Alienados, por Carlos Torrent

OPINIÓN | Artículo de opinión de Carlos Torrent, periodista.

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Confieso no ser ya un fiel oyente de UD Radio. Pero, hace unos diez días, camino a casa sintonicé la radio oficial del club. En Intermedio, programa comandado por el flamante director de medios del club, se repasaba la jornada baloncestística marcada por el debut del caboverdiano y canterano claretiano Edy Tavares con el Real Madrid.

Para ello, llamaron al que fuera su excompañero de equipo y habitación en el Granca, el canario Óscar Alvarado, que hoy disfruta del basket siendo uno de los líderes del Pucela en la LEB Oro. Hasta ahí, todo normal.

Pero el entrevistado tenía el día reivindicativo. Conozco a Óscar desde hace muchos años y sé de primera mano su ferviente defensa por el deporte insular. El base respondió a una pregunta referente a las lesiones de Eriksson y Aguilar cuestionándose si no habría en la cantera del conjunto claretiano nadie que los pudiera sustituir con garantías.

Los datos son claros: ningún miembro de la primera plantilla de nuestro equipo ACB es canario, mientras una decena de jugadores de la tierra se luce en la segunda división del baloncesto español. Y Alvarado, como no podía ser de otra manera, tuvo que hacer una semejanza con la UD cuando fue preguntado por Paco García Caridad. Ahí, aunque siempre con compadreo entre los dos protagonistas, saltaron las alarmas.

“Ya no me siento identificado con la Unión Deportiva. Me gustaba cuando se veía un estilo, con 8-9 jugadores canarios a los que daba gusto ver jugar. Desde que se contratan mercenarios, ya no me siento identificado con el equipo”. ¡Ojo! Un entrevistado llamando “mercenarios” a los empleados del club en su medio oficial. Término que, por supuesto, el presentador quiso corregir. ¿Se sentiría aludido él también al ser ‘fichado’ desde fuera? Después de un minuto en el que, con risas de por medio, se trató de enmendar esas palabras, la cosa no fue a más. Pero Óscar dejó en el aire una sensación mayoritaria en el entorno amarillo: la falta de identificación.

Y no hablo de chovinismo. La afición se identifica tanto con representantes del terruño como con aquellos que respetan nuestro sello. Véase el evidente caso de Setién, el deseo común de que regrese Jémez o el poso que dejó Prince, infinitamente mayor al de Jesé. Hablo de que, desde 2010, no existe una apuesta férrea por la cantera, salvo puntuales excepciones como Roque o Simón, que promocionaron a la primera plantilla rondando los 25 años. Hablo de acciones en las que predomina el lavado de imagen frente a lo futbolístico, como la presentación de Erik Expósito, Benito (¿es peor extremo que Hernán Toledo?) y Borja como refuerzos del primer equipo. Hablo de que, cuando Fabio estaba ofreciendo sus primeros destellos como titular, se ficha a un mediocentro de 33 años y se incrementa la nómina de cedidos con otro. Hablo de un filial plagado de futbolistas que, al no haber dado el salto con una temprana edad, ya no lo darán nunca (salvo, quizás, un doble descenso indeseado). Hablo de que, en estos días en los que está en auge la defensa de nuestro acento, me choca no escucharlo en la emisora del club.

Tal vez, por ello, ya no la escucho tanto. Tal vez, por ello, cuando abandono mi butaca de la grada Sur cada quince días, siento en el ambiente que estamos cada vez más alienados con este proyecto.

Carlos Torrent

Periodista

Twitter: @ctorrent