Cobo Plana: «Me gusta pensar que la gente siente que hice algo por ellos»

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Juan José Cobo Plana con una camiseta de la Unión Deportiva Las Palmas en el año 2013 / La Provincia

ENTREVISTA | Juan José Cobo Plana tuteló el comienzo del proceso concursal de la Unión Deportiva Las Palmas, un caso pionero a nivel nacional amparado por una Ley nueva, con ciertos subterfugios sin matizar que permitieron interpretaciones a la postre claves para la supervivencia del club grancanario. Un actor imprescindible nacido el Barbastro (Huesca) pero que se siente un canario más. Un seguidor amarillo que comparte la felicidad del fin a una década de proceso concursal. 

UDLASPALMAS.NET (P): ¿Cómo ha vivido las últimas 24 horas? ¿Podría detallarnos cómo fue la conversación telefónica con Miguel Ángel Ramírez este miércoles nada más conocerse la noticia del fin del proceso concursal?

Juan José Cobo Plana (R): Me llamó sobre las 18:15 horas, solemos hablar una vez a la semana. Vi su nombre en la pantalla del móvil y me extraño, fue una emoción tremenda. Fuimos capaces de decir unas cuantas palabras al principio y luego seguimos sin hablar prácticamente seis o siete minutos. Era incapaz de articular palabra de la emoción que sentía.

(P): En octubre de 2004 se produjeron los primeros contactos con la Unión Deportiva Las Palmas en los juzgados de lo Mercantil número 1 de Las Palmas de Gran Canaria, del que usted era titular. ¿Por qué les dijo a los consejeros amarillos «les estaba esperando»?

(R): No cogí el juzgado de lo Mercantil porque sabía que entraría la Unión Deportiva Las Palmas. No fue ésa la razón. Pero sí estaba completamente seguro que más pronto o más tarde la Unión Deportiva Las Palmas caería en mis manos. Lo que no sabía era que la situación fuera tan desastrosa, con un nivel de deuda tan alto. Cuando vinieron Eulogio Romero y Agustín Ojeda [consejeros de la entidad de Pío XII en aquel momento] a mi despacho por primera para decírmelo les dije que les estaba esperando. Lo que más me extrañó fue lo que tardaron los demás clubes de fútbol, no que Las Palmas fuera la primera. Siempre he dicho que gracias a la visión de Eulogio Romero y Agustín Ojeda la Unión Deportiva está como está, hay que valorar que tuvieran la valentía de lanzarse a las manos de un juez. Los primeros titulares eran que prácticamente el club se había dado un disparo en el pie.

(P): En febrero de 2005 hubo un momento clave del proceso: la reunión con los empresarios y ex consejeros en el Hotel Santa Catalina en el que dijo que en el caso de liquidar a la Unión Deportiva habría que buscar un cine porque se celebraría el mayor juicio de la historia de Canarias.

Ejemplar del periódico La Provincia con fecha de 9 de diciembre de 2004 con el famoso titular (click para ampliar)
Ejemplar del periódico La Provincia con fecha de 9 de diciembre de 2004 con el famoso titular (click para ampliar)

(R): Lo dije primero en una entrevista que le concedí a La Provincia, a Patricio Viñayo. Estaba en mi despacho antes de Navidad y los administradores concursales me dijeron que no había dinero para el día siguiente. Me dijeron que me iban a presentar un escrito para pedir la liquidación de la Unión Deportiva Las Palmas. Fue una de las decisiones que pudo acabar con mi carrera pero que tomé de una manera plenamente consciente. En ese momento supe que por algún motivo alguien me había colocado allí y que tenía que hacer lo que fuera para que la gente se diera cuenta de lo que podía pasar. Fue cuando salió el titular del mayor juicio de la historia de Canarias. Los empresarios no se daban cuenta de lo que se podía organizar si Las Palmas hubiera desaparecido.

Más tarde se movilizaron los empresarios y se concertó una reunión en el Hotel Santa Catalina. Allí fue cuando conocí a Miguel Ángel Ramírez. En la reunión no hablaba nadie, solo José Sánchez Peñate (Grupo JSP) manifestando que algo había que hacer. Miguel Ángel estaba en una esquina en una mesa con numerosos empresarios. No recuerdo muy bien qué es lo que dijo, pero sí que empezó a hablar y a partir de ahí se creó una corriente hacia la salvación de la Unión Deportiva Las Palmas. Se salió con la sensación de implicación, que luego algunos cumplieron y otros no. De esa reunión se salió con las energías renovadas.

(P): Hubo momentos de extrema presión de actores económicos o políticos contra usted, incluso recibió varias recusaciones para que dejara el caso. ¿Cuál fue el momento que recuerda de mayor presión?

(R): Presión de verdad solo sentí cuando tenías la sensación que no sacabas el procedimiento adelante. Que no encontrabas personas para sacar dinero, primero con los administradores concursales y luego cuando le dí las riendas a Miguel Ángel Ramírez.

Sí sentí presión con el embargo a la Real Federación Española de Fútbol. Me recordaba dentro de la comparación absurda [se ríe] a Kennedy con la crisis de los misiles con los rusos. Fueron cuatro días tremendos: la Federación no aceptaba de ninguna manera la inscripción de Sánchez Aguiar. Hubo una presión tremenda de periodistas desde Madrid, hubo una guerra entre la Cadena Ser y la Cadena Cope conmigo en medio. Tenía la sensación de tener a todos los elefantes de aquella época en mi contra: Florentino Pérez, Joan Gaspart, la Federación con Villar… Yo mantenía que la Ley Concursal estaba por encima. La Federación se terminó por dar cuenta. La justicia me dio la razón, y luego el legislador cambió la legislación con respecto a los equipos de fútbol en aquel momento. Cuando se publicó estaba muy claro que la Ley Concursal estaba muy por encima de las normas federativas.

