La derrota de todos, por Gerardo Mayor

Artículo de opinión de Gerardo Mayor, redactor de udlaspalmas.NET.

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Este martes se cumplirá un mes desde que Quique Setién anunciara en una comparecencia ante los medios que no sería el entrenador de la UD Las Palmas la próxima temporada. Un mes después en el que se han confirmado los presagios que muchos nos hacíamos de forma interna, jugando a hacer cábalas sobre lo que podía pasar desde entonces. La confirmación de que llegaba la derrota que no se ciñe a un sólo partido y trasciende más allá, en la que hay motivos para afirmar que todas las partes salen perjudicadas en este divorcio. Iremos por partes.

La derrota de Setién

Por un lado, es la derrota de Quique Setién. Es su derrota porque hasta hace unos meses era el técnico de moda, alabado por muchos analistas prestigiosos, con un equipo que jugaba de maravilla al fútbol, enamoraba y congeniaba a la perfección con la idea del preparador cántabro. Él estaba feliz en Gran Canaria, el club estaba feliz con él y la afición le idolatraba. Sin embargo, todo eso se ha ido al garete. Por las razones que sean, el caso es que el matrimonio que parecía idóneo se rompió.

Es la derrota de Setién porque parecía que, de tener continuidad, estaba ante un proyecto de crecimiento en todos los sentidos del club, con muchos futbolistas que ya le conocían y se adaptaban plenamente a su filosofía de juego. Es su derrota también porque de un tiempo a esta parte, especialmente desde que anunciase su marcha, se ha pasado del ‘Quique quédate’ en las gradas a los reproches por parte de un gran sector de aficionados, porque su idea innegociable cada vez se tambalea más cuando compiten lejos de Gran Canaria, porque los halagos se han convertido en críticas y porque últimamente ha sido más noticia por sus palabras ante los medios que por sus buenos resultados. Todo esto unido ha supuesto que probablemente la imagen de Setién a nivel nacional no sea la misma que hace tres meses, con todo lo que ello supone a la hora de atraer a más equipos interesados, y de mayor nivel, en contar con sus servicios en un futuro próximo.

La derrota del Club

Es también la derrota de la UD Las Palmas. Al igual que el Club le hizo mucho bien a Setién cuando le sacó del paro y le puso en el escaparate nacional, el gran trabajo realizado por el preparador cántabro también ha influido directamente en el crecimiento del equipo amarillo. Del desánimo y el farolillo rojo de la clasificación a una segunda vuelta de ensueño con un fútbol que ensalzaba las virtudes históricas del futbolista canario. De la ilusión en un proyecto ambicioso con jugadores reconocidos mundialmente, pasando por un liderato 38 años después y el sueño de luchar por Europa, a una gran caída en la segunda vuelta. Porque aunque el equipo haya logrado cuatro victorias y un empate de relumbrón en el Bernabéu, en esta segunda mitad de campaña lo que parecía bien asentado ha registrado grietas y el rendimiento del equipo, especialmente fuera de casa, ha bajado de forma considerable dando una imagen muy negativa y siendo muy vulnerable.

Es la derrota de la UD porque este ciclo parece terminar demasiado pronto para lo que apuntaba meses atrás. Todo parecía el escenario soñado: una nueva ciudad deportiva en camino, mayores ingresos cada año, un equipo que alababan en todo el mundo por su fútbol y un entrenador que parecía el hombre ideal para liderar el proyecto. Un proyecto que ambicionaba colarse en Europa más pronto que tarde con la esencia del fútbol canario, con un Setién que tiene mucha responsabilidad de que jugadores como Roque Mesa, Jonathan Viera, Tana o Vicente Gómez hayan estado en el punto de mira de Julen Lopetegui.

Nada es eterno, el ciclo del cántabro termina en la UD y el club, con su proyecto, continúan adelante. Pero en cierto modo será un nuevo proyecto, con un nuevo líder, un nuevo periodo de adaptación y todas las dificultades que conlleva un cambio de entrenador. Podrá salir mejor o peor, pero ya no será la UD Las Palmas de Setién que hasta hace muy poco enamoraba a propios y extraños, que ha desplegado un fútbol que no se veía desde hace mucho tiempo en Gran Canaria.

La derrota de la afición

Y, finalmente, los grandes derrotados: los aficionados. Todo lo que ha ocurrido en estas semanas atrás ha acabado siendo la puntilla para una afición que ya prefiere que termine la temporada para hacer borrón y cuenta nueva, a la que se le está haciendo eterno el tramo final. Porque pese a haber logrado el objetivo de salvarse con comodidad y sin apuros, en la grada se ha instalado la desilusión. A finales de enero la UD tenía a cuatro puntos los puestos europeos y recibía en la plantilla a Jesé y Halilovic. Todo era ilusión y euforia soñando con la posibilidad de dar una campanada en LaLiga y pelear una plaza continental.

Sin embargo, las cuatro derrotas de febrero, el anuncio de la marcha de Setién y la nefasta imagen que está dando la UD lejos de Gran Canaria en 2017, con la excepción del Bernabéu, han terminado por dejar con muy mal sabor de boca a la afición pese a cumplir el objetivo propuesto en pretemporada.

Ahora todo son reproches: los que señalan a los jugadores de llegar a esta situación, los que culpan al entrenador, los que apuntan a la directiva… En cierto modo todo esto ha terminado incluso dividiendo a la afición. Seguramente todas las partes tienen su cuota de responsabilidad, pero quien sale más dañado es el que no ha fallado en toda la temporada: el aficionado. Que aplaudió al equipo en las derrotas ante Sevilla y Real Sociedad. Que no ha bajado de 18.000 espectadores esta temporada. El que menos culpa tiene y asiste resignado al fin de un proyecto que le devolvió la ilusión, disfrutando de ver jugar a su equipo.

En esta recta final, aun con el objetivo cumplido, queda en el aficionado la sensación de desánimo y desilusión por los últimos acontecimientos, así como la incertidumbre de lo que pasará en el futuro próximo con la elección del nuevo entrenador y confección de la plantilla. No son las sensaciones más deseadas ni merecidas tras una temporada que apuntaba a históricamente ilusionante en agosto, manteniéndose hasta hace no mucho. Si el ascenso fue ‘El sueño de todos’, este final de temporada se está confirmando por motivos bien distintos como ‘La derrota de todos’.

por Gerardo Mayor
@GerardoMayor