Sin acierto en el área, ni reacción en el banquillo

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La Unión Deportiva Las Palmas cayó derrotada en un partido que mereció ganar con contundencia pero que se decidió por la falta de acierto en el área rival del equipo amarillo. Con el equipo volcado al ataque, el filial blaugrana sentenció el encuentro al contraataque. 

Sergio Lobera no reaccionó ante la falta de efectividad del equipo / udlaspalmas.net
Sergio Lobera no reaccionó ante la falta de efectividad del equipo / udlaspalmas.net

La máxima más antigua del fútbol decidió aparecer por el Estadio de Gran Canaria en la noche de este sábado. «Cuando perdonas, lo pagas» suele decirse, y bastante caro lo pagó la Unión Deportiva con una derrota que aleja aún más la posibilidad de alcanzar el ascenso directo. Y es que Las Palmas perdió el partido en área rival. Las innumerables ocasiones de las que dispuso el equipo insular tuvieron siempre un final distinto al idílico: el contacto entre el esférico y las redes.

Se esperaba un partido abierto y con espacios en consonancia con el estilo de juego de ambos equipos, y así fue. El Barcelona B cedió espacios y asumió riesgos con una línea defensiva tan adelantada que incluso superaba la línea medular. La UD supo ver esos espacios y generó las ocasiones suficientes como para llegar al descanso con una ventaja abultada en el marcador, pero esto no ocurrió. Falló Masoud, falló Aranda, falló Momo, falló Apoño e, incluso, falló Javi Castellano. Los disparos de los jugadores amarillos siempre encontraban un destino distinto al fondo de la portería que defendía Masip, de quien es digno decir que realizó una gran actuación.

Era tal la falta de acierto del equipo grancanario que también erró la pena máxima de la que dispuso. Porque ni siquiera el futbolista más inspirado del equipo durante el último mes de competición fue capaz de anotar desde los once metros. Momo mandó el balón al cielo mientras la desesperación aumentaba.

Desde el banquillo apenas hubo reacción. Los cambios de Sergio Lobera llegaron excesivamente tarde y ya tras el gol visitante en el tanteador. La lentitud de las sustituciones realizadas por el técnico aragonés fueron increpadas desde la grada con pitos, toda vez que los dos delanteros con los que contaba el equipo en el banquillo entraron en el minuto 75 de partido.

El segundo equipo del FC Barcelona no falló la que tuvo. Un contragolpe fue la causa del primer tanto, y ya con el equipo buscando el empate a la desesperada, también del segundo. Espinosa y Munir dieron sendos manotazos a la cara de una Unión Deportiva que revive los fantasmas del pasado en el peor momento y que ve como el ascenso directo se escapa de una manera cada vez más descarada. Quedan seis jornadas y el panorama no es alentador.