También hubo presión a raíz del artículo de Lorenzo Olarte que provocó todo lo que provocó, ésa sí fue una presión tremenda [hubo un escrito de recusación al considerarle parcial en la causa]. También es cierto que hubo dos o tres cosas como las cartas [mandó escritos en relación a las condonaciones a distintos empresarios] que metí la pata hasta el fondo, y entendí que se dudara de mi objetividad, y a la mínima que se dudó de ella me abstuve. Cuando vi que los medios empezaron a tener división de opiniones pensé en hacerme a un lado y que se hiciera cargo a otro juez.

Cobo Plana y Miguel Ángel Ramírez, en una imagen de 2005 / Diario de Avisos
Cobo Plana y Miguel Ángel Ramírez, en una imagen de 2005 / Diario de Avisos

(P): El año 2005 fue muy importante para usted y Miguel Ángel Ramírez con las intensas y largas negociaciones con los acreedores de la entidad amarilla. ¿Con qué se queda de ese 2005? ¿Qué aprendió?

(R): Lo que aprendí muchísimo fue de tratar con Miguel Ángel Ramírez, como si fuera una escuela de realidad pura y dura. Muchas veces digo que los jueces somos ajenos a la realidad, que vivimos en una urna de cristal y cuando tomamos decisiones realmente no somos conscientes.

De 2005 me quedo con la cantidad de gente que conocí junto a Miguel Ángel. Por ejemplo Germán Suárez, uno de esos empresarios que desprenden sensatez, generosidad y autoridad de la buena, de la que admiras profundamente. Miguel Ángel era como un terremoto con una capacidad de trabajo y una imaginación que no hay palabras para describir. Lo que es pasar horas y horas con él, haciendo planes y tratando de resolver problemas en ese 2005, fue maravilloso. Fue muy duro, estaba la Unión Deportiva Las Palmas a punto de desaparecer, pero fue precioso. También me quedo con Nicolás Ortega, una persona más sosegada que lo encaja todo, que no cambia nunca el rostro y que siempre tenía palabras de apoyo. También el privilegio de conocer a toda la gente que hay en el club. Junto a todo ello, aprendiendo cada noche cuando leía el foro de udlaspalmas.net, tratando de entender la otra parte que era esencial, la afición. Era el termómetro ideal para ver si lo que estábamos haciendo tenía un resultado práctico. Y luego llegó la Junta de Acreedores que fue una explosión de júbilo…

(P): La primera vez que hubo una especie de liberación, la primera vez que dentro del caos se pudo sonreír.

(R): La primera vez que realmente percibes que hay un camino por el que puedes salir y sabes que al final de ese camino está la luz, aunque se sabía que iba a ser muy complicado. Hasta la Junta de Acreedores no sabíamos dónde estábamos: por muy atado que tuvieras la Junta, nunca se sabía. Cuando vimos que pasamos el 50% en los votos favorables fue un poco como lo de ayer [por este miércoles, en referencia al fin del proceso concursal], que no te lo acabas de creer. Fue un año y pico duro.

(P): En diciembre de 2005 publicó un cuento que resultó premonitorio para que se apartase de la carrera judicial.

(R): Lo colgué en el foro. Entraba de forma constante: primero para leer y pulsar cómo iba todo. También escribí dos o tres desahogos. Ese cuento era porque en ese momento ya me estaba dando cuenta que sentía mucha emoción con lo que estaba haciendo, y veía que el resto de casos en el futuro no me iban a satisfacer. Era premonitorio que dejaría la carrera judicial. A mí me coge el caso de la Unión Deportiva Las Palmas con 13 años de carrera judicial. Es una profesión relativamente bonita, pero siempre estás en medio y no tienes la sensación ni de ganar ni de perder. Simplemente eres el señor que dirime, pero careces del estímulo que sí que tuve con el caso de la Unión Deportiva Las Palmas. Esa sensación de estar en un tobogán, de que un día es maravilloso y otro no, a cualquier otro le habría destrozado y a mí me encantaba. Me encantaba esa sensación y empecé a plantearme la posibilidad de dejar la carrera judicial o pedir la excedencia, y ser abogado para ganar o perder pleitos. Luego me dí cuenta que era un horroroso abogado [ríe] y que lo que realmente sí que me gustaba era ser juez e impartir justicia. Tuve que dejar la carrera para valorarlo fuera.

Cobo Plana junto a su familia en el año 2006 en un derbi ante el CD Tenerife, en el que recibió un homenaje
Cobo Plana junto a su familia en el año 2006 en un derbi ante el CD Tenerife, en el que recibió un homenaje

(P): Ha sido un proceso largo. ¿Con qué se queda de esta década? ¿Cree que ha sido el caso más importante de su vida?

(R): Por supuesto. Mi vida como juez no sería la misma sin el caso de la Unión Deportiva Las Palmas. Me quedo, aunque quede un poco mal decirlo, con el cariño de la gente. Sentir que vas por la calle y te paran para mostrarte tu cariño, cuando voy al fútbol… ese cariño de la gente jamás un juez en su vida podía experimentarlo. Ahora disfruto como juez pero sabes que es una profesión que nadie se encariña contigo. Gracias a la Unión Deportiva tuve un cariño de la gente que nunca había tenido, me gusta que la gente sienta que hice algo por ellos.

(P): ¿Era un juicio más enfocado hacia lo sentimental que a lo estrictamente jurídico?

(R): Sí. La gente creo que entiende que fui honesto, que traté de hacer las cosas en beneficio de todo el mundo. Solo traté que todo ese sentimiento no desapareciera. Creo que es con lo que se queda la gente.