El Madrid hace humano un enorme partido del Granca (92-83)

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Foto: ACB

Los hombres de Casimiro cuajaron un gran encuentro en el WiZink Center y obligó al actual campeón de Europa a sacar su mejor versión para conseguir la segunda victoria de la serie. Durante muchos momentos, los amarillos dominaron y desarrollaron un baloncesto realmente espectacular, pero cuando el Madrid apretó en defensa el partido cambió para desgracia de los claretianos. 

Habiendo aprendido de lo que sucedió en el primer encuentro de la serie, el Herbalife Gran Canaria inició la contienda controlando mucho más todo lo que estaba sucediendo en la pista. De esa manera, mantuvo los ataques del Real Madrid gracias a una rotación defensiva que funcionó con casi todos menos con Gustavo Ayón. El mexicano, que no pudo jugar el domingo por unos problemas en el muslo, salió con ganas y se convirtió en el principal foco ofensivo de los de Pablo Laso en un momento de duda.

Sin embargo, la ofensiva coral de los amarillos, con puntos muy repartidos entre hombres como Luke Fischer, Eulis Báez o Niko Radicevic, hizo mella hasta el punto de dejar un marcador ventajoso para los grancanarios justo antes de finalizar el cuarto (19-21).

A partir de ahí, las defensas bajaron un poco sus revoluciones ante 10 minutos donde tanto insulares como blancos se desmelenaron. La velocidad del juego del Granca le llevó a elevar su nivel de baloncesto de forma notable, haciendo daño tanto al contraataque como en estático. En ese sentido, Gal Mekel dirigió con maestría y Eriksson ejecutó con mucha solvencia para obligar al WiZink Center a apretar porque los canarios se iban.

Gracias a los espacios generados desde el bote, los tiros cómodos aparecieron en beneficio del show. El Madrid se vio obligado a entrar en el juego de Run & Gun de su rival aunque eso no terminaba de convencer a un Laso insatisfecho. Aun así, con Doncic tomando mejores decisiones ante la atenta mirada de Vivek Radanivé, dueño de unos Sacramento Kings que poseen la segunda elección del Draft de la NBA de este año, el actual campeón de Europa se estiró para llegar al descanso por delante (52-50).

La defensa de los hombres de Luis Casimiro subió intensidad tras el descanso y la incomodidad de los merengues era evidente. Eso obligó a los capitalinos a mover el banco para buscar a un Luka Doncic que había sido de lo mejor del sensacional segundo cuarto. No obstante, no terminaba de alcanzar el Real Madrid el nivel deseado para frenar a un Gran Canaria y a un Radicevic que se estaban mostrando muy inspirados. Los amarillos movieron muy bien el balón y el nerviosismo se volvió de color blanco.

Explosión blanca

A pesar de todo eso, Sergio Llull apareció en el tramo final del tercer cuarto derrochando la energía que le caracteriza para salvar la papeleta y hacer aguas los grandísimos minutos que estaba cuajando el Herbalife Gran Canaria (70-70). Manteniendo esa buena dinámica, el Madrid apretó los dientes como un auténtico poseso y se llevó por delante a los claretianos sin ningún tipo de titubeo. Con un arranque de periodo tremendo, los de Pablo Laso no tuvieron piedad de su rival y obligaron a Casimiro a parar el partido porque se le estaba empezando a escapar del todo.

Tras el tiempo muerto el Granca mejoró, pero los madrileños ya habían logrado el dominio. Aún con mejores sensaciones, el choque se abroncó un poco y el acierto de los canarios bajó ostensiblemente ante una defensa más física. Poco a poco, el Real Madrid se impuso y consiguió parar a los grancanarios hasta apuntarse la segunda victoria de la serie. La dureza blanca llevó a los amarillos volvieron a besar la lona (93-82).