fatales en el escenario perfecto de Pablo Infante

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Los fallos defensivos condenaron a la Unión Deportiva Las Palmas en Anduva y el equipo amarillo ve como el ascenso directo vuelve a alejarse en el horizonte más inmediato. Un combativo Mirandés puso en demasiados aprietos al conjunto de Sergio Lobera, que en ningún momento fue capaz de dominar el juego. 

Pablo Infante desequilibró el encuentro / LFP
Pablo Infante desequilibró el encuentro / LFP

Díaz de Cerio estaba absolutamente sólo en el segundo palo con tanto tiempo para pensar en qué hacer, que su asistencia para Garmendia fue envuelta en un cabezazo medido al pie el centrocampista para que este fusilara a placer. En medio de ello, un David García desubicado que había ido a ocupar el hueco que Aythami Artiles había abandonado previamente. Un despropósito defensivo que costó el primer gol a la Unión Deportiva y que ponía cuesta arriba el encuentro desde la primera mitad.

Y lo cierto es que Las Palmas reaccionó pronto. O al menos, antes de lo que acostumbra. Momo recibió una apertura de Aranda a la banda izquierda y no se lo pensó. Latigazo a la portería que obligaba a Bernardo a girarse hacia la red si quería ver el balón. Pero fue casi lo único que propuso la escuadra canaria en ataque. Desde entonces, la elaboración de balón fue excesivamente lenta y la falta de espacios unido a la alta presión del rival provocaron que los de Lobera no llegaran a sentirse cómodos en ningún momento del partido.

Mientras, el Mirandés parecía sentirse especialmente cómodo en su papel, llevando el partido a su terreno. La intensidad de los hombres de Terrazas dificultaban la circulación eficaz del esférico por parte de los insulares a medida que Pablo Infante se erigía en el único hombre sobre el verde capaz de aportar algo diferente al resto. Él sí supo encontrar los espacios que no veían los futbolistas amarillos y en una acción personal decidió el partido. Una acción que vino precedida de otro fallo defensivo de la UD, cómo no. El balón largo lanzado desde campo propio no fue bien repelido por la retaguardia visitante y Pablo Infante se encontró a Aythami Artiles como único escollo entre el balón y la portería defendida por Barbosa. Una finta fue suficiente para ganar el espacio hacia el centro necesario para golpear la segundo palo. Gol y sentencia al partido.

La Unión Deportiva vuelve a caer en un campo de características similares al Ángel Carro, al Ipurúa, a Santo Domingo… un campo en el que la presión ambiental y el alto ritmo del rival hace que los espacios se reduzcan y que los canarios no se encuentren a gusto. Un terreno que otrora conocía la UD en sus propias carnes pero que ahora se ve obligado a sufrir en sus desplazamientos. Claro que si la propia defensa comete errores -como en esta ocasión-, es más fácil que el resultado se vuelva adverso.