| Blogs

Tarea de todos

Escrito el: 22 Mayo 2009 19:00 | Autor: Javier Rodríguez | Archivado en: General | Sin comentarios »

A nadie se le esconde que la actual Unión Deportiva Las Palmas nos está generando un sentimientos contrarios que tienen al entorno amarillo dividido.  Si por un lado tenemos un club saneado que cumple  puntualmente con todos sus compromisos y que ha presentado superavits en los últimos ejercicios, por el otro tenemos un equipo de fútbol mediocre, perdido en la más absoluta vulgaridad, sin patrón de juego y  que no cuenta con la confianza del aficionado.

Tal y como está montado el fútbol actual para figurar entre los grandes hay que tener dinero. Atrás quedaron aquellos años en los que los clubes modestos se valían de sus productivas canteras para con pocos recursos descubrir, preparar y formar futbolistas que luego pasaban a ser de su propiedad por el derecho de retención. Ya podía venir el club más poderoso del mundo con un talonario bajo el brazo que si no se consideraba oportuna la venta el futbolista debía quedarse en casa. Pero eso ya quedó atrás.

El fútbol moderno está hecho a medida para uso y disfrute de los clubes más poderosos. Así tenemos competiciones como la Copa del Rey o la Champions League (¿no era Liga de Campeones?) que así lo atestiguan con unos sistemas clasificatorios preparados para que siempre figuren los que tienen que estar y se repartan los títulos y el dinero.

En todo este cambio sistemático que ha tenido el fútbol en los últimos años la UD Las Palmas ha sido incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos. Con la llegada de las Sociedades Anónimas Deportivas llegó el reparto de la tarta televisiva pero para entonces nosotros peregrinábamos en el pozo de la Segunda B. Desde las catacumbas de esa categoría saboreábamos todavía la esencia  del fútbol canario gracias a la gran participación de jugadores canteranos en el primer equipo. En La Liga de Las Estrellas, mientras tanto, el dinero corría por doquier y los fichajes de galácticos copaban todas las portadas de los diarios deportivos del momento.

Cuando volvimos al fútbol profesional olvidamos nuestros orígenes y quisimos ser como ellos. Llegaron empresarios dispuestos a ponernos a prisa y corriendo en la Primera División. Y lo lograron. Más tarde que pronto, pero lo lograron. La llegada a la máxima categoría tuvo unos consecuencias casi mortales que a punto estuvieron de costarle la desaparición a la entidad.

Gracias a la consabida Ley Concursal que milagrosamente puso en nuestro camino el ex-consejero Agustín Ojeda, la UD Las Palmas logró sobrevivir y sobreponerse a una situación económica límite aún partiendo desde la Segunda División B. Algo inédito hasta el momento.

Desde el inicio del procedimiento concursal hasta la fecha el club ha ido sorteando innumerables obstáculos y a la par consolidando un proyecto deportivo que, salvo esta temporada, ha ido a más año tras año. Sin grandes ambiciones deportivas pero marcando un horizonte claro de adonde se quiere llegar, Miguel Ángel Ramírez ha apostado por su cuarta temporada en la división de plata como el año clave para hacer algo importante en la categoría.

No entraba dentro de los planes de Ramírez ni del cuadro técnico la tremenda decepción que se ha levantado esta temporada con el juego y los resultados del equipo. El desencanto de la grada ha ido en aumento y las protestas se han repetido hasta la saciedad en todo el entorno. Desde todos los frentes le exigen un proyecto deportivo ambicioso que catapulte a la Unión Deportiva Las Palmas a lo más alto. Le piden mejores fichajes que, al fin y al cabo, se traducen en gastar más pasta a la hora de traer futbolistas.

Quizá el entorno amarillo deba hacer un análisis concienzudo de la realidad en la que se mueve el club. Hacer un equipo grande no debe ser tarea sólo de quien Preside esta entidad y sus consejeros. Un gran Club conlleva la implicación de todos los estamentos de nuestra sociedad con la conciencia bien clara de lo que supondría tener a Las Palmas en la Primera División.

Sin apoyo empresarial, político y social la UD Las Palmas siempre navegará en la mediocridad. La apuesta debe ser firme desde todos los sectores y el nivel de exigencia tiene que ser acorde a los medios que se manejan para lograr los objetivos. Si la Unión Deportiva Las Palmas es de todos debemos exigir el compromiso de todos. Es en estos momentos cuando realmente hay que demostrar lo que se apuesta por este club. De nada nos vale que luego se apunten al carro cuando volvamos a Primera División. Que ya sabemos que muchos lo harán. Ahora es el momento



Escribir un comentario