El momento de los cambios

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EDITORIAL | Con el equipo camino de vuelta a LaLiga 1|2|3, aunque las matemáticas todavía indiquen que hay posibilidades de salvación, ha llegado el momento de exigir responsabilidades. La UD Las Palmas ha pasado en año y medio de ser un equipo admirado y atractivo a nivel nacional a convertirse en un club que no es competitivo en Primera División y que ha sido noticia por prácticamente todo menos goles o fútbol.

Desde la gestión de la infructuosa negociación para renovar a Quique Setién hasta el descalabro de esta temporada con continuos bandazos tanto en el banquillo como en la plantilla, en una planificación que ha dado continuas muestras de improvisación con tantos cambios. Cualquier parecido con el equipo que maravillaba a finales de 2016 es casualidad.

Este desastre es fruto de una gestión movida por el capricho y el impulso, y no por decisiones lógicas y coherentes. Fichajes sin el beneplácito del entrenador, futbolistas con más currículum que rendimiento a los que no se les hace el seguimiento debido más allá de ser un nombre conocido.

Es el momento de dar la cara, ser transparentes, hacer autocrítica, admitir errores y realizar los cambios de gestión interna que sean necesarios, con el objetivo de establecer cuanto antes las bases de un proyecto sólido y ambicioso que permita optar con garantías a luchar por regresar a Primera.

Y, sobre todo, este año y medio nefasto para el club debe servir como aprendizaje para los directivos de la entidad y la masa social del club –entre los que también se incluyen a los medios de comunicación–. De nada serviría el desastre de estos meses si no se saca aprendizaje de ello. Un buen comienzo pasaría por recuperar el pulso social y volver a acercarse a los aficionados, los más castigados por una gestión pésima y los que en definitiva sufren día a día por este sentimiento.

udlaspalmas.NET