El Granca oposita a la Euroleague venciendo a un Madrid con ausencias (88-78)

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Foto: Miguel Henríquez

El conjunto dirigido por Casimiro se adjudicó el quinto puesto ante los blancos y peleará con el Valencia por la plaza que la competición dirigida por Jordi Bertomeu concede a la Liga Endesa. La defensa de la segunda parte y el acierto en los momentos finales, fueron clave para que los claretianos derrumbaran a un Madrid que llegó a la isla dejando claras muestras de que su pelea es otra.

Con un ritmo devastador, tanto Real Madrid como Herbalife Gran Canaria se buscaban para hacerse daño como toma de contacto. Ambos estaban castigando muy bien sus respectivas defensas de lado débil y, además, estaban encontrando autopistas para anotar bajo canasta tras bloqueo directo. En ese juego de toma y daca, eran los blancos los que mejor estaban jugando con un Carroll especialmente entonado, aunque en el aro contrario era Gal Mekel el que respondía gracias a su gran lectura de juego.

Por mucho que esos primeros minutos fueran de tanteo, Mekel le estaba dando muchos quebraderos de cabeza a un Randle que no sabía como pararlo. El flow que desplegaba el israelí llevaba a los amarillos a encontrar huecos en la defensa de los de Laso hasta el punto de estar cuajando uno de sus mejores cuartos como jugador insular.

La rotación de Casimiro hizo acto de presencia pronto, como suele ser habitual, pero eso no llevó a los claretianos a venirse abajo. La circulación de balón estaba ayudando a los grancanarios a incordiar a un Madrid que tenía que estar constantemente cambiando de par, una cuestión que llevaba a equívocos que se convertían en tiros liberados. Asimismo, en defensa la entrada de Balvin les dio la solidez que les había faltado anteriormente para proteger las medianías del aro y cerrar el grifo, una circunstancia que salvó y de qué manera Rudy con 5 puntos seguidos (27-25).

Pantzar desequilibra y Carroll ajusticia

Ya con Tavares y con un sorprendente Melwin Pantzar en pista que estaba sumando mucho más que Randle, los de la capital dieron un paso adelante. Al Granca se le estaba atragantado la defensa blanca mientras su rival sí que estaba encontrando huecos por los que colarse, anotando incluso tiros bien defendidos. A pesar de todo, los isleños se mantenían en el partido aunque sin demasiadas buenas sensaciones.

El ritmo anotador descendió notablemente y, aún con los blancos llevando el dominio momentáneo del partido, no conseguían despegarse. Parte de culpa para que esto sucediera era un de Marcus Eriksson que volvía a ponerse la capa de superhéroe. Pero si en el lado amarillo, era el sueco quien asumía responsabilidades, Carroll hizo lo propio en favor de los madridistas. Ante tanta baja, el pistolero de Wyoming puso todo su talento anotador a funcionar ante la inoperancia de sus defensores.

De ese modo, el encuentro se marchó al descanso con el Real Madrid por encima en el marcador, no muy lejos del Gran Canaria, pero con la sensación de dominio (41-47).

La pelota, en tejado del Granca

Una vez reflexionaron en vestuarios, los hombres de Luis Casimiro saltaron a la pista con una marcha más. De ese modo, recortaron rápidamente la distancia son el conjunto madrileño y sólo algún error sobrante evitó que pudieran tener opciones de ponerse por delante. No obstante, el lenguaje corporal dejaba claro que el Granca estaba mucho mejor en ese momento y que estaba ganando la batalla del cuarto, un aspecto que no rubricó en el marcador hasta que un triple de Rabaseda y un matazo a una mano de Aguilar. Clave en ese proceso de resurrección había sido la mejoría defensiva de los claretianos, que ya no estaban sufriendo tanto para frenar a un desatado Carroll.

Sabiéndose dominadores de la situación, los amarillos consiguieron aprovechar su momento y mantenían a raya a su rival. El esfuerzo que estaban realizando atrás los grancanarios estaba dando sus frutos: Más rebotes, mejores contraataques y ningún jugador del Madrid estaba teniendo tiros o acciones cómodas para anotar. Eso, combinado con un ataque en el que sí estaba siendo más certero que los blancos, le dio la abrió las puertas del último cuarto con la pelota en su propio tejado (67-62).

Teniendo que destacar que durante muchos minutos Laso rotó y colocó a un jovencísimo Mario Nakic en pista coincidiendo con los mejores minutos del cuadro local en el partido, el croata respondió con creces más allá de los nervios que pudiese llevar por dentro. Si bien es cierto que a los merengues les faltaba cierto arsenal de alta gama, tampoco es menos verdad el buen papel mostrado por los insulares.

Queriendo reencontrar a su equipo en pista, Pablo Laso probó con un quinteto de pequeños que pudiesen romper con bote para abrir espacios, siendo Walter Tavares el eje interior sobre el que poder girar el entramado defensivo, pero no terminaba de funcionar. Aún con el partido muy igualado, los dos conjuntos cometieron varios errores tanto en la toma de decisiones como en sus opciones de tiro que a unos les impedía irse en el marcador y a otros el premio de volver a ponerse por delante.

Con el picorcito recorriendo su cuerpo, Causeur logró anotar dos canastas que empataron el encuentro recobrando su buen papel en la final de la Euroleague, pero no contaba con tres triples prácticamente seguidos de un Gran Canaria que no sucumbía.

Eriksson vale oro y el aguante amarillo

Un tiempo muerto de Laso cuando restaban poco más de dos minutos para acabar el partido buscaba una última reacción que no iba a llegar. Otro triple de un Eriksson decisivo en estos instantes finales completó una buena segunda parte del conjunto claretiano. El sueco fue de nuevo uno de los grandes artífices de una victoria que vale una quinta plaza y una opción clara de disputar la Euroleague la próxima temporada por méritos propios si elimina a Valencia Basket en el Playoff.

Al final, el Granca supo aguantar el tipo ante las embestidas de un Real Madrid que echó en falta a algunos jugadores en un partido sin trascendencia para ellos en lo clasificatoria. Más allá de eso, tal y como ha ido la campaña de los grancanarios, tener la fuerza mental para no venirse abajo durante los minutos en los que el conjunto blanco achuchaba ya es un paso a tener muy en cuenta. Aún con las dudas y con la irregularidad imperando en su campaña, el Gran Canaria está donde debía estar. Eso sí, cada uno que analice el año amarillo como buenamente quiera.