Los números dan la espalda a Herrera

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El aterrizaje del técnico catalán no ha traído consigo el efecto deseado a nivel de juego y de resultados, una cuestión que ha llevado a la UD a una posición en la que pone en juego su supervivencia como aspirante a algo serio. De hecho, si se echa un vistazo a sus números, son similares a los de Jiménez. 

No existe el efecto Herrera. La llegada del catalán a la isla no le da a la UD aquello por lo que se cambió de técnico y se nota, porque el equipo amarillo no sólo entró en caída libre tras su aterrizaje, sino que se ha instalado peligrosamente en una media tabla que no le beneficia. Esta cuestión no sólo se ve reflejada en los números, que son preocupantes en muchos sentidos, también en las sensaciones. Con el barcelonés a los mandos los isleños no han cuajado un partido redondo ni muchísimo menos.

Cogiendo sólo los puntos que sumó Manolo Jiménez en el tramo de crisis que dirigió a los insulares, tras el partido ante el Málaga hasta su adiós, Las Palmas se embolsó 7 puntos de 24. En ese tiempo sólo se ganó un partido, siendo el Numancia la víctima de una tarde de inspiración ofensiva. Por su parte, Paco ya ha dirigido un total de 9 partidos en los que ha podido acumular un total de 9 puntos de 24 posibles, también con una sola victoria, la que se logró ante Osasuna con mucha pegada.

Viendo los números, en otro club y otra circunstancia podrían acabar con los huesos del preparador en el paro. No obstante, fue la propia UD la que apostó por el regreso de un Herrera que no ha mejorado a su antecesor todo lo que se esperaba. Sí, es cierto que existe una mejoría defensiva notable, pero también hay que reseñar que fue el propio entrenador catalán el que provocó la mayor sangría de goles en contra que ha vivido la plantilla esta temporada con tres goleadas como visitante seguidas.

Además, las sensaciones que deja el equipo siguen siendo desconcertantes. En muchos momentos de los partidos existen desconexiones que dificultan a la hora de abrir el marcador, un aspecto al que se suma el hecho de que fuera de casa no se busque con la valentía necesaria esas victorias que tanto se anhelan. Por otro lado, tampoco se sabe con exactitud a qué se juega y con qué argumentos se cuenta.

Por esa razón, a pesar de que Herrera no se cansa de decir que se ve capaz de sacar el barco adelante en esta cruzada, las sensaciones siguen siendo malas y se siguen dejando puntos por el camino. Los números no le acompañan y tampoco la clasificación, que ha dejado su clasificación para los Playoff en una posición de hazaña hercúlea. Todo pasa por ganar un par de partidos seguidos, pero mientras tanto la espera continua y la UD sigue andando por la categoría sin encontrar rumbo fijo